Historia

El ametrallador musulmán que resistió una carga alemana de cientos de enemigos en la IGM

Durante la batalla de Ypres, Khudadad Khan trató de aguantar un asalto alemán que podría haber roto la línea defensiva inglesa. Estos días, se recuerda su gesta y la de otros tantos indios

Recreación del combate
Recreación del combate - Wikimedia

Corre el año 1914. A finales de octubre y durante la Primera Guerra Mundial. Al oeste de Bélgica, durante la batalla de Ypres, los alemanes buscan avanzar sobre los aliados, romper su línea defensiva y hacerse con los puertos de Boulogne y Nieuwpoort, desde donde llegan los refuerzos y avituallamientos ingleses. Desesperados por terminar la contienda, lanzan un ataque sobre las defensas enemigas esperando cortar su vía de suministros.

Para entonces, los pocos defensores británicos que se arremolinaban sobre las trincheras estaban, como bien se explica en el diario «Daily Mail» (en base a las declaraciones de un oficial de la época) «cansados, sin afeitar, sucios y vestidos con harapos». Parecía que los germanos se iban a abrir paso sin problemas. Sin embargo, vieron contenido su avance durante muchas horas gracias a que un pequeño grupo de indios que, con una ametralladora Maxim, consiguió hacerles pagar caro su intento de conquista.

Entre ellos se destacaba el soldado Khudadad Khan, uno de los 1,3 millones de indígenas que combatieron del lado aliado en la Primera Guerra Mundial en la llamada fuerza de voluntarios. Casi medio millón de ellos (y como es el caso de nuestro protagonista) musulmanes. Hasta ahora, su intervención en la contienda había sido pasada por alto. Sin embargo, en los últimos meses se están haciendo en Gran Bretaña multitud de esfuerzos por recordar su participación en la lucha.

En el caso que nos ocupa, nuestro protagonista pudo presumir de haber sido el primer musulmán en lograr la Cruz de la Victoria, la condecoración militar de más alto valor en el país. Una medalla que, desde la semana pasada, está expuesta en el Imperial War Museum de Londres como parte de una de sus exposiciones. Y es que, aunque no logró evitar que los germanos tomasen su posición, si defendió como un león a Gran Bretaña.

Una vida militar

Khan nació en el pueblo de Dab, en la provincia de Punjab (Pakistán). A los 26 años, se alistó en ejército de la India. Desde allí fue enviado a Francia, donde la Fuerza Expedicionaria Británica luchaba a sangre y fuego contra los alemanes. Tras varias acciones militares fue destinado a la línea aliada que los británicos habían establecido en Bélgica. Una posición que defendió a base de ametralladora el 31 de octubre.

Ese día, concretamente, los alemanes lanzaron un gigantesco ataque con el objetivo de tomar los puertos anteriormente comentados. Todo ello, con el apoyo de artillería. En aquel momento, Khan y sus compañeros se pusieron al gatillo de una ametralladora pesada para tratar de contener el avance enemigo. Al final, y tras horas de combate, únicamente quedó en pie él. Podría haberse retirado, pues contaba con heridas en brazos y piernas y sangraba abundantemente, pero no lo hizo.

Por el contrario, siguió disparando hasta que los germanos llegaron hasta su posición. Entonces, se hizo el muerto en plena noche para evitar que le hiciesen prisionero. Posteriormente escapó hasta un hospital, desde donde fue enviado a casa con honores. Al final, recibió la Cruz de la Victoria (fue el primer musulmán que la tuvo en su poder) y, años después (en 1971) murió en su tierra natal como un héroe.

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