Aspecto de uno de los coches de la Guardia Civil que realizaban un registro con motivo del 1-O - EFE

Los vídeos que demuestran el acoso a la Policía por el referéndum: «¡Fascistas, ocupas, cabrones!»

Las imágenes muestran a las fuerzas de seguridad enviadas a Cataluña soportando abucheos, insultos, intentos de agresión, cercos de radicales y un nivel de tensión difícil de controlar

MADRIDActualizado:

«Estamos todos bien, psicológicamente fuertes, pero superados por lo que vivimos el domingo. Nos insultaron y provocaron durante horas, nos lanzaron botellas, piedras. Y lo peor no fue entrar, sino salir», cuenta a ABC uno de los guardias civiles que actuó en la provincia de Barcelona durante la jornada del referéndum ilegal. Se encontraba al frente de una unidad de seguridad ciudadana y trabajó desde las 4.30 de la madrugada del 1 de octubre hasta las dos de la madrugada del día siguiente. Casi 24 horas en las que él y sus compañeros tuvieron que soportar abucheos, insultos, intentos de agresión, cercos de radicales y un nivel de tensión difícil de controlar.

Los vídeos que se muestran a continuación apoyan la versión de Rafael Catalá, quien ha defendido en una entrevista a TVE el papel de las fuerzas de seguridad. En ellos se pueden escuchar gritos de «¡fascistas, ocupas, cabrones!» y se ven imágenes de decenas de personas encarando a los agentes, empujándolos y hasta pisándolos. Según el ministro de Justicia hicieron un «uso limitado de la fuerza»: «Yo vi ayer más acoso a policías que violencia de policías», aseguraba.

«Cuando empezaron a lanzarnos objetos nos quitamos la boina y nos colocamos los cascos para protegernos. Pero ni un solo hombre de mi unidad sacó la porra, se puede ver. Eso sí, hemos sudado más que con los delincuentes para no utilizar la fuerza y sacarlos uno a uno, a peso», explica el guardia civil a este periódico. «Estaban organizados y a medida que pasaba el tiempo más. Nos rodearon con coches a la salida y todo eso sin dejar de insultarnos y llamarnos todo lo que te puedas imaginar», insiste.

En el vídeo que encabeza esta noticia se puede ver perfectamente la escalada de tensión en Cataluña con el acoso a la Policía Nacional y la Guardia Civil. Unas 3.000 personas rodeando la comisaría de Reus y varios hoteles de la ciudad donde se alojan los agentes a grito de «asesinos». Bajo estas líneas también hay imágenes de Pineda de Mar, donde los Mossos tuvieron que intervenir para que la multitud no llegara a los establecimientos donde estaban alojados los policías y guardias civiles llegados desde otros puntos de España.

En Calella se han vivido algunas de las escenas más graves. Más de 200 Guardias Civiles han tenido que ser escoltados por los Mossos d'Esquadra al salir del hotel en el que dormían. Para evitar enfrentamientos mayores, fue necesaria la mediación de los bomberos de la localidad, mientras un nutrido grupo de vecinos les insultaba.

En el siguiente vídeo, por ejemplo, podemos observar como dos guardias civiles de Navarra destinados estos días a Barcelona son perseguidos por decenas de personas exaltadas. Tal es la tensión que se respira, que otro grupo de Mossos tiene que interceder para protegerlos, mediante el establecimiento de un perímetro de seguridad.

También se han producido concentraciones independentistas frente a la Jefatura Superior de la Policía de Barcelona. Al grito de «fascistas» y «fuera fuera», cerca de un centenar de personas, en su mayoría jóvenes, increpaban a la Policía Nacional. El cuerpo de antidisturbios de los Mossos d'Esquadra ha tenido que establecer un nuevo perímetro de seguridad en la comisaría, con el objetivo de evitar que la concentración se acercara al edificio policial.

Durante la madrugada de este martes, decenas de personas se han concentración frente al cuartel de Travesera de Gracia, en Barcelona, gritando «¡asesinos!» a los agentes de la Guardia Civil. En este cuartel viven niños con sus familias.

El siguiente vídeo corresponde a la concentración de cerca de mil manifestantes frente a la Jefatura de la Policía, el día después del referéndum. Se dedicaron a insultar y amenazar a los agentes y denunciaron la situación de represión y violencia que se vivió en Cataluña. Varias furgonetas de los Mossos d'Esquadra tuvieron que colocarse a modo de barrera frente al edificio para salvaguardar las instalaciones. El número de protestantes fue aumentando a lo largo de la tarde en una manifestación que se alargó hasta entrada la madrugada.