EL APUNTE

González Santos se olvida de Kichi

Tres años después de su llegada a la Alcaldía, el regidor ha moderado su discurso y ha priorizado la presencia en los despachos a la lucha en la calle

La Voz de Cádiz
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Quizá usted haya borrado ya de su mente al presidente del Gobierno que capitaneaba los destinos de España cuando llegó la crisis. El gran timonel en el naufragio de la economía española fue el socialista José Luis Rodríguez Zapatero que, en el momento de su inesperada elección como presidente del Gobierno en 2004 hizo una promesa a los ciudadanos: «el poder no me va a cambiar». Once años más tarde, en Cádiz, de la misma inopinada manera, otro líder de izquierdas se hizo con el poder desbancando al Partido Popular que, no obstante, había sido la formación más votada. Y su mensaje mesiánico era parecido al de Zapatero, aunque iba más allá: el Gobierno sería del pueblo y las paredes de la administración se volverían de cristal.

Tras casi tres años todo ha quedado en palabras. El alcalde se fue volviendo más José María González y, salvo cuando algún vídeo partidista lo requería, menos Kichi. Formalizó su ‘look’ y cambió la sudadera por la chaqueta y la camiseta por la camisa. Y cambió la calle donde prometió luchar (recordemos el panorama que pintó Podemos de los niños desnutridos) por unos despachos en los que cada vez se encuentra más cómodo. Y donde a las paredes de cristal se le han colocado unos visillos que impiden ver lo que sucede incluso a sus compañeros de Gobierno, que no fueron informados del acuerdo alcanzado con la UCA.

Ahora está más cómodo en las instituciones, lo que ha incomodado a las masas populares que le dieron el poder, como se demuestra en cada sesión plenaria donde colectivos como las mujeres maltratadas o las limpiadoras o ciudadanos a título particular se preguntan cuándo llega el anunciado gobierno del pueblo.

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