Miquel Porta Perales - El oasis catalán

Tóxico

Carles Puigdemont se permite el lujo de presentarse como el Legítimo

Miquel Porta Perales
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Con toda probabilidad, Carles Puigdemont es el político catalán más tóxico de los últimos cincuenta años. ¿Tóxico? La psicología recreativa baraja una serie de definiciones y criterios para detectar al individuo tóxico. La persona tóxica sería aquella que, de forma continuada, perturba las relaciones con los demás y dificulta o impide su bienestar. La persona tóxica se caracterizaría por el egocentrismo absorbente, por la capacidad de provocar sentimientos negativos para manipular y dividir a la gente, por la propensión al engaño y la mentira, por la negatividad, por el victimismo, por los celos, por el afán de control y chantaje, por la irresponsabilidad manifiesta para asumir los problemas que crea e impulsa.

La psicología recreativa permite aproximarse a la figura de Carles Puigdemont. Es Él -en mayúscula, por supuesto- quien ha puesto sus deseos, caprichos o intereses -convocatoria de elecciones sí y después no, declaración real de independencia que luego es virtual o simbólica, del referéndum o referéndum al referéndum pactado, investidura sí o sí- a su exclusivo servicio, quien ha traficado impunemente con los sentimientos, quien ha tergiversado y corrompido el derecho internacional y las ideas de democracia o mandato democrático. Y es Él -sigue la mayúscula- quien se lava las manos o culpa a los demás -es decir, España- de los desastres de un «proceso» que el susodicho ha provocado e incitado sin solución de continuidad.

Y, por si fuera poco, como si de un nuevo de Gaulle se tratara -«moi ou le chaos»-, Carles Puigdemont se permite el lujo de presentarse como el Legítimo -otra mayúscula- que nos sacaría de semejante embrollo por la vía de «reparar» y «restituir» lo perdido gracias al 155. Si de Gaulle hablaba de «l’adhésion franche et massive des citoyens m’engage à rester en fonctions», Carles Puigdemont está convencido de ser «Nuestro Presidente». Ante el individuo tóxico, la psicología recreativa recomienda, por unanimidad, lo siguiente: «Alejarse del mismo».

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