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La Fiscalía pide ocho años y medio de cárcel para la acusada por el crimen de la heladería

Fue detenida como presunta autora de la muerte de un hombre que fue encontrado sin vida en un congelador

María del Carmen Q.B., acusada del crimen de la heladería, en una imagen de archivo
María del Carmen Q.B., acusada del crimen de la heladería, en una imagen de archivo - J. M. SERRANO

La Fiscalía de Sevilla ha solicitado ocho años y medio de cárcel para María del Carmen Q.B., la mujer que fue detenida como presunta autora de la muerte el pasado mes de enero de un hombre de 62 años que fue encontrado sin vida en un congelador de la heladería 'Otoño' del barrio de la Macarena.

En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Press, el Ministerio Público pide para la acusada ocho años y medio de prisión y el pago de una indemnización de 175.000 euros a los cinco hijos y la mujer del fallecido por un delito de homicidio, aplicando como atenuante que, en el momento de los hechos, la mujer se encontraba afectada por el consumo previo de alcohol.

La Fiscalía relata que, sobre las 20,30 horas del 8 de enero de 2016, la acusada coincidió en un bar de Sevilla capital con Manuel Martín Ojeda, a quien conocía «al menos de vista», y le solicitó que la invitara a una copa.

«Tras un breve lapso de tiempo», la víctima terminó la bebida que estaba tomando junto a unos conocidos y se dirigió a la puerta de salida del bar, momento en el que fue abordado por la imputada, quien le dijo 'apúrate que nos vamos a follar', tras lo que abandonaron juntos el local y se dirigieron a la heladería regentada por la inculpada.

El fiscal expone en este escrito consultado por Europa Press que ambos permanecieron juntos en el local «toda la noche», en el transcurso de la cual la acusada consumió varias bebidas alcohólicas, «seguramente whisky», tras lo que sobre las 7,00 horas del 9 de enero «se inició una discusión» entre ambos «por motivos no exactamente acreditados».

En el marco de dicha discusión, y según indica la Fiscalía, la inculpada cogió una figura tipo 'Buda' u objeto similar de regular tamaño y peso con el golpeó «violentamente» a la víctima a la altura de la región occipital izquierda, tras lo que el finado cayó al suelo, posición en la que la acusada «se colocó encima de él, presionando con sus rodillas en la zona costal» y ocasionándole la fractura de varias costillas.

Muerte por asfixia

Seguidamente, la acusada cogió un cable tipo alargadera o similar que se encontraba «al alcance de sus manos» y «rodeó» con el mismo el cuello de Manuel, «apretando fuertemente de sus extremos hasta provocarle la muerte por asfixia», tras lo que colocó el cuerpo sin vida en el interior de un congelador vertical que había allí ubicado y lo envolvió con plásticos y bolsas de basura, «ocultándolo detrás de cartelería publicitaria, no sin antes ponerle dos bolsas de plástico en los pies».

La Fiscalía dice que, a continuación, la imputada cogió los efectos que llevaba el fallecido, y en concreto unas llaves, tarjetas personales y unos zapatos, los puso en una bolsa de basura y los arrojó a un contenedor de basura ubicado en la calle Los Romeros, contenedor en el que también fueron hallados la figura de 'Buda', una botella de vino y otros enseres que también había arrojado allí la encausada.

Una vez efectuadas estas operaciones, la acusada limpió el local con una fregona, sostiene el fiscal, que considera que en el momento de ocurrir los hechos la inculpada se encontraba afectada por el consumo previo de alcohol, lo que «mermaba en parte sus facultades de intelecto y voluntad».

Sobre las 12,30 horas del 9 de enero, varios familiares de la víctima y dos agentes de la Policía Local se personaron en la heladería, golpeando las persianas de protección hasta que, finalmente, la acusada abrió, «negando haber estado con el finado y reconociendo tan solo haberlo visto en un bar». Los agentes «llegaron a entrar en el local sin observar nada anormal en su interior».

Se personó en comisaría

La Fiscalía añade que, sobre las 17,30 horas de ese mismo día, la acusada, acompañada de dos de sus hermanos, se personó en la comisaría de la Policía Nacional en Dos Hermanas para confesar que «había dado muerte a una persona y había escondido el cadáver en un congelador en el negocio que regentaba en Sevilla».

«Tal declaración produjo la inmediata comparecencia en el escenario de los hechos de agentes del Cuerpo Nacional de Policía, que pudieron comprobar que era cierto lo afirmado por la inculpada», asegura el Ministerio Público, que precisa que el fallecido estaba casado y tenía cinco hijos.

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