REZA HOSSEINPOUR, CIRUJANO CARDIACO CONGÉNITO

«La relación entre colesterol y estrechamiento de arterias es un mito que caerá antes o después»

Este iraní nacionalizado británico ha operado en el hospital Virgen del Rocío a más de mil niños con problemas de corazón

Reza Hosseinpour, cirujano cardiaco congénito del Hospital Virgen del Rocío
Reza Hosseinpour, cirujano cardiaco congénito del Hospital Virgen del Rocío - ROCÍO RUZ

El cirujano cardiaco congénito Reza Hosseinpour (Irán, 1964) llegó a Sevilla en 2006 tras ficharle el doctor Mauro Gil-Fournier para el Hospital Virgen del Rocío del Servicio Andaluz de Salud. Tras vivir en Estados Unidos y Francia, Reza se especializó en Cirugía Cardiaca por la Universidad de Londres y Cambridge. Este cirujano, que ha operado en la última década a un millar de niños con problemas cardiacos congénitos en la capital andaluza, está plenamente integrado en Sevilla, donde se ha «convertido» a la tauromaquia tras ser un «antitaurino» radical, es socio de una caseta de Feria, le encanta bailar sevillanas y adora las marchas de Semana Santa. «Yo no soy ni católico ni musulmán. Para mí la Semana Santa no es una experiencia religiosa. Disfruto de su estética y de su música», señala este experto internacional en cirugía cardiaca pediátrica, quien acaba de llegar de Suiza, donde ha estado trabajando un año con el también cirujano René Prêtre en el hospital central universitario de Lausanne.

-Su vida puede calificarse de todo menos de aburrida. Huyó de Irán con 14 años tras la revolución islámica de 1979, vivió en Estados Unidos y Francia, ha estudiado en Reino Unido Medicina, tiene nacionalidad británica e iraní. ¿De dónde se siente usted?

-Bueno, en realidad no salimos huyendo. Llegamos como turistas a Estados Unidos y ya nunca más volvimos a Irán. Mi padre era en Irán un médico mediático y pionero en cardiología, razón por la que a veces salió fotografiado con el Sha, pero nunca tuvo cargo ni afiliación política. He vivido en tantos países que me siento bien en el mundo entero. Mi mujer y yo nos hemos movido tanto que donde nos pongas,aprovechamos lo bueno de ese sitio y aguantamoslo malo.

-¿Sigue sintiéndose extranjero en Sevilla después de diez años viviendo en la ciudad?

-Ahora estoy súper feliz en Sevilla y me siento sevillano de adopción. Aquí en Sevilla la gente me mima, me trata muy bien. Mi hijo nació en Sevilla y se siente tan sevillano que el día que se enteró de que no era español, sino estadounidense, se enfadó mucho.

-Pues Sevilla tiene fama de ser una ciudad cerrada a los extranjeros. ¿Usted lo cree?

-No. Es una acusación con la que no estoy de acuerdo. Curiosamente, he visto a muchos andaluces criticar a los sevillanos, pero no he visto a ningún sevillano criticar a granadinos o malagueños.

El cirujano Reza Hosseinpor ha operado del corazón a mil niños en Sevilla
El cirujano Reza Hosseinpor ha operado del corazón a mil niños en Sevilla- ROCÍO RUZ

-¿Qué es lo que más le gusta de Sevilla?

-Me gusta Sevilla porque se vive bien, me gustan los sevillanos y su mentalidad en ciertos aspectos. Un sevillano no pretende ser otra cosa, es lo que es y sabe lo que es. El sevillano está orgulloso de su cultura y no pide disculpas porque le gusta la Semana Santa, los toros, vivir en la calle... Hay sitios en España, y no voy a nombrar ninguno, que intentan demasiado ser otra cosa, ser europeos genéricos, algunos incluso se ríen de cosas muy españolas como si fueran una cosa cutre, cateta, pueblerina o Kitsch. Un sevillano, sin embargo, no pide disculpas, dice: «Soy lo que soy». Esta cultura de vivir la calle es muy similar a la de Irán. Quizá por eso España gusta mucho a los iraníes.

-¿Y qué es lo que menos le gusta de esta ciudad?

-La falta de ambición porque el sevillano vive tan bien que no ve la necesidad de cambiar nada, es difícil poner en marcha una cosa novedosa... Cuando planteas hacer algo diferente te dicen: «Hombre, si ya lo hacemos así desde hace veinte años, ¿para qué vamos a cambiar ahora?». También escucho a gente decir: «En esto somos los mejores de Andalucía». Piensan que ser los mejores de Andalucía es suficiente pero yo no quiero ser el mejor de Andalucía o España, sino el mejor del mundo. Si tienes ambición, Sevilla es una montaña a subir. Otra cosa que me llama la atención es que en Sevilla es difícil hacer cosas innovadoras en determinadas fechas, desde abril hasta segunda mitad de septiembre por la Semana Santa, la Feria, el Rocío, feria de Jerez, el verano... También es difícil a partir de principios de diciembres hasta el 10 de enero. Así que hay dos huecos en el año para hacer cosas novedosas y luchas con gente que está en zona de confort. Además, en España y Francia hay gente que parece que su función en la vida es decir que «no», «no se puede», «olvídate de eso»... están ahí para poner obstáculos y eso se ve en cargos rasos y jefaturas. Eso no pasa en Suiza.

-Su padre era profesor de Cardiología. ¿Ese hecho imagino que le influyó para ser médico?

-Él no quería que yo fuera médico porque decía siempre que el esfuerzo es gigantesco y el retorno es poco comparado con el sacrificio que exigía, tanto por los horarios como por la formación tan larga.

-¿Y no cuenta la satisfacción de salvar la vida a muchos niños a los que opera de corazón?

-Eso sería verdad si fuera siempre así pero hay tantos pacientes a los que no podemos dar una salida buena y a veces mueren en nuestras manos. Entonces te preguntas si has elegido bien tu carrera.

-Pero la tasa de supervivencia de niños con problemas cardiacos congénitos operados es alta, quizá más del 95%

-Sí, pero me preocupa que haya gente que sobrevive pero con limitaciones. Si yo fuera capaz de normalizar la vida de todos, tanto en longevidad como en calidad, mi satisfacción sería total.

-¿Qué le llevó a especializarse en cirugía cardiaca infantil?

-Es difícil de explicar porque la medicina entera es muy interesante. Elegí esto porque un día en cuarto curso de la carrera vi un niño cianótico, azul, convertirse en rosa delante de mis ojos. Entonces me dije: «Esto es lo que yo quiero hacer».

-¿Qué características tiene que tener un cirujano cardiovascular: humildad, formación, habilidad...?

-Resistencia al fracaso porque no es nada agradable ver a un niño morir. La humildad de saber que no sabemos nada, lo que nos permite aprender más. Hay mucha gente que habla del aspecto técnico y dice que fulanito tiene buenas manos, pero eso algo exagerado porque es una técnica que se aprende. Para mí no hay nada que precise más precisión en las manos que la escritura. Si puedes escribir y tu letra es comprensible, puedes operar técnicamente si te formas.

-¿Un fracaso le anima más a seguir trabajando que un éxito?

-Un fracaso es duro pero más interesante que un éxito porque después de éste se celebra y se olvida, incluso si el éxito fuera por suerte, como puede pasarle a un equipo de fútbol o incluso en una operación. Un fracaso te hace pensar, analizar y descubrir. Un fracaso es incluso más interesante incluso cuando has jugado bien y has perdido, porque te cuesta encontrar dónde has fallado. Si has fracasado porque has cometido errores graves es menos interesante pero sigue siendo interesante. Los fracasos hacen que progresemos, aunque no me gustan nada porque prefiero el éxito aunque fuera por suerte.

Nacido en Irán, Reza Hosseinpour se doctoró en Medina en Londres
Nacido en Irán, Reza Hosseinpour se doctoró en Medina en Londres- ROCÍO RUZ

-Usted estaba ejerciendo en Londres cuando le llamaron del Hospital Virgen del Rocío. ¿Qué le llevó a venirse a Sevilla?

-Yo conocía al jefe de servicio de Cirugía Cardiaca, el doctor Mauro Gil-Fournier, con quien intercambiaba ideas. Un día me escribió diciéndome que estaba acercándose a la jubilación y me ofreció venir aquí a trabajar porque no había nada en España para ese puesto. Profesionalmente era un reto porque no conocía el sistema sanitario español.

-Ahora que lo conoce, ¿en qué división juega la sanidad andaluza?

-Es un mito que la sanidad de Reino Unido esté más avanzada. En España existe un complejo de inferioridad y se piensa que todo lo que venga de fuera es mejor. Hay cosas que en Inglaterra se hacen mejor que aquí pero aquí se hacen otras cosas mejor. La sanidad británica y española son muy parecidas... pero si estamos viviendo en la era de la información, cómo vamos a pensar que aquí no se hacen cosas que se hacen en el resto de Europa. Hay que quitarse complejos. La cirugía que se realiza en Andalucía y el resto de España está al nivel de cualquier país europeo y EE.UU. pero los españoles no lo saben porque su complejo de inferioridad.

-¿Cómo han afectado los recortes a la cirugía pediátrica del Virgen del Rocío?

-Los españoles se comportan como si los recortes fueran una cosa sólo de aquí, cuando en realidad se están produciendo en el mundo entero: en Reino Unido, Francia, Suiza... Los recortes son parte de la vida y son una manera medianamente sana de forzar a la gente a ser eficiente y no malgastar cosas. Al final estamos proporcionando el mismo servicio pero de manera más eficiente.

-¿Para usted cuál es el mejor sistema sanitario: el español, el británico, el francés, el estadounidense...?

-El sistema británico es magnífico, muy justo, global... pero tiene el inconveniente de que está demasiado vigilado y los médicos tienen miedo a equivocarse, trabajaban como si tuvieran las esposas puestas. A mí me invitan allí a hacer cosas porque mis compañeros británicos no se atreven por miedo a las denuncias, aunque saben hacerlo como yo. España no tiene ese problema pero sí otros. Si yo pudiera, quitaría las autonomías para mejorar la sanidad. Los sistemas sanitarios autonómicos funcionan como reinos de taifas y son ineficientes porque cada comunidad necesita tener de todo y mantienen un servicio aunque sea para diez personas. Por ejemplo, hay intervenciones quirúrgicas que deberían realizarse sólo en dos centros en España porque sólo se tratan uno o dos pacientes. Todo esto no se entiende en un mundo de recortes. España está quemando dinero con las autonomías.

-Sevilla exporta médicos, como el resto de España. ¿Cree que salen bien formados o habría que cambiar el sistema de enseñanza?

-Técnicamente está bien, pero intelectualmente no me gusta porque el sistema está basado demasiado en dogmas, en la memorización de conocimientos, sin poner en cuestión nada que esté escrito... Si yo pongo en cuestión ciertas cosas se ríen de mí.

-¿Como cuales?

-Como la relación entre el colesterol y el estrechamiento de las arterias. Yo creo que hay algo en la vida que causa esta enfermedad, pero no tenemos la mínima idea de lo que es. Relacionarla con el colesterol es un mito pero cuando yo digo eso el mundo entero se ríe de mí. Incluso, algunos compañeros míos me regañan y me dicen: «No puedes decir esas cosas». Los estudios en los que esta afirmación estaba basada no son convincentes y ves que sus spónsores fueron los laboratorios que venden medicamentos contra el colesterol. Eso tiene un nombre: conflicto de intereses. Si miras la historia de la medicina, casi todas las ideas que surgen después se revisan a los cinco o los cien años. Nos estamos equivocando constantemente y hay pocas excepciones en esta normas. Yo creo que el mito del colesterol caerá antes o después porque hemos visto demasiados casos de gente con infartos que no tenían colesterol o de gente con colesterol alto que no mueren de infarto. Yo, que soy médico, nunca me he preocupado de saber cuánto colesterol tengo.

-En cuanto al futuro de la cirugía cardiaca, ¿los avances vendrán de la mano de la genética?

-Me gustaría que la cirugía desapareciera como especialidad porque no hiciera falta operar a nadie. La medicina progresa tanto que espero que los especialistas de genética descubran cómo remediar que un niño nazca con una malformación genética en el corazón. Merecería la pena aunque me quedara sin trabajo.

-Cambiemos de tercio, nunca mejor dicho. Usted va los toros por primera vez a la Real Maestranza en la Feria de 2007.¿Qué le llevó a una corrida de toros si era antitaurino?

-Yo era tan antitaurino que llamaba a la tauromaquia «el punto débil de la cultura española» porque lo consideraba una salvajada. Es muy fácil ser antitaurino viviendo en Londres. De repente te trasladas a España y quieres ser antitaurino en España, en Andalucía, en Sevilla... así que ya sabes que antes o después alguien te va a preguntar si has ido a una corrida. Si dices que no, pierdes tu credibilidad. Así que decidí ir a una corrida de toros al menos una vez para decir que había estado allí y que me parecía una salvajada.

-¿Cuál fue su primera impresión?

-El primer toro no me gustó porque fue una faena mal hecha y no hay nada mejor que eso para convencerte de que esto es una salvajada. Si hubiera podido salir después de aquel toro, nunca hubiera vuelto y hubiera seguido siendo antitaurino pero tenía una entrada de reventa en el peor sitio de la Maestranza, no podía moverme y tenía que aguantar hasta el final del espectáculo. La segunda faena fue de Sebastián Castella y fue una maravilla, aquello era como un ballet, algo espectacular, que me dejó sin palabras. De hecho, el resto de la corrida ni me enteré porque estaba hipnotizado. Entonces empecé a leer sobre toros y, por casualidades de la vida, conocí a toreros que se han convertido en amigos y de los que he aprendido mucho.

-Y además se ha atrevido a escribir un libro -«Making sense of bullfighting» (Dando sentido a la tauromaquia)- defendiendo la Fiesta nacional.

-En ese libro no defiendo, sino que explico, la tauromaquia sin ánimo de propaganda. Es que los españoles no lo explican bien. Al que no le gusta dice que es una salvajada y al que le gusta dice que es arte que no se puede explicar.

-¿Ha logrado convertir a los toros a algún amigo británico o iraní con su libro?

-Mis amigos me dicen que mi libro no es propaganda de los toros, sino propaganda total (risas), y que es obvio que lo escribí para convencer a la gente.

-¿Cómo definiría la Fiesta?

-Un arte tradicional, emocionante y espiritual.

-¿Es más torista o torerista?

-Cuando vas entendiendo más de toros ves que tiene menos sentido tener un torero preferido e incluso sabes perdonar una mala tarde de un torero, igual que Cristiano Ronaldo falla un penalty. Como mi afición ha nacido en Sevilla soy muy torerista, así que me gustan los toreros artistas, como Morante de la Puebla. Incluso cuando tiene una mala tarde, ves que Morante está buscando el arte, aunque es posible que no lo logre porque el toro no se lo permita.

-En su WhatsApp tiene una foto de su hijo vestido con un traje de luces de Morante ¿Le importaría que su hijo fuera torero?

-Sobre mi cadáver (risas).

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios