Como a Fernando VII

La prisión permanente revisable y el modelo autonómico son dos banderas esperando a ser flameadas. Déjenlo para mejor ocasión

Ramón Pérez-Maura
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Desconcierto -y mucho- provoca el que algunos balones que el Partido Popular tiene en el punto de penalti no reciban la patada correspondiente. El presidente del Consejo de Estado hablaba ayer en ABC de dos asuntos que el PP podría estar aprovechando políticamente de manera rentabilísima y que, incomprensiblemente, deja pasar sin apenas sacar provecho. Legítimo provecho diría yo. Porque, en verdad, se las ponen como a Fernando VII.

El Consejo de Estado no ha hecho ninguna objeción constitucional a la prisión permanente revisable que aprobó el PP en su legislatura de mayoría absoluta. Según la encuesta de GAD3 publicada por ABC el pasado 17 de enero, ocho de cada diez españoles están a favor de esa norma creada para poder dar una respuesta proporcionada frente a crímenes desproporcionados. Hasta los muy escépticos frente a los estudios demoscópicos -cual es el caso del arriba firmante- intuimos que una opinión que un sondeo atribuye al 79 por ciento de la población debe de ser, cuando menos, mayoritaria. Y estamos viendo cómo la retroprogresía de guardia planea acabar con esa norma que zahiere sus principios de anteponer los derechos del condenado a los de las víctimas. Siendo muy grave, como lo es ese hecho, casi más lo es que ese partido sobre el que dicen que están lloviendo los antiguos sufragios del PP, Ciudadanos, prefiere no alinearse con el PP en defensa de las víctimas, no vaya a ser que puedan ser identificados como perdedor en una votación en el Congreso. Las víctimas dan igual. Lo único importante es la imagen del impoluto Rivera.

Otrosí: hablaba Romay sobre nuestro estado autonómico y sentenciaba que «hay que dar por terminado el proceso de descentralización y preocuparnos ahora de que el modelo funcione bien. Y hay que hacer una reflexión sobre si el Estado tiene las funciones necesarias para garantizar los principios sobre los que se sustenta el modelo autonómico». En román paladino eso es cuestionar si no hemos llevado nuestro modelo autonómico demasiado lejos.

La prisión permanente revisable y el modelo autonómico son dos banderas esperando a ser flameadas. Déjenlo para mejor ocasión. La exposición que hizo ayer el padre de Diana Quer a Carlos Herrera moviliza a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Y ya sabemos que el PP fue el que aprobó esa ley que quiere la inmensa mayoría de los españoles. Lo que tienen que hacer ahora los populares es aprovechar políticamente la sintonía con esa mayoría que es difícil encontrar en ningún otro asunto de la vida nacional. Ser derrotados en esta cuestión puede ser una de las mayores victorias desde un punto de vista estratégico. Pero hay que estar en la calle demostrando que se pierde ahí una batalla. Perderla en un despacho vale muy poco. Políticamente, casi nada.

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