Theresa May, durante su visita a un hospital en Cambridge
Theresa May, durante su visita a un hospital en Cambridge - EFE

Theresa May analiza con su Gabinete de guerra intervenir en Siria

La «premier» británica se inclina por el ataque de represalia y por no someterlo antes a los Comunes

LONDRESActualizado:

Tras haberse posicionado junto a Estados Unidos y Francia en los últimos días, Theresa May reunió ayer a su gabinete de guerra para analizar si finalmente Reino Unido apoyará o no a estos dos países en una eventual acción militar contra el régimen sirio de Bashar al Assad tras al presunto ataque con armas químicas en la ciudad de Duma. 

En una convocatoria poco habitual de este gabinete –que forman sus principales ministros y altos mandos del servicio de inteligencia británico– debido al receso vacacional que se toma el Parlamento estos días con motivo de las vacaciones de Pascua, May explicó su intención de secundar la idea del presidente Donald Trump. Algo a lo que no se habría opuesto, según los medios británicos, ninguno de los integrantes. Esto dejaría el camino aclarado para apoyar la intervención militar si no fuera porque tanto la oposición como algunos miembros del partido conservador, el de la primera ministra, piden que la decisión final la tome el Parlamento británico.

El vicepresidente del partido conservador, James Cleverly, dejaba abierta la puerta a esto –«hay varias opciones, todas las cuales están en proceso de discusión»–, aunque parece que May no se quiere arriesgar a una posible derrota como la que sufrió su predecesor en el cargo David Cameron en el año 2013, cuando este propuso un plan de ataque conjunto con Estados Unidos contra Al Assad.

May tiene tiempo para llevar a cabo su objetivo antes del lunes que regresan los diputados al Parlamento tras el receso de dos semanas que han disfrutado.

El problema que se le puede presentar es entre sus filas, con varios colegas, como los parlamentarios Zac Goldsmith o Tom Tugendhat, que apuestan por que la decisión sea tomada por las dos cámaras y que no quede en manos del Ejecutivo. La primera ministra, que ha conversado en varias ocasiones tanto con Donald Trump como con Emmanuel Macron, advirtió el martes de que el «continuo uso de armas químicas no puede quedar sin respuesta». Ha encontrado, también el apoyo de su Gobierno, entre ellos por ejemplo el ministro para el Brexit, Davis, que fue uno de los parlamentarios que se opuso a la acción militar contra el presidente Assad en 2013. Davis aseguró que esta vez se proporcionarían más pruebas y datos procedentes de los servicios de inteligencia, así como un «plan adecuado».

Desde la oposición, el más crítico con la premier ha sido el líder laborista Jeremy Corbyn, que admitía la «gravedad de la situación en Siria» pero que aseguraba que lo que debe hacer May es dejar la decisión en manos del Parlamento.

Con May diciendo que «todo indica» que el régimen sirio del presidente Bashar al Assad fue responsable del presunto ataque químico y con el gabinete aprobando la participación del Reino Unido en esta intervención militar liderada por Estados Unidos, la pregunta que debe responder el Gobierno es qué fuerzas británicas y qué armamento podría usarse contra qué objetivos en suelo sirio. Y también qué se hará para evitar una escalada en el conflicto con las tropas rusas desplegadas en la zona y que apoyan a Al-Assad