Una de las últimas protestas del colectivo de taxistas en Sevilla, durante el mes de agosto
Una de las últimas protestas del colectivo de taxistas en Sevilla, durante el mes de agosto - J. M. Serrano
Tribunales

Cuatro taxistas condenados por acosar a compañeros de Utrera que recogieron clientes en Sevilla

Los acusados aceptan bajarse cuatro meses del taxi y tres meses de prisión que no cumplirán

SEVILLAActualizado:

Cuatro taxistas de Sevilla no podrán trabajar durante cuatro meses después de aceptar este martes una condena por perseguir y acosar a compañeros de Utrera que se habían desplazado a la capital a recoger a varios clientes hace siete años

El juicio estaba previsto que arrancara esta mañana en el Penal 14 de Sevilla. Sin embargo, la Fiscalía y la defensa han alcanzado un acuerdo que ha acelerado el final del procedimiento sin necesidad de que se celebre la vista oral. Los cuatro acusados han aceptado una pena de tres meses y un día de prisión por un delito de conducción temeraria; además de una inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión durante ese mismo tiempo y cuatro meses de privación del derecho a conducir.

La juez dictó la sentencia «in voce» y antes de cerrar la sesión se acordó la suspensión de la ejecución de la pena que evitará a los procesados ingresar en prisión. Para ello deben de estar dos años sin cometer delito alguno.

La Fiscalía solicitaba de inicio una condena de un año y tres meses de prisión; mientras que los acusados han defendido hasta este martes su inocencia y reclamaban una absolución antes del acuerdo. La sentencia recoge que el caso ha soportado dilaciones indebidas, que se han aplicado como circunstancia atenuante muy cualificada. Ha tardado más de siete años en juzgarse.

Un gremio en conflicto

Según relata en su escrito de acusación el Ministerio Público, los hechos ocurrieron en la madrugada del 21 de marzo de 2010, cuando los taxistas observaron que tres taxis de Utrera recogían a clientes a la altura de la calle Adriano. «Ante el temor de que pudiesen estar invadiendo su ámbito de trabajo», los acusados «decidieron de común acuerdo junto con otros compañeros que no han sido identificados seguir con sus vehículos a los taxis de Utrera con la finalidad de darles alcance y exigirles responsabilidades».

La acusación pública detalla momentos de acoso durante el trayecto que hicieron las víctimas hasta Utrera y subraya que los acusados lideraron una persecución peligrosa a pesar de que los vehículos que seguían iban ocupados por clientes. Así el fiscal describe cómo uno de los taxistas tuvo que parar en mitad de la autovía A-376 después de que «le adelantaran, le rodearan poniéndose delante suya, detrás y en paralelo haciendo eses». Cuando ya estaba detenido, uno de los taxistas de Sevilla «se bajó de su vehículo y le dio un puñetazo» mientras el resto le gritaba: «Nos estáis quitando el pan de nuestros hijos».

Éste es un episodio más de enfrentamiento de un gremio en conflicto. En los últimos meses, el objetivo de sus protestas han sido los vehículos de transporte concertado (VTC) de empresas como Cabify. Pero las disputas internas también han sido recurrentes sobre todo por el control de paradas muy cotizadas como la del aeropuerto o Santa Justa.