CERRO-AMATE

Muere calcinado en un local abandonado de la Candelaria que resultó devastado por las llamas

La Policía Nacional cree que el incendio pudo ser intencionado e investiga a un grupo de rumanos que lo frecuentaba para «drogarse», según dicen los vecinos

Muere calcinado en un local abandonado de la Candelaria que resultó devastado por las llamas
J.A. Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Un antiguo bar abandonado en la calle Candelería, en la barriada de la Candelaria, en el distrito de Cerro-Amate, resultó ayer devastado por las llamas. El incendio, que se declaró hacia las 15,30 horas, fue extinguido rápidamente por dos dotaciones de bomberos, a los que aguardaba una desagradable sorpresa en su interior: un cadáver calcinado.

La Policía Nacional, que se presentó inmediatamente en el local, tras el aviso de los vecinos, investiga las causas del incendio, que pudo ser intencionado. También busca al grupo de personas que frecuentaban ese lugar abandonado, al parecer, de origen rumano, para aclarar lo sucedido. Un forense determinará durante los próximos días si fueron las llamas o los gases que producen las que provocaron la muerte de esta persona, o hubo alguna otra causa y el incendio fue posterior para tratar de tapar un posible crimen. Los investigadores no descartan ninguna hipótesis.

Varios vecinos de la calle donde se ubica la planta baja del inmueble, de unos doscientos metros cuadrados, aseguraron a ABC que «allí entraban y salían desde hace meses un grupo de rumanos a drogarse o a fumar, pero iban a lo suyo y no causaban problemas al vecindario».

El local pertenecía a un antiguo bar, llamado Los Gallos, cuyo propietario lo alquiló, al parecer, hace años a un ciudadano rumano, según aseguraron los vecinos. Otras personas de esa nacionalidad vivieron durante algún tiempo en la planta de arriba, según contaron a ABC las mismas fuentes, pero desde hace tiempo se encontraba vacío. En caso contrario, la tragedia podría haber sido mucho mayor.

Desde la parte trasera del local, que carece de ventanas y que también fue precintada por la Policía, podía observarse la cantidad de enseres viejos que fueron pasto de las llamas, lo cual permite hacerse una idea de las condiciones en que pudo producirse el siniestro. Fuera, un pequeño descampado lleno de cristales, restos de botellas rotas, latas, desperdicios y hasta un carrito de un hipermercado, refleja el abandono de esta zona concreta de la Candelaria.

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