Entrevista a la ministra de Turismo de Túnez

Salma Elloumi Rekik: «Se ha exagerado el número de terroristas tunecinos»

La ministra tunecina de Turismo agradece a España haber retirado las restricciones de viaje como prueba de las mejoras en seguridad de Túnez

La ministra de Turismo de Túnez, Salma Elloumi Rekik, en un encuentro organizado por la embajada tunecina
La ministra de Turismo de Túnez, Salma Elloumi Rekik, en un encuentro organizado por la embajada tunecina - IDEALMEDIA

Con el Nobel de la Paz al Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez, la Academia de Noruega quiso salvar un ejemplo para el mundo. Este galardón llegó en uno de los peores momentos de la transición tunecina, con Libia destrozada por sus guerras y la región navegando por una balsa de aceite. La democracia de Túnez sufre. Sufre por el terrorismo, que asestó dos durísimos golpes a la frágil república con las matanzas del Museo de Bardo y especialmente el de la ciudad turística de Susa en junio de 2015, en el que los terroristas asesinaron a 38 personas, la mayoría europeos, propiciaron que varios países de la UE, incluido España o Reino Unido, alertaran a sus turistas de no viajar al país magrebí salvo extrema necesidad. Cuando el turismo aporta el 7% del PIB, emplea a 400.000 personas y es el segundo sector en importancia en aportarle divisas. Un año después las cosas mejoran lentamente, según la ministra tunecina de Turismo, Salma Elloumi Rekik, de visita en España para agradecer a nuestro país haber reducido las restricciones de viaje -ahora ha quedado como un consejo de no ir a determinadas zonas- como prueba de las mejoras en seguridad de Túnez. «Ahora mismo el número de turistas tunecinos en España dobla al de españoles en Túnez», dijo en un encuentro organizado por la embajada tunecina.

Usted anunció en abril que se preveían 5,5 millones de turistas este año. ¿Se está cumpliendo la previsión? ¿Cómo está con respecto al pasado año?

Sí, en septiembre ya hemos registrado la llegada de 4 millones de visitantes extranjeros. El año pasado la crisis empezó con el atentado de Susa porque tras el del Museo de Bardo hubo un repunte de llegadas. Después de Susa varios países europeos introdujeron restricciones que prácticamente congelaron las llegadas. Así ha seguido durante el año 2016. A partir de junio ha habido una recuperación y más o menos hemos recuperado las cifras del año pasado.

¿Creen que volverán algún día las cifras de 2010?

No este año. Pero, por lo pronto, no haremos menos que el año pasado, sino que superaremos esas cifras. Que España haya dado el primer paso nos ayuda mucho, además Gran Bretaña ha dicho que también lo hará, pero todavía no lo ha hecho.

En la presentación destacaron la llegada de turistas rusos en el primer semestre del año. Después de Rusia, con un crecimiento del 1.150% de viajeros, y Ucrania, con un incremento de 130%, Alemania, Francia y Argelia ocupan los siguiente puestos en el ranking, seguido de España, con un ascenso del 31% de visitantes debido a un crucero que atracó en el país magrebí. ¿Cómo puede afectar a Túnez el restablecimiento de las relaciones entre Rusia y Turquía, al levantarse la prohibición a que turistas rusos visiten el país?

Hemos trabajado ya en ello y tenemos presencia en el mercado ruso antes del veto de los turistas. Han comenzado a venir, sí, pero la clientela que ha venido ha sido por la isla de Djerba que tiene overbooking con los rusos y debemos trabajar para fidelizar esas llegadas.

¿Teme Túnez la liberación de Sirte en Libia, que puede suponer la llegada a su país de cientos de terroristas?

Nuestro problema es Libia, el día que llegue la paz allí no tendremos problemas, sino todo lo contrario. Es un país amigo. Sufren la guerra al no haber Estado, sino milicias que luchan entre ellas. Nosotros apoyamos al gobierno reconocido por la comunidad internacional. Para reforzar la seguridad, se ha aumentado el control fronterizo con Libia. Hay zonas muy muy controladas. Las cosas han cambiado de forma positiva en términos de seguridad desde hace más de un año, pero el riesgo nunca es cero. Tenemos controlados a los tunecinos que están en Libia y los vínculos que existen. Hemos conseguido mucha información gracias al testimonio de los detenidos, sus documentos y los ordenadores requisados. Hay un intercambio contínuo con otros 40 países que han firmado el acuerdo antiterrorista, especialmente con los países europeos. En definitiva, no hemos tenido ningún problema serio de seguridad así que nuestras medidas han sido en cierta medida eficaces.

¿Cómo es el intercambio de información con Bélgica o Francia? El terrorista de Niza era tunecino...

Era un tunecino que vivía en Francia y parece ser que tenía un problema psicológico. El terrorismo no tiene nacionalidad.

Su país es una de las principales canteras de yihadistas del mundo.

El primer año después de la revolución hubo mucho tráfico de pasaportes de Túnez y el número de terroristas tunecinos se ha exagerado. Aunque sí que hay muchos, no tenemos nada que esconder. Es un fenómeno que existe. Hemos dedicado un presupuesto muy importante contra el terrorismo, no solo en la lucha y en la compra de armas como tal, sino que hemos implicado también al ministerio de Educación, gente de la religión, de la cultura... El mejor medio de combatir el extremismo y el oscurantismo es la cultura y luego la economía. Ellos quieren promover la anarquía para crecer y desarrollarse.

¿Cómo combate Túnez la radicalización yihadista?

No se puede recuperar a gente que ha matado masivamente o lo ha intentado

El problema de los jóvenes es esencialmente el empleo. Para que haya inversión en el país hace falta seguridad y paz social. Tenemos que buscar el diálogo con los sindicatos. Si siempre hay manifestaciones, no se puede mejorar. Si cada vez que hay un problema, se para todo...Está el derecho a la huelga pero también al trabajo. Está eso y después buscar un periodo de estabilidad social. Dedicamos un presupuesto para la juventud. Tenemos un programa de comunicación en los centros juveniles. De todas formas, no son muchos los jóvenes que se radicalizan. Solo son unos cuantos. Los terroristas se centran en los más débiles con problemas, jóvenes veinteañeros con los que matar a soldados musulmanes y gente inocente que viene de vacaciones que no ha hecho nada. Aun siendo fanático, ¿por qué atacas a quien no te ha hecho nada? Hay un problema con esa gente, un desequilibrio, actualmente lo importante es que quien participa en cosas así, debe ser eliminado de la sociedad. No se puede recuperar a gente que ha matado masivamente o lo ha intentado. Los terroristas ponen un cinturón de explosivos a niños para mandarlos a mercados y matar todo el mundo. Esta gente es irrecuperable. Pero quienes vuelven son detenidos y se les da toda la formación posible en la prisión, reciben un programa especial allí, además se les pregunta sobre las personas con las que han estado y sus objetivos. Son muy útiles para la guerra contra el terrorismo.

Se ha vuelto a hablar de nepotismo en Túnez con el nombramiento del primer ministro, Youssef Chahed, que según varias informaciones es familiar del presidente Essebsi. ¿Esto puede aumentar la desconfianza de sus socios europeos y del pueblo tunecino?

Este gobierno ha comenzado a trabajar hace tres semanas. Teníamos un importante déficit de seguridad que se ha tratado de solucionar. Es una nueva etapa, pero el problema económico existe. En este contexto, debo decir que no hay parentesco entre el presidente y el primer ministro. Esta información es propaganda. Había bastantes opciones y se ha optado por él. Atacar así al gobierno de unidad es una forma más de propaganda, en Túnez si eres de la capital o Susa te van a encontrar siempre familiares de alguna forma aunque sea de 21º grado. Chahed es un joven que ha trabajado mucho con el presidente en el momento de las elecciones presidenciales. Es muy trabajador, inteligente, moderado y hombre de consensos. La idea era tener un gobierno de unidad nacional porque nos enfrentamos a grandes desafíos, con problemas económicos importantes y además la caja de seguridad social está prácticamente vacía. Hemos pasado 5 años de transición con varios gobiernos y mucha contratación pública que ha vaciado las arcas, teniendo en cuenta la gran crisis del turismo. Necesitábamos la unión de todos los partidos en un Gobierno de Unidad Nacional para luchar juntos contra las dificultades económicas. Ahora tenemos a miembros muchos más jóvenes, más mujeres e independientes expertos. En España, tras la muerte de Franco, la transición económica no fue fácil. Necesitamos tiempo. Vivimos un exceso de críticas. Eso sí, la libertad de expresión es muy importante para nosotros.

Como ministra de Turismo, del partido laicista Nida Tunis, ¿qué le parece la polémica del burkini? ¿La ha vivido también en su país?

(Ríe) En Túnez vas a las playas y ves a chicas en bikini, bañador y también burkini, que empezó hace algunos años. No nos molesta. Que se bañen como quieran. Creo que se ha mediatizado demasiado. Si causa un problema de higiene en las piscinas, sí que puede ser criticable.

¿Cómo es gobernar con un partido islamista?

Ennahda dice ahora que ya no es un partido islamista. Hizo la escisión entre la religión y la política en su último congreso. Representan a una gran parte de la población, no se les puede ignorar. Es importante en este periodo de transición trabajar con ellos. Que varios partidos políticos lleguen al Parlamento es una novedad para nosotros. Los tunecinos han elegido. No se puede eliminar a una parte de la población. Si les votan el 25-30% hay que tenerlos en cuenta. Pero te digo una cosa, para nosotros en Túnez, la religión es una cosa y la política otra.

¿Ve posible un «Plan Marshall» para Túnez?

Se ha hecho una petición para un «Plan Marshall» y ha sido aceptada. Nuestro presidente está en Nueva York ahora, en la reunión de Naciones Unidas y en la cumbre africana organizada por Estados Unidos. Se encontrará con Lagarde, para tratar este tema. Los países más cercanos como España, Francia, Alemania e Italia han sido siempre solidarios con nosotros: el Rey de España fue uno de loss primeros Jefes de Estado en venir tras el ataque de Bardo. Siempre tenemos apoyo, apoyo moral, de estas naciones. Túnez ha pasado a ser estratégico en la región, también para EE.UU.. Que el equilibrio llegue a esta región es básico la estabilidad y que la democracia triunfe en nuestro país es un ejemplo para el resto. El éxito de la democracia en Túnez será el primer paso para mejorar la región.

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