El alcalde del PSOE

Fran González ya es, de nuevo, candidato del partido que abrió el paso al actual regidor

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A falta de un año –aproximado puesto que no hay fecha electoral fijada– las candidaturas a la Alcaldía de Cádiz empiezan a tener rostro. Por ahora, todos de hombres. A la segura de José María González por la franquicia local de Podemos se han unido ya Juancho Ortiz (PP) y, desde ayer, Fran González por el PSOE. Con esta última incorporación, se reedita la confrontación electoral que acabó en el acuerdo que permitió a Kichi acceder el bastón de mando gracias a los socialistas. Nunca se ha llegado a saber bien qué pactaron los grupos de González y González en aquella reunión de la asociación de vecinos de Puntales más allá de la toma de posesión. Ninguna medida clara e importante ha tomado forma desde entonces como fruto de aquel encuentro. Siquiera los últimos presupuestos, los únicos en tres años de mandato. No parece mucho fruto para tanto ruido. Más allá de esas cuentas, tardías y aún sin el menor efecto, apenas nada. Se supone que habían cerrado un pacto para tener una mínima base de cordialidad que permitiera a unos gobernar con la colaboración –al menos, sin el rechazo– de los otros. Cuando se acerca el último año de ese primer cuatrienio de Podemos en la Alcaldía, sólo está claras tres cosas: la desconfianza mutua entre ambos grupos, las acusaciones cruzadas y el freno de ambas partes a la gestión municipal. Podría resumirse en que a unos no les gusta nada de los otros y viceversa. González y González, una vez salieron de su cita en Puntales, nunca encontraron formas de entenderse ni de impulsar en común ningún proyecto reconocible para los ciudadanos. Los del PSOE cada vez encontraron más motivos para distanciarse, para la decepción, para criticar la parálisis que convertiría en mantra de todas sus declaraciones.

Pero ahora que llega el tiempo del balance y de las nuevas propuestas siguen en pie las mismas preguntas para el mismo candidato socialista: si el PSOE no se fía del alcalde ¿por qué permitió que lo fuera? ¿cómo es posible que lo haya mantenido en el poder local si lo ha descalificado, o bloqueado, a cada paso que daba? ¿acaso el único objetivo político era desgastar al regidor respaldado para obtener ventaja partidista a costa del progreso de la ciudad?

Si ese alcalde mereció el apoyo del PSOE hace tres años habrá que pedir cuentas a los socialistas por lo sucedido en este tiempo. De no ser por este renovado candidato, no habría existido espacio para este alcalde.