El paso del Cristo de la Misericordia ya está completamente finalizado después de treinta años.
El paso del Cristo de la Misericordia ya está completamente finalizado después de treinta años. - A. V.
ESTRENO

Una obra de arte para la Viña

El espléndido paso del Santísimo Cristo de la Misericordia de la archicofradía de La Palma procesionará ya está Semana Santa completamente finalizado

CádizActualizado:

Casi treinta años ha aguardado pacientemente la archicofradía de la Palma para ver completamente finalizado el paso del Cristo de la Misericordia. Este Lunes Santo será por fin el del gran estreno de este misterio en las calles de Cádiz. Se empezará entonces a escribir su historia en la Semana Santa de Cádiz, una historia con unos precedentes de mediados de los años 90. Fue entonces cuando la hermandad apuesta por hacer un nuevo paso de misterio para el Señor porque el que había ya tenía muchos años.

«Había ganas de cambiar porque el anterior se estaba quedando atrás y también por el palio que tenemos ya que había que estar a la altura. A raíz de ahí se plantea buscar quien lo realice», explica Francisco Javier Lucero, hermano mayor de la corporación.

Tras estudiarlo previamente, la hermandad decide entonces que le gusta más la obra del tallista sevillano Antonio Martín. «Vamos a hablar con él al taller y se le expone lo que queremos. Le explicamos que es una hermandad de barrio, que tenemos una imaginería de Buiza que incorporar y un poco las dimensiones de la iglesia con una puerta pequeña... Aparte le decimos que nos gusta el paso del Museo de Sevilla y el de la Sangre de San Benito. Entonces con esos dos ejemplos le pedimos que desarrolle lo que quiera teniendo siempre muy en cuenta que se trata de una hermandad muy de barrio», indica el máximo responsable de la corporación.

El 1 de diciembre de 1995 se le encarga el boceto a Antonio Martín. Ese mismo mes ya entrega el boceto terminado pero ese año en principio no se compromete porque está haciendo el retablo del Rocío. Hasta el año 1998 no se encarga la carpintería a Francisco Bailac y es en 1999 cuando la hermandad recibe el paso ya en bruto y se empieza a trabajar.

«La talla entera se finaliza sobre 2004 más tres cartelas que se le encargan a Luis González Rey y dos apóstoles San Pedro y San Pablo», afirma Lucero.

Cuando termina la talla se empieza a buscar el dorador ideal. En este punto surje alguna complicación puesto que se contrata a uno que después se sustituye por quienes lo han dorado finalmente. «El primero no fue muy acertado. Tras dorar los candelabros y cartelas observamos que no están bien hechos y a partir del año 2009 buscamos nuevos doradores y nos decidimos por Abel y Justi», señala.

Hasta el año 2012 prácticamente el paso no avanza. Se redoran las cartelas y el frente del canasto. Es lo único que se ejecuta en cuatro años. Ese año 2012 vuelve como hermano mayor de la corporación Francisco Javier Lucero y se da un impulso al desarrollo del paso de forma que avanza bastante. A la vez entre 2015 y 2016 se incluye la nueva imaginería del paso por parte de Encarna Hurtado y que sustituye a la anterior de González Rey. «El trabajo de Luis era muy bueno pero decidimos cambiar y al final Encarna nos hace las ocho cartelas y las doce imágenes del respiradero», comenta Fracis Lucero.

En 2018 ya se estrena toda la imaginería del paso a falta de los laterales del respiraderos que es lo que ya se puede contemplar este 2019. Durante todos estos años la archicofradía ha tenido que hacer frente a diversos proyectos, entre ellos la obra de la iglesia de la Palma que se hizo junto con el Ayuntamiento y por supuesto, también se ha vivido una época de crisis económica en la que ha tenido que atender a quienes lo necesitaban y a muchas familias del barrio.

Un esfuerzo que merece la pena

Lucero reconoce que han sido muchos los años de esfuerzo pero al final ha tenido su recompensa. «Lo inicié y lo he terminado y la verdad es que es una satisfacción. Ha sido mucho trabajo porque supone buscar de aquí y de allí... Creo que ha sido un reto muy bonito para todos. Por supuesto que ha habido momentos complicados pero en definitiva merece la pena porque hay gente mayor, personas muy cercanas que estaban deseando verlo terminado y ahora llorando me han dicho que pensaban que no lo iban a ver... y ya solo por eso merece la pena», concluye el hermano mayor de la corporación del Lunes Santo.