Imagen de Rita Barberá tomada en febrero de 2016 - MIKEL PONCE / Vídeo: Rajoy homenajeó a Rita Barberá tras su fallecimiento
Política

Un año de la muerte de Rita Barberá: la memoria borrada de la historia de Valencia

El PP sigue huérfano de liderazgo en una ciudad que en apenas doce meses parece haber olvidado el legado de la que fuera su alcaldesa 24 años

VALENCIAActualizado:

Un año sin Rita Barberá (Valencia, 16 de julio de 1948-Madrid, 23 de noviembre de 2016). La que fuera alcaldesa de Valencia durante cerca de un cuarto de siglo moría hace ahora doce meses en un céntrico hotel de Madrid. Para entonces, Barberá, una de las fundadoras de Alianza Popular y referencia histórica del municipalismo del centro-derecha español, atravesaba sus peores momentos. En lo político, en lo personal y en lo físico. Algunos miembros de su formación todavía sostienen que el declive de Barberá fue la resultante de los tres factores.

Su último puesto de responsabilidad lo ocupó en el Senado, donde formaba parte del grupo mixto tras su traumática salida del Partido Popular. Dos días antes de morir, Barberá declaró en el Tribunal Supremo en calidad de investigada por un presunto delito de blanqueo de capitales vinculado a la financiación del grupo municipal popular en el Ayuntamiento de Valencia durante su mandato.

Aquel episodio eclipsó una trayectoria política en la que Valencia experimentó la principal transformación de su historia. La capital del Turia dio el paso a la modernidad de la mano de Barberá. Bajo su mandato, se levantó la Ciudad de las Artes y las Ciencias, se celebró la Copa América de vela -cuyas instalaciones albergan hoy la Marina más importante de España- y el AVE llegó a la ciudad.

En solo un año parece haberse olvidado el legado de la que fuera su alcaldesa durante veinticuatro. Sin embargo, Totón Barberá, una de las tres hermanas de la exalcaldesa, explica a ABC que «la gente nos para por la calle continuamente para recordarla, para decirnos que la echan de menos». La familia se queda con el «cariño que nos muestra la gente» y evita entrar en controversia respecto a si el partido por el que Barberá se desveló durante décadas no se acuerda de la que fue proclamada por sus propios compañeros como la «alcaldesa de España».

Con todo, Totón Barberá pronostica que «poco a poco las cosas se pondrán en su sitio». Por lo pronto, Barberá tendrá su retrato en la galería de alcaldes del Ayuntamiento de Valencia. La pintura será obra del retratista valenciano Luis Massoni y el Consistorio ha reservado para tal fin una partida de 15.600 euros en los presupuestos. En el año y medio que transcurrió desde que dejó la vara de mando hasta su muerte, Rita Barberá «nunca habló de su retrato». Ahora, Massoni ha aceptado el reto pese a la hándicap de que la exalcaldesa ya no está. El retrato lo hará basándose en fotos familiares y en objetos como el collar de perlas que solía lucir Barberá.

La puntilla del caso Taula

Este jueves, «como cada día 23», su familia ha encargado una misa en su memoria, que se celebrará en la catedral de Valencia. Su hermana recalca que «no se trata de un acto reivindicativo. Vamos a rezar por ella»

Mientras a sus hermanas «nos siguen parando en la carnicería para hablarnos de ella», en el plano político su memoria se ha borrado. Ni un homenaje ni un gesto de recuerdo hasta este jueves, cuando la la presidenta del Partido Popular de la Comunidad Valenciana y portavoz en las Corts, Isabel Bonig, ha mostrado en nombre del partido y suyo propio el "reconocimiento a una persona que transformó esta ciudad y que desde aquí siempre demostró su pasión por Valencia y los valencianos", en alusión a Rita Barberá, lo que ha provocado los aplausos de la bancada 'popular'. El resto de grupos no han aplaudido.

El conocido como caso Taula, todavía vivo, constituyó su puntilla. La causa, un año más tarde, sigue todavía en fase de instrucción con nueve de los diez concejales del PP en el Ayuntamiento todavía imputados por una supuesta práctica de «pitufeo». La trama que se investiga consistiría -en síntesis- en que los imputados en el caso habrían aportado mil euros para la campaña electoral y se le habrían devuelto en sobres con billetes de quinientos para blanquear dinero procedente de comisiones ilegales. Barberá admitió haber hecho la donación, pero siempre negó haberla recuperado.

Rita Barberá, el 21 de noviembre de 2016
Rita Barberá, el 21 de noviembre de 2016 - DE SAN BERNARDO

El que fuera fiscal general del Estado bajo un Gobierno del PSOE Cándido Conde-Pumpido, ahora magistrado de la sala segunda del Supremo, había citado a Barberá dos meses antes. Al día siguiente, 14 de septiembre, se dio de baja del PP tras cuarenta años de militancia. Pese a la presión del que había sido el partido de su vida, no cedió el acta de senadora y pasó al grupo mixto, lo que le permitió declarar en calidad de aforada. Apenas cuarenta y ocho horas después murió en el hotel Villa Real de Madrid.

Rita Barberá falleció de un infarto. El 16 de diciembre el Supremo dictó un auto de extinción de la responsabilidad penal por fallecimiento después de recibir constancia de la muerte de la que fuera alcaldesa de Valencia, ocurrida el 23 de noviembre.

Las elecciones de 2015

Era el triste final para la dirigente política que había transformado la ciudad de Valencia. El día de su muerte, el portal del edificio en el que había vivido alquilada se convirtió en una suerte de «santuario» en el que miles de ciudadanos depositaron flores y fotografía en homenaje a la que había sido su alcaldesa. Como los que ahora paran por la calle a sus hermanas y a sus sobrinas. En la actualidad, la agencia inmobiliaria Real Minister ultima los flecos para la venta del inmueble, que se ofertó el pasado mes de julio por 850.000 euros.

Imagen de las flores y fotos en recuerdo de Rita Barberá
Imagen de las flores y fotos en recuerdo de Rita Barberá-ROBER SOLSONA

La cuesta abajo en términos políticos de Barberá venía de lejos. Más allá incluso del estallido del caso Taula y su posterior imputación. En concreto, el 24 de mayo de 2015 después de la campaña electoral más dura que tuvo que afrontar Barberá a lo largo de su dilitada carrera política, en la que alcanzó la Alcaldía de Valencia en 1991, gracias a un pacto con la extinta Unión Valenciana, en un momento en la que el poder del PP era residual en el resto de España.

En 1995 ya alcanzó la mayoría absoluta, que revalidó sucesivamente en cinco ocasiones hasta 2011. Aquel 24 de mayo de 2015 volvió a ser la candidata más votada, pero no le bastó para ser reelegida. Un acuerdo a tres bandas entre Compromís, PSPV y València en Comú le dio la vara de mando a Joan Ribó. Barberá, que se quedó a un solo concejal para mantener el gobierno local, no acudió a la toma de posesión de su sucesor y aquel verano se marchó al Senado designada por el cupo del PP en las Cortes Valencianas. Ya nada volvió a ser igual para una dirigente política que a lo largo de su carrera nunca quiso dejar su ciudad, a pesar de haber recibido ofrecimientos.

Sin relevo a la vista

El PP todavía no se ha recuperado del golpe. Una gestora dirige la formación en la tercera capital de España y la dirección nacional no tiene intención de convocar el congreso local hasta que pasen las elecciones de 2019. Los populares se han marcado el reto de recuperar una de sus plazas más emblemáticas. Aquella en la que con Rita Barberá comenzar a cimentar su proyecto en 1991. De momento, no tiene candidato. La alargada sombra de Barberá sigue presente y un año después de su muerte y dos y medio desde que el PP no fuera capaz de revalidar su mayoría, sigue sin relevo.