El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, y el presidente chino, Xi Jinping
El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, y el presidente chino, Xi Jinping - REUTERS

Tillerson reconoce «contactos directos» con Corea del Norte para frenar la tensión nuclear

El responsable de la diplomacia de EE.UU., Rex Tillerson, se reúne en Pekín con el presidente Xi Jinping para preparar la visita de Trump en noviembre

Corresponsal en PekínActualizado:

Tras más de medio año de amenazas y tensiones militares por sus constantes lanzamientos de misiles y su última prueba nuclear, parece que se abre una vía para el diálogo entre Corea del Norte y Estados Unidos. Sorprendiendo a todo el mundo, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, ha anunciado este sábado en Pekín que la Administración Trump está en «contacto directo» con el régimen del joven dictador Kim Jong-un. «Les preguntamos: ¿Les gustaría hablar? Tenemos líneas de comunicación con Pyongyang, no estamos en total oscuridad. Tenemos dos o tres canales», respondió Tillerson a las preguntas de un pequeño grupo de periodistas en la residencia del embajador estadounidense en Pekín, según informa «The New York Times».

En su segunda visita a China, Tillerson se ha reunido este sábado con el presidente Xi Jinping y con sus principales responsables diplomáticos, el consejero Yang Jiechi y el ministro de Exteriores Wang Yi. Sobre la mesa estaban los preparativos de la visita del presidente Trump, programada para noviembre, y la presión de las sanciones internacionales sobre Corea del Norte para frenar su desafío nuclear. Pero Tillerson negó que la comunicación con el régimen estalinista de Pyongyang se hiciera a través de las autoridades chinas. «Directamente, tenemos nuestros propios canales», aseguró el secretario de Estado, quien sugirió un estado muy inicial de los contactos al señalar que todavía «estamos explorando, así que seguid conectados».

Aunque sus palabras indican un ligero acercamiento que podría rebajar la tensión, la televisión surcoreana KBS informó el viernes por la noche del movimiento de misiles cerca de Pyongyang. Citando fuentes de la Inteligencia, dichos proyectiles habrían sido sacados del complejo militar de Sanum-dong, que se ubica al norte de la capital norcoreana y se dedica a la fabricación de misiles intercontinentales. Como el régimen de Kim Jong-un celebra el próximo día 10 de octubre el 72 aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores, los expertos y analistas temen que lo festeje con un nuevo lanzamiento de misiles en torno a esa fecha. Además, Kim Jong-un ha anunciado su intención de llevar a cabo una prueba nuclear en el Océano Pacífico, lo que ha despertado el miedo en los países vecinos por la radiación que libere. Hasta ahora, sus seis ensayos atómicos anteriores han tenido lugar bajo tierra, en su silo nuclear de Punggye-ri. A esta pugna se ha sumado el reciente cruce de acusaciones, con insultos personales incluidos, entre Trump y Kim Jong-un, que Pyongyang ha considerado una «declaración de guerra».

«Todo la situación está un poco sobrecalentada ahora mismo. Si Corea del Norte dejara de disparar sus misiles, eso calmaría las cosas un montón», confió Tillerson, quien espera conseguir más presión de China sobre Kim Jong-un. Pekín, único aliado que le queda al régimen de Pyongyang y su principal socio comercial, anunció el jueves el cierre a partir del 1 de enero de las empresas norcoreanas que operan en su territorio, incluyendo las que están aliadas con compañías chinas. Además de dejar de comprarle carbón, hierro, plomo, marisco y ropa, China le ha cortado en parte el grifo del petróleo y el gas a Corea del Norte, vital para su supervivencia. Pero no dejará caer al régimen de Kim Jong-un ni apoyará un intervención militar de la Casa Blanca para evitar que una legión de refugiados hambrientos se plante en su frontera junto a los marines estadounidenses. Al tiempo que aplica las sanciones acordadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, Pekín sigue insistiendo en el diálogo.

Además de discutir con las autoridades chinas el tremendo déficit de EE.UU. en su balanza comercial, que ascendió el año pasado a 347.000 millones de dólares (293.670 millones de euros), Tillerson preparó la próxima visita de Trump. Aprovechando su primer viaje a Asia para participar en la cumbre del foro de Asia y Pacífico (APEC) en Vietnam, que tendrá lugar en noviembre, el nuevo inquilino de la Casa Blanca visitará luego Japón, China y Corea del Sur. Tras su encuentro informal de abril en Florida, Trump volverá a reunirse en Pekín con Xi Jinping, quien en octubre reforzará su poder en el trascendental congreso quinquenal del Partido Comunista donde se renovará la cúpula del régimen. Con estas citas en la agenda y el desafío nuclear de Corea del Norte siempre presenta, el otoño se presenta bastante intenso en Asia.