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Suicidios en la Guardia Civil: uno cada 26 días

Un libro, presentado este viernes en Sevilla, aborda las causas que lleva a los miembros del Cuerpo Benemérito a soportar una tasa insorportables de muertes

Daniel López (segundo por la izquierda) durante la presentación del libro
Daniel López (segundo por la izquierda) durante la presentación del libro - Raúl Doblado
SILVIA TUBIO - @latubio Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

«¿Todo por la patria?» es el título de un libro que trata de ahondar en las causas que llevan a los guardias civiles a ser uno de los colectivos profesionales con una mayor incidencia de suicidios en sus filas. La obra, firmada por el psicólogo Daniel López Vega, ha sido presentada este viernes en Sevilla.

El autor ha estado acompañado por representantes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) que respaldan el trabajo. No en vano, algunos de los datos que cuantifican la magnitud del problema proceden de estudios realizados por esta asociación, mayoritaria en el Cuerpo Benemérito. Así, el libro parte de dos grandes titulares: casi 500 guardias civiles se han suicidado desde 1982, «más que todos los asesinados por ETA» y hoy en día se registra una muerte cada 26 días.

El libro, que promete levantar ampollas porque toca un tema tabú en la sociedad española como son los suicidios y más en una institución de naturaleza militar como la Guardia Civil, es el resultado de cuatro años de investigación, más de 5.000 encuestas a miembros del Cuerpo y una treintena de entrevistas. Su autor reconocía este viernes que se adentró en un mundo desconocido: «Yo no tenía ningún contacto con la Guardia Civil pero cuando conocí la elevada tasa de suicidios, como profesional me vi obligado a investigar en las causas».

Así empezó a andar un libro que está circulando por los cuarteles del país y que aspira, según su autor, «a poner al menos un granito de arena para que se aborde con decisión este problema», que clasificó como de «salud pública».

Cuatro años de investigación

Durante los cuatro años que ha durado la investigación, López Vega que es además socio fundador de la Asociación Nacional de Suicidología, afirma que se ha encontrado con «muchas dificultades» para llegar a datos oficiales que maneje el Gobierno o la Guardia Civil. «Jamás me ha costado tanto realizar esa parte del trabajo. Al parecer hay un plan de prevención y un informe que se realizó en 2005 pero nunca pude ni siquiera ojearlo».

A eso se suma, según detalló en la presentación, una política del silencio a la hora de abordar estos temas. Algo que es extensible a otras esferas sociales, como por ejemplo los medios de comunicación, donde existe la tradición de no informar acerca de los suicidios. «No existe ninguna evidencia científica que corrobore un posible efecto contagio cuando se informa de una muerte de esta naturaleza. La clave no está en el silencio sino en cómo se informa».

«Hay que buscar una explicación a que haya más muertes en este Cuerpo que en la Policía Nacional»

Otro elemento que le llamó la atención a este psicólogo es que en el estudio comparativo de la tasa de incidencia de estas muertes en otros cuerpos policiales, la Guardia Civil superaba a la Policía Nacional. Así, la media de la población española se sitúa en 11,78 fallecimientos por cada 100.000; la del Cuerpo Nacional está en 12,82 mientras que la del Instituto Armado se dispara hasta el 16,49, según datos revelados en el libro. «Con estas cifras se desmitifica la explicación oficial que se suele dar, que hay muchos suicidios en la Guardia Civil porque son trabajadores que tienen armas a su alcance. Los policías también y su tasa es inferior. Ante esa diferencia hay que buscar una explicación».

El estudio se nutre de las experiencias de miles de agentes, pero no recoge ningún caso con nombres y apellidos. «No perseguía eso. No quería salirme de la perspectiva más científica aunque lo que he visto en estos años me empujara a tomar otro camino». Durante la presentación, el psicólogo y escritor repetía una y otra vez que se quedó muy sorprendido con algunas de las experiencias que le trasladaban los agentes. «¿En serio que todavía pasan esas cosas?».

López Vega concluye que la conducta suicida en el Cuerpo Benemérito es el resultado de una suma de factores de riesgo como el estrés acumulado en una profesión de riesgo, que en no pocas ocasiones se desarrolla en condiciones precarias y en un entorno militarizado donde se impone la jerarquía, el cumplimiento de órdenes, el silencio en determinados temas y una escasa cultura de la prevención; además de lo inusual que resulta que un subordinado pida ayuda a un superior si atraviesa por un trastorno depresivo.

«Hay una frase que me ha quedado grabada de las entrevistas que he realizado y es que la democracia tiene una deuda pendiente con la Guardia Civil. Por eso creo que la sociedad le debe a la institución que se busquen soluciones».

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