Encina Doña Elena, árbol centenario ubicado en un paraje de plantas aromáticas
Encina Doña Elena, árbol centenario ubicado en un paraje de plantas aromáticas - ABC

Quintanar de la Orden pone en marcha la Ruta de la Encina

El itinerario da a conocer varios puntos de interés del patrimonio natural y etnográfico del municipio

ToledoActualizado:

Los vecinos de Quintanar de la Orden salen del entorno urbano para descubrir el encanto de sus recursos naturales. Con las indicaciones prestadas por la Diputación de Toledo y su programa «Paseos Naturales 2017 – 2018», el Ayuntamiento ha puesto a disposición del turista la Ruta de la Encina, todos los sábados, de forma gratuita, y con seguro de accidentes, desde las 10.00 hasta las 14.00 horas. El itinerario todavía carece de señalización, pero las tareas de limpieza y desescombro, necesarias para optimizar el recorrido, ya han finalizado. Los interesados serán guiados por Zacarías López- Barrajón Barrios, historiador y arqueólogo local.

La ruta ya fue planteada en 2016, el año Cervantes, con objeto de mostrar y explicar cómo fueron los parajes que el escritor tuvo que visitar para ambientar el Quijote. López-Barrajón recuerda que la popular novela menciona Quintanar de la Orden hasta en dos capítulos.

Ahora que el proyecto ha sido consolidado, los turistas ya podrán caminar por una zona de monte bajo, con un interesante «potencial natural», indica el historiador, y moteada a su vez por extensiones cultivadas de olivo, vid y cereal. El espacio a visitar es admirable por su riqueza medioambiental, pero también cabe la opción de apreciar en él las modificaciones del terreno que labriegos y pastores han ido haciendo con los años para facilitar la actividad agropecuaria. Siendo respetuosa con la presencia humana, la ruta pasa por aisladas casas de campo, «apriscos» o zonas de pasto, y «navajos», hondonadas con agua de lluvia acumulada, que ofrecían un lugar de descanso y abrevadero a ganado y animales de tiro. A estos lugares se suman la Cañada del Reventón, repoblada de pinos con los que dar sombra a los transeúntes, el Mirador de las Encinas, y la Cueva del Panzo, que ha dado cobijo a generaciones de pastores y también ha servido de escondite para los maquis huidos de la Guerra Civil.

La zona ha sido limpiada por el Ayuntamiento. Esta actividad pretende también inculcar unos valores medioambientales y evitar que el campo sea «degradado con vertidos incontrolados», indica el historiador. La toma de conciencia de estos problemas por parte de los visitantes es parte insoslayable de la ruta. Se alerta de los problemas que conlleva el deterioro medioambiental, hecho por personas «de poca higiene y poca vergüenza», dice López-Barrajón en señal de protesta.

Un lugar simbólico para los quintanareños, con alto valor sentimental, ha sido incluido también en la visita. Se trata de la encina de Doña Elena, un árbol centenario, de grandes dimensiones, ubicado en un paraje poblado de plantas aromáticas. En la ruta se explica cómo la madera de las encinas de Quintanar supuso una importante fuente de ingresos. Su determinación en la economía local fue tal que el municipio, antes de que pasara a los dominios de la Orden de Santiago, recibía el nombre de «Quintanar de la Encina». Hoy en día la encina figura en el escudo heráldico de la localidad, así como en escudos de otras familias nobiliarias. Además, la última remodelación de la plaza principal incluyó la plantación de una encina en su interior.