Ivanka Trump
Ivanka Trump - AFP

Seis altos cargos de Trump se sirvieron de e-mails privados para uso oficial

Cometieron la misma falta que con tanta furia reprochó el presidente a Clinton

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

«¿Y los e-mails de Hillary?». Cada vez que durante la campaña electoral de 2016 Donald Trump se mostraba como un cuestionable candidato para acceder a la Casa Blanca, esa era la frase que repetían sus seguidores. Su rival, Hillary Clinton, era presentada como alguien en quien no se podía confiar y la mejor prueba estaba en el servidor privado de e-mails que utilizó durante su etapa de secretaria de Estado. Lo que iría en contra de la exigencia a los cargos públicos de mantener sus comunicaciones en plataformas oficiales por seguridad.

Ahora se ha sabido que al menos seis altos cargos del círculo más íntimo de Donald Trump también han utilizado e-mails privados para labores de Gobierno en los pocos meses que el multimillonario neoyorquino lleva en la Casa Blanca. La publicación «Politico» desveló que Jared Kushner, yerno de Trump y encargado de asuntos vitales como las relaciones comerciales con China y México, había mandado un centenar de e-mails oficiales desde su cuenta privada en los primeros siete meses de Administración Trump. Ese mismo día, «Newsweek» añadió que su mujer e hija del presidente, Ivanka Trump, que ostenta un cargo de asesora en la Casa Blanca, había hecho lo mismo. Ayer, «The New York Times» amplió la lista a algunos de los cargos más importantes de la Administración Trump: Steve Bannon, exestratega jefe de la Casa Blanca; Rience Priebus, ex jefe de gabinete; Gary Cohn, principal asesor económico del presidente; y Stephen Miller, también colaborador íntimo de Trump, y una de las cabezas detrás de políticas polémicas como el veto migratorio.

Casos «esporádicos»

«Se ha instruido a todo el personal de la Casa Blanca para que usen su e-mail oficial para asuntos relacionados con labores de Gobierno», aseguró la secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders. «También que si reciben comunicaciones relacionadas con su trabajo en sus e-mails privados, deben reenviarlas a sus cuentas oficiales». La Casa Blanca aseguró que el uso de e-mails privados por estos altos cargos ha sido esporádico. Además, no supone una ilegalidad siempre que se compartan en sus servidores públicos. Pero es inevitable ver estas revelaciones a la luz de los duros ataques de Trump contra Hillary a cuenta de su e-mail privado. Aunque se trata de casos distintos. Clinton optó por montar un servidor privado, que usó de forma exclusiva, durante sus años como secretaria de Estado. Por él pasaron decenas de miles de e-mails oficiales, entre ellos algunos con información clasificada, lo que motivó una investigación del FBI en plena campaña.