Mira en el vídeo un «gameplay» de «The Last of Us» en Ps4 - J.M.S.
Análisis

«The Last of Us» para PS4: la obra maestra aún más espectacular

El juego de supervivencia cumple con su cometido en una versión remasterizada para la nueva generación de consolas en donde se han mejorado la profunidad y detalles de los gráficos

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Uno de los títulos de mayor calado y que define toda una generación se ha mejorado sustancialmente en una versión remasterizada para la PlayStation 4. Mejores acabados, mayores matices y una definición más potente de «The Last of Us» ha permitido volver a poner en boca de todos este «survival horror» centrado en la supervivencia, la exploración y la emociones de los personajes por encima del terror y la acción.

Porque más allá del terror, que lo hay en algunas ocasiones en las que los enemigos te asaltan a traición y de forma inesperada, el juego desarrollado por Naughty Dog (creadores de la saga «Uncharted») explora las vivencias, reacciones, cuidados y atenciones de los personajes, canalizados por las figuras principale, Joel, un portentoso superviviente con un pasado trágico (y no contamos más por si eres nuevo en la aventura), y Ellie, que alberga un secreto importante.

Porque su conmovedor guión es, cuanto menos, enigmático. Se vive en un entorno apocalíptico, donde un brote de un extraño virus ha arrasado prácticamente con la Humanidad. Y lo que queda es poco y muy goloso. La historia principal comienza unos veinte años después de comenzar la epidemia, que vuelve a los hombres unos seres no-muertos como zombies.

Y hay disparos, torturas, sangre. Pero no es lo único. Esa noción de adrenalina se tiene a lo largo del juego, porque el personaje es capaz de dominar a la perfección diversas armas (pistolas, rifles, arcos, bombas), pero también cuenta con una parte centrada en el modo sigilo, en donde pasar desapercibido y acabar con los enemigos sin ser detectados es la base del progreso. Precisamente, el jugador es capaz de agarrar por detrás de un enemigo y elegir si acabar con su vida con una daga, ahogándolo o utilizarlo como escudo humano para tensionar la historia.

Además de esta doble filosofía de juego se puede concentrar la parte más reflexiva de la trama, tratando de encontrar el camino a seguir, la forma y el cómo para poder hacerlo. Alberga, sin duda, pequeños géneros dentro de sí mismo que consiguen un entramado especial y manifiestamente espectacular. Una ambientación asombrosa y alucinante y los rasgos faciales (mejorados) cuentan su propia historia. Eso se nota al circular las imágenes a 1.080 p y 60 fps y al contar con unos detalles de mayor definición en comparación a la versión original en PlayStation 3. Por tanto, es sin duda un juego imprescindible.

Es posible que, tras la importante mejora, se esperaba algo más en cuanto a la definición y profundidad de los gráficos, pero sí se aprecian detalles muy logrados como las luces, destellos y sombras que nos encontramos para dotarlo de un ambiente muy siniestro. Cabe decir, como punto de reflexión, que algunos de los diseños de zombies (imposibles de matar en una lucha cuerpo a cuerpo) se parecen entre sí, lo que desluce en cierto modo la jugabilidad. Sin embargo, no es lo más importante, puesto que cumple a la perfección con su cometido.

Construido alrededor de un sólido sistema de ocultación, el juego intenta (y lo consigue) fomentar la exploración como recurso para la supervivencia más que un mundo abierto por lo que las tareas de investigar el entorno y descubrir los pocos objetos escondidos en las esquinas y armarios puede desequilibrar la balanza entre seguir vivo o perecer.

Aunque el personaje puede almacenar multitud de armas (habrá que fabricar herramientas gracias a los objetos conseguidos), lo cierto es que la munición que nos encontramos es más bien escasa. Esta situación permite que saquemos al explorador y al estratega que llevamos dentro, porque no hay que perder nunca una oportunidad de conseguir esos golosos y necesarios objetos que nos encontramos. Porque al final, y es su mayor logro, consigue que cada encuentro en el juego sea emocionante, inesperado, impredecible y aterrador.