Miguel Ángel Villarino saluda a la Reina Doña Sofía, durante la entrega de los premios
Miguel Ángel Villarino saluda a la Reina Doña Sofía, durante la entrega de los premios - ABC
Arte

Miguel Ángel Villarino: «El cuadro es un espejo entre el espectador y el artista»

El artista zamorano (Morales del Rey, 1959) se alza con el prestigioso Premio BMW de Pintura por su obra «Del camino y los laberintos»

ValladolidActualizado:

Su obra «Del camino y los laberintos» le ha valido al artista zamorano Miguel Ángel Villarino (Morales del Rey, 1959) el Premio BMW de Pintura en su trigésima segunda edición, cuya resolución se conoció este jueves en una ceremonia celebrada en el Teatro Real de Madrid a la que asistió la Reina Sofía. El pintor, asentado en Madrid desde hace años, ve este premio dotado con 25.000 euros «un reconocimiento» a su trayectoria y a «una labor de muchos años de trabajo», al tiempo que le supone «un acicate para seguir trabajando más y mejor».

-¿De qué trata «Del camino y los laberintos»?

- Yo soy un pintor de series y éste es un primer cuadro de una que he iniciado que se llama «Trabajos y afanes del vagabundo». Es una pintura que trata sobre todo del ser humano y de la vida como viaje iniciático. El caballero aquí desciende del caballo y continúa ese viaje con otra mirada, con una visión de un niño, va tranquilo y paseando.

- ¿Es el ser humano un tema recurrente en su obra?

- La verdad es que sí, los artistas queremos tener muchos temas que tratar pero al final siempre tienes tres, cuatro o cinco a los que das vueltas, y en mi caso es la falta de comunicación, la soledad del ser humano. Muchas veces tienes que enfrentarte a la vida solo y ese viaje que es tu ítaca particular.

- ¿Cuáles son sus principales fuentes de inspiración?

- Yo soy un pintor muy lento. Soy muy rápido de ejecución cuando empezó a pintar, pero lo que es la estructura me cuesta mucho. En ella hay mucho de filosofía, de poesía y también de matemática. Me ha inspirado Lewis Carroll como profesor que era de lógica formal, pero también la poesía española, por ejemplo mi paisano León Felipe.

- Especializado en grabado, el premio BMW de pintura se le ha concedido por un acrílico sobre lienzo. ¿En qué técnica se siente más cómodo?.

- Disfruto de todas, cuando creo, pinto al oleo y al acrílico a la vez, lo que ocurre es que la técnica va marcando ritmos. Luego también el grabajo me interesa mucho, sobre todo el grabado calcográfico y el de las xilografías, me apasionan, porque me parece que es una imprenta muy directa.

- ¿Suele corregir mucho su obra una vez terminada?

- No suelo, pero sí es verdad que a veces están colgadas en mi estudio uno o dos años y te hablan, te llaman, es una pelea. Pero insisto, un cuadro terminado es un cuadro terminado y siempre el cuadro que más me gusta es el último.

- ¿Qué papel quiere que juegue el espectador?

- Es muy importante para mí que el espectador entre dentro de la obra. Considero que el artista crea, pero también el espectador al interpretar una obra, y es tan válido lo que salga de ahí como lo del artista. Es un juego. Creo que el cuadro es un espejo entre el espectador y el artista, son como los reflejos de un espejo. Por eso considero que los cuadros no se deben explicar.

- ¿Cómo fue su llegada a la pintura?

- Realmente no tenía ninguna vocación artística. Quería ser ingeniero y así empecé esta carrera, pero de repente sentí la necesidad imperiosa de pintar, de crear, me pareció una vida más rica, más atrayente, y empecé a hacerlo, primero de una forma autodidacta. Fue como una especie de revelación, una caída del caballo en mi camino de Damasco.

- ¿Y cómo considera que ha evolucionado su obra?

- Es una pregunta difícil. Ha ido limando muchas cosas que veía que sobraban para hacerla muy esencial, con elementos muy delimitados. Al final vas quitando elementos y te quedas con cuatro o cinco símbolos que te identifican.

- Asentado en Madrid, tiene su origen en Morales del Rey, un pequeño pueblo de Zamora, ¿cree que sus raíces le influyen a la hora de crear? le insp

- No creo que lo haga en la pintura, pero si realmente es el sitio donde me encuentro más feliz, me relajo, y eso me llevó a montar con mucha ilusión el pasado verano una galería y varios proyectos, entre ellos, talleres para niños. Hasta hace poco no viajaba mucho a allí por circunstancias de trabajo, pero sigo muy vinculado.