OPINIÓN

Primavera laboral

La provincia vivió un 2017 de alivio en el empleo y en marzo enfila su mejor temporada

La Voz de Cádiz
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inalmente, 2017 fue un buen año para el empleo en la provincia. El conflicto aparece cuando los buenos años, y ya van tres encadenados, son incapaces de compensar los efectos negativos de los malos, que suelen venir de ocho en ocho, de diez en diez. Pero no queda más que confiar y confirmar que, por una vez, podemos sacudirnos el velo negro tras terminar el ejercicio con 392.400 personas ocupadas, lo que supone 11.500 más que al término de 2016. Son casi 12.000 alivios en 12.000 familias. El número de parados es más bajo que al terminar el año anterior, de forma considerable: 26.700 menos que al acabar 2016. En términos porcentuales supone una bajada del 3,85%. La provincia se queda clavada justo en el 30% de paro según la Encuesta de Población Activa. Es una barrera psicológica que conviene dejar lejos puesto que aún es, por provincias, la más alta de toda España y un bochorno si se compara con otros territorios europeos. Este es el punto de partida del año laboral en Cádiz y todo hace pensar que la mejoría aún debe expandirse. Debe ser un buen primer trimestre en el sector servicios, con el tirón del Carnaval en febrero y de Semana Santa en marzo. Las estadísticas confirman que cuando estas fiestas son más tempraneras y entran, enteras, en un solo mes suelen tener un efecto mayor en la mejora de las estadísticas de desempleo. Pero en el pecado va la penitencia. El nuevo descenso anual del paro que ha encadenado la provincia es fruto del tirón eterno y cíclico que vive el sector servicios. Es la parte negativa, la dependencia de un sólo área que decide con sus fechas, sus inicios y sus finales cual es el presente laboral de muchos miles de gaditanos. Los mencionados contratos de Semana Santa, incluso las ferias y los puentes o el inicio de la temporada de playas (la apertura de hoteles en Chiclana, por ejemplo) servirán para ofrecer una imagen más amable del mercado laboral gaditano, que sufrirá cuando estas etapas queden cerradas. Otra cosa es el tipo de contrato. La mayoría, temporales y precarios. La situación es aún demasiado complicada en esta provincia pero se acerca la mitad buena del año y resulta esencial trabajar para que la recaída sea cada vez más suave, como pasó en 2017. Todo apunta a que durante los próximos meses, concretamente hasta septiembre, el paro gaditano irá rebajando su número. La clave está en saber dónde se queda el próximo otoño.

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