Aurora Cañero, sobrina nieta del rejonedor cordobés
Aurora Cañero, sobrina nieta del rejonedor cordobés - ISABEL PERMUY
MEMORIA HISTÓRICA

Las familias de Cañero, Rey Díaz y Pemán dicen no al agravio de su salida del callejero de Córdoba

ABC expone las razones de los descendientes de las personas a las que el Ayuntamiento ha decicido borrar del mapa urbano

CÓRDOBAActualizado:

Ríos de tinta se han vertido sobre la eliminación de los nombres de quince calles, aprobada el 13 de febrero por un Pleno del Ayuntamiento partido por la mitad y tras el dictamen de la comisión municipal de Memoria Histórica. Ésta las consideró vestigios del franquismo incompatibles con la normativa. Especialmente caudaloso ha sido el torrente informativo relativo a las vías cuyo borrado es más polémico, por su arraigo en la ciudadanía. Pero había un afluente que no había brotado aún: las voces de los familiares de quienes salen del nomenclátor.

ABC ha recabado tres testimonios, ligados a esos episodios más controvertidos: los de Mercedes Pemán, hija de José María Pemán (1897/1981); Aurora Cañero, sobrina nieta de Antonio Cañero (1885/1952); y Josefina Rey, hija de José María Rey Díaz (1891/1963), que fue cronista de Córdoba cuatro décadas. Sus voces están atravesadas por la pena y por el aviso de que con la decisión del cogobierno PSOE-IU se «abren heridas» en vez de cerrarlas.

La campaña defendió que no salieran del nomenclátor otros nombres como el de Cronista Rey Díaz o el del literato José María Pemán. Una hija de este último vive en la capital desde 1956. Es Mercedes Pemán. Le da «muchísima pena» que le quiten la calle. Desea dar su opinión «como hija y cordobesa adoptiva», pero matiza que «no quiero polémicas». «Me sentía muy orgullosa de que mi padre tuviera una calle aquí», explica. Añade que «no comprendo» por qué se la retiran. Mientras, pone sobre la mesa lo sucedido en Cádiz, tierra natal de su progenitor. Allí, «gobierna Podemos y le han respetado», cuenta, aludiendo a que su alcalde, José María González «Kichi» dejó claro que el Teatro Pemán mantendrá su nombre.

«Estoy dolida: nadie en Córdoba me ha hablado mal de mi padre», sostiene Mercedes Pemán

El Consistorio hispalense decidió en 2008, en un proceso de eliminación del callejero franquista, que la calle José María Pemán se mantuviera pero añadiéndole la palabra «escritor». «Nunca nadie en Córdoba me ha hablado mal de mi padre», alega y admite estar «muy dolida».

El dictamen de la comisión señala que Pemán fue entre 1936 y 1938 presidente de la Comisión de Enseñanza que «depuró a maestros y profesores de secundaria y universidad». Mercedes contesta: «No diré cosas de las que no sé. No quiero entrar en política». Sí puntualiza que «decían de él que era franquista. No. A Franco lo tenía que respetar, porque fue intermediario entre él y Don Juan». De hecho, fue un destacado monárquico, que colaboró estrechamente con el conde de Barcelona. Como recuerda su hija, en 1981, el entonces Rey Juan Carlos le distinguió con el Toisón de Oro, la más alta condecoración que puede dar un monarca en España.