El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, con el primer ministro chino, Xi Jinping, esta semana
El secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, con el primer ministro chino, Xi Jinping, esta semana - Afp

Trump recomienda a su secretario de Estado que no «pierda el tiempo» hablando con Corea del Norte

«Ahórrate el esfuerzo, Rex. Haremos lo que hay que hacer», advierte a Tillerson a través de Twitter

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Donald Trump vuelve a tirar de ironía en su peculiar intercambio de amenazas con el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, y un mensaje público que deja en mal lugar a su secretario de Estado. Al día siguiente del anuncio de Rex Tillerson de que mantenía abierto un contacto con Pyongyang, «mediante dos o tres canales», el presidente escribió dos mensajes en Twitter que despreciaban la actividad diplomática del miembro de su Administración.

Trump anunció en la red social que había hablado con él de la siguiente manera: «Le he dicho a Rex Tillerson, nuestro maravilloso secretario de Estado, que pierde el tiempo intentando negociar con el pequeño hombre-misil».

La sorna presidencial culminaba con un segundo y más breve tuit: «Guarda tu energía, Rex. Haremos lo que hay que hacer».

El mensaje de fondo del inquilino de la Casa Blanca, traducido por algunos analistas, no apunta a una orden estricta, pese a la desautorización que supone para un Tillerson cada vez más distanciado de su presidente.

Trump es consciente de que sus mensajes amenazantes al dictador norcoreano son compatibles con el diálogo diplomático. Pero, desde que emprendió un endurecimiento en su política con Pyongyang, a raíz de las continuas provocaciones del régimen estalinista, el presidente ha logrado implicar de mayor manera a China, el más influyente en el hermético país comunista.

La estrategia diplomática impulsada por su embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley, ha llevado también a que EE.UU. consiga por primera vez un compromiso de la comunidad internacional.

Tillerson había lanzado el sábado un mensaje de acercamiento a Corea del Norte, aunque condicionado, durante su visita a Pekín, en la que se entrevistó con el presidente chino, Xi Jinping. Con su nueva andanada, Trump busca mantener tensada la cuerda, en especial con el gigante asiático, al que ha criticado repetidas veces por su inacción para detener los lanzamientos de misiles balísticos y la carrera nuclear del régimen de Pyongyang.

Viaje de Trump a Asia en noviembre

El presidente norteamericano protagonizará la primera quincena de noviembre, entre los días 3 y 14, un viaje por Asia, que le llevará precisamente a Pekín, así como a Filipinas, Vietnam, Corea del Sur y Japón, estos dos últimos grandes aliados de Estados Unidos y enemigos acérrimos de la Corea estalinista.

Con su primera visita al lejano continente, Washington mantiene su prioridad estratégica de primar su influencia en Asia, iniciada con Obama, aunque la decisión de Trump de acabar con el acuerdo comercial Transpacífico supuso un freno proteccionista.

Los continuos desafíos de Pyongyang, que pese a las sanciones reforzadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha mantenido el lanzamiento de misiles balísticos, han obligado al presidente estadounidense a convertir el tablero asiático en objetivo de primer orden.

Mientras, su secretario de Estado mantiene abierta la comunicación con Pyongyang. Durante su viaje a Pekín, donde se reunió con el presidente chino con el objetivo de preparar el viaje asiático de su presidente, intentó reducir la tensión.

Tillerson aseguró que Estados Unidos y Corea del Norte «no estamos en total oscuridad». Sin embargo, la televisión surcoreana informó de que el régimen de Kim Jong-un protagoniza un movimiento de misiles. No se descarta un nuevo lanzamiento en torno al Día del Imperante Partido de los Trabajadores, el próximo día 10.