madre!

Una surrealista alegoría bíblica

Darren Aronofsky vuelve a torturar a los personajes femeninos, en este caso a Jennifer Lawrence, su pareja en la vida real

Bardem y Lawrence, protagonistas de «madre!»
Bardem y Lawrence, protagonistas de «madre!»
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A Darren Aronofsky le gusta Polanski, le gusta Buñuel y, sobre todo, se gusta a sí mismo. El último trabajo de este cineasta, con tantas pedradas al agua («Noé», «La fuente de la vida») como dianas («Réquiem por un sueño», «Cisne negro»), es un experimento donde su ego acaba ahogando a su talento. En su obsesión por provocar para conseguir una reacción del público, sacrifica por momentos la música, ese elemento que subyuga más que la visión, y lo sustituye por ruidos pendencieros que no ocultan sus intenciones. Aronofsky se la ha jugado y pegado en Estados Unidos con «madre!», aunque contaba con ello, según reconoce en esta entrevista. Con la intención de no dejar a nadie indiferente, acomete una narración surrealista a golpe de alegoría bíblica, de metáfora millennial, de estructura dividida.

Al director norteamericano le gusta torturar a sus personajes femeninos, lo hizo en «Réquiem por un sueño», en «Cisne negro», y de nuevo lo hace en esta película, donde Jennifer Lawrence, su pareja en la vida real, abraza el papel con serena entrega hasta que Aronofsky lo saca todo de ella. Para este juego de espejos sin identidad que es «madre!», ha contado el realizador con su pasión y la de sus actores protagonistas.

P - ¿Cómo engendró «madre!»?

R - Estaba entrando en una etapa de rabia por lo que está ocurriendo en el mundo, y utilicé esa pasión para hacer la película. Mentalmente, me salí de mi línea de trabajo habitual como cineasta y me dejé llevar por las emociones que canalicé en la historia.

P - Al viajar a la más completa oscuridad, ¿se pueden iluminar problemas reales?

R - Claro, porque ves la luz. Cuando hice «Réquiem por un sueño» intenté bucear en las profundidades de la oscuridad humana para encontrar la fibra que nos convierte en humanos. Esto no es solo una reflexión de lo que está ocurriendo ahora y cómo tratamos a la madre naturaleza, es un relato que nos invita a ser precavidos. Hay espacio para el optimismo.

P - ¿Cree que todavía podemos salvar la Tierra?

R - Me considero un optimista. Creo que, si tomamos medidas, la situación puede cambiar. Sin embargo, la realidad actual del planeta, que es nuestro hogar, es muy dura. Si no cambiamos, no tendremos oportunidad de seguir viviendo aquí.

P - Escribió el guion en seis días, muy bíblico si lo comparamos con la idea de este filme. ¿Por qué fue tan rápido?

R - Normalmente, paso mucho tiempo esculpiendo mis guiones, pero en este caso me inspiré en los compositores musicales que escriben sus canciones en un solo día. Creo que esta forma de escribir es muy efectiva para conectar con las nuevas generaciones. Tenía la idea de hacer un guion con un solo movimiento y me preguntaba si sería capaz de rodar una película con esa estructura. Escribí el guion sin un cronómetro, algo muy raro, porque normalmente me gusta darme pausas, pero este filme es realmente un experimento desde el principio, desde su concepción. No voy a decir que hubiera improvisación en el rodaje, pero sí hubo espacio para ir construyendo según avanzábamos.

P - Habrá sido difícil para los actores.

R - Sí, especialmente para Jennifer porque está en cada escena. Ella es quien realmente ha demostrado su capacidad y su talento, nunca dejas de tenerla como referencia, aunque no entiendas lo que está experimentado. Ella es quien mantiene al público seguro, ella es la guarida, y eso se reforzó por los diferentes departamentos técnicos; el sonido, la producción, el decorado, el vestuario.

P - ¿Cambió la esencia del guion durante los ensayos?

R - No. Es un lujo tener a los actores ensayando durante varios meses. Es algo prácticamente imposible, y eso me permitió que este filme fuera una colaboración entre todos los que participaban en la producción. Cuando empecé a hablar con Jennifer, ella me dio muchas ideas. Le gustó el proceso de preparación. Creo que el mismo ensayo era una alegoría dentro del filme y, por otro lado, existía el lado humano: el creador a quien alguien cuida y que cuida de su casa.

P - El simbolismo se condensa en la historia.

R - Forma parte del desequilibrio, según las relaciones evolucionan. Desde la inadecuada diferencia de edad de la pareja protagonista, hasta la llegada de los invasores, son temas que surgen con los que los personajes se identifican, pero sobre todo son simbólicos, por eso no tienen nombres. Michelle Pfeiffer representa a la Eva bíblica algo loca, porque yo le pedí a Michelle que trabajara esa idea. Poco a poco fuimos añadiendo metáforas a la narración.

P - Sin duda la casa es un personaje.

R - Lo primero que hicimos fue buscar la locación donde queríamos rodar. Nos imaginamos una casa victoriana con formato octogonal, porque es lo más parecido al mapa del cerebro humano. Mi idea era añadir movimiento con la cámara para no sentir que estábamos dentro de una caja. Todo el equipo aprendió a moverse dentro de un espacio limitado y nos dio la oportunidad de aprender dónde tenían que pisar para trabajar. Un rodaje estratégico que se convirtió en un circo.

P - Luis Buñuel le sirvió de inspiración.

R - Creo que he mirado a Buñuel al juntar a un grupo en una habitación y discutir sobre la sociedad. Es un juego de ideas que se hacen grandes y pequeñas, saltando de la realidad a la ficción y viceversa.

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