Patricia Ceballos, este miércoles en el exterior del centro de detención del Sebin conocido como El Helicoide
Patricia Ceballos, este miércoles en el exterior del centro de detención del Sebin conocido como El Helicoide - Reuters

VenezuelaPatricia Ceballos: «Tememos por la vida de los presos amotinados en el Helicoide»

La esposa del opositor Daniel Ceballos, uno de los líderes de la revuelta en el centro de reclusión del Sebin, asegura a ABC que en cualquier momento las fuerzas del régimen pueden asaltar el lugar donde están atrincherados

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«Tememos por su vida y por su integridad física», asegura Patricia Ceballos, la esposa de Daniel Ceballos, uno de los presos políticos venezolanos que protagonizan desde este miércoles un motín en el Helicoide, como se conoce al centro de reclusión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Caracas.

Según explica, no les permiten «acceso al agua y alimentos» y las fuerzas del régimen de Nicolás Maduro «están jugando a debilitarlos y que se cansen». Pero, además, «hay un fuerte contingente» de miembros tanto de las fuerzas especiales de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) como de la Guardia Nacional (GNB) y del propio Sebin, «fuertemente armados», en una situación de «tensa calma».

«Solo les separa una puerta» del lugar en el que están atrincherados los presos amotinados, de manera que tan «solo dependen de una orden para que puedan entrar».

«Solo demandan un juicio justo y libertad»

«Estamos muy alarmados», reconoce, después de más de 24 horas de motín. Ceballos explica que presos políticos y comunes «han tomado de manera pacífica la cárcel de puertas adentro» y permanecen desarmados.

Se trata de «hombres y mujeres que demandan lo que está establecido en la Constitución y en la ley: un juicio justo para los presos comunes y la libertad plena para los presos políticos que permanecen en este lugar sin juicio ni pruebas», señala.

De acuerdo con la mujer de Daniel Ceballos, «estos muchachos están hartos de tratos crueles y juicios injustos, presos por órdenes políticas, hacinamiento y torturas». «No demandan nada ilegal», resume.