Detienen a la cúpula del sindicato argentino de la construcción, con maletas de dinero y droga

La UOCRA de Bahia Blanca (Buenos Aires) se suma a la lista de sindicalistas mafiosos bajo arresto

CORRESPONSAL EN BUENOS AIRESActualizado:

La mafia sindical argentina se desmorona. En esta ocasión, cayó, con armas, drogas y millones en efectivo, la cúpula de la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina) de Bahía Blanca, (costa Bonaerense).

Diez pesos pesados de la organización fueron sorprendidos de madrugada. Humberto Monteros, secretario general de la UOCRA y cabecilla de la banda, según el fiscal Gustavo Zorzano, fue atrapado en uno de los diecinueve registros en simultáneo que realizó la Policía Bonaerense. Con el resto de sus compañeros (hay cuatro prófugos) está acusado de asociación ilícita y extorsión. La denuncia en su contra la presentó el pasado mes de agosto María Eugenia Vidal, la mujer que gobierna con determinación una provincia considerada hasta hace un par de años territorio comanche.

MonteroS, como la semana pasada Marcelo Balcedo (gremialista del sector educativo) en Uruguay, fue arrestado en su casa de la localidad balnearia de Monte Hermoso. Al último sindicalista en caer en desgracia no le descubrieron una flota de vehículos de alta gama (tenía cuatro) ni vivía en lo alto del cerro de una finca de decenas de hectáreas, lo que sí tenía en su poder, el «jefazo» de Bahía Blanca de los obreros de la construcción, fue una muestra selecta de tres «valijas» repletas de dinero (pesos y dólares) y drogas.

Julio Conte Grand, procurador bonaerense, en declaraciones que recoge el portal Infobae.com anunció que se confiscó, «una serie de efectos» que servirán como «base para la continuidad de la investigación» que demuestre «el delito de extorsión, que prevé penas de hasta 20 años para las personas involucradas».

Chantaje y extorsión

La investigación arranca después de que la gobernadora Vidal denunciara los chantajes y extorsiones del gremio de la provincia. Entre otras acusaciones, advirtió que, para presionar y lograr sus objetivos, los sindicalistas realizaban interrupciones sistemáticas en las obras de acondicionamiento de cuatro carreteras principales. Como parte del modus operandi del sindicalista, algo habitual en este tipo de escenarios, Monteros intentaba obligar a las empresas constructoras a contratar a los proveedores de todos los suministros (incluido el avituallamiento) de las obras.

El fiscal general de Bahía Blanca, Juan Pablo Fernández, añadió que tanto Monteros como Burgos (su lugarteniente), «exigían (a los empresarios) que abonen personalmente sumas de dinero o que contraten con empresas de ellos mismo, con sobreprecios que les dejaban ganancias inusitadas, bajo apercibimiento de paralizar las obras, quemar gomas (neumáticos) y hacer asambleas».

Las primeras investigaciones advirtieron que Monteros no podía justificar donde obtuvo el dinero para crear un abanico de empresas (algunas de autobuses y alimentos, al servicio del sindicato), la compra de los cuatro vehículos de lujo hallados en su casa, ni las obras de ampliación y remodelación de una de sus viviendas.

La detención de Monteros y del resto de la cúpula del sindicato de la construcción, se incorpora a la lista de gremialistas históricos que hoy están entre rejas. Entre los más «populares», figuran, Juan Manuel, alias «pata» Medina, también de la UOCRA pero de la ciudad de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires) y Omar «Caballo» Suárez, del gremio de Obreros Marítimos Unidos.

El corporativismo no tardó en manifestarse ante las redadas que sorprenden desde hace meses a los argentinos. Luis Barrionuevo, célebre por ser el autor de la frase «tenemos que dejar de robar por lo menos dos año» (1990) pronunció otra que sonó a algo parecido a amenaza contra el presidente Mauricio Macri: «Alfonsín (Raúl, expresidente) atacó al sindiclismo y no terminó su mandato, De La Rua (Fernando), atacó al sindicalismo y lo mismo. Yo, digo, cuidado, no sigan pisando la cola del leon».