Jochen Müller, representante comercial de la CE en España
Jochen Müller, representante comercial de la CE en España - MAYA BALANYA

Jochen Müller: «No vamos a negociar con Trump con la pistola en la cabeza»

La UE se arrepiente de no haber convencido a Obama de firmar un acuerdo comercial congelado por la nueva Administración

MadridActualizado:

La política proteccionista de Trump no detiene el libre comercio en Europa. El CETA con Canadá ya está en vigor; la alianza con Mercosur casi está cerrada; y el pasado 21 de abril la Unión Europea alcanzó un nuevo acuerdo comercial con México. Hay vida más allá de EE.UU. y Jochen Müller, representante comercial de la Comisión Europea en España, no tiene reparo en poner en valor el aperturismo del Viejo Continente en plena escalada de tensiones con los norteamericanos.

¿Cómo han sido las negociaciones con México?

Había que modernizar el acuerdo del año 2000 porque algunos temas no se trataron. El primero, suprimir los aranceles porque faltaba el sector agroalimentario; el segundo era el acceso a las licitaciones públicas; y el tercero, la industria de servicios y transporte, donde desaparecen las trabas administrativas. Este acuerdo es más para las pequeñas y medianas empresas que para las multinacionales.

¿Las empresas mexicanas ya podían acceder a licitaciones en España?

Eso desde siempre, pero no había reciprocidad. Nuestro pensamiento es que si estás abierto a todo, las arcas públicas tienen lo mejor, al mejor precio. Solo a nivel federal, el mercado de licitaciones públicas en México es de 30.000 millones de euros anuales.

En el acuerdo se ha incluido un punto de lucha contra la corrupción.

Esto se añade en del capítulo de desarrollo sostenible. Ahí exigimos, en materia de medio ambiente, firmar el Acuerdo de París; seguridad alimentaria; protección laboral; y en el caso de México incluimos temas de corrupción para luchar contra fraudes y sobornos. Eso sigue siendo un problema allí y dijimos de luchar juntos.

¿Cómo repercutirá en el empleo?

Es muy difícil de prever. Hoy, unos 400.000 empleos en Europa dependen del comercio con México. Con cada mil millones de euros adicionales, la experiencia nos dice que se crean unos 14.000 empleos. Con este acuerdo pensamos que se puede aumentar un 20 o un 30% el flujo comercial.

¿Cuáles son los que obtendrán más beneficios del acuerdo?

España será de los que más por la presencia que tiene ya allí, pero también por el tema agroalimentario y ser la puerta de entrada para el flujo comercial con México. De los diez grandes puertos, cuatro están en España. Los vínculos culturales tampoco hay que subestimarlos. También beneficiará mucho a otros como Alemania o Francia.

¿Cuáles han sido los escollos que han tenido que salvar en las negociaciones?

Cada uno tiene intereses ofensivos y defensivos. Los ofensivos nuestros han sido la agroalimentación, la contratación pública... pero ellos también tienen intereses en agroalimentación. Su mercado principal es EE.UU. y quieren abrirse un mercado alternativo porque no saben lo que pasará con Trump. Tenemos socios en el mundo que están con nosotros y defienden el comercio libre con reglas. Es una señal hacia Trump.

Ahora que menciona a Trump, ¿en qué punto están las negociaciones para un acuerdo comercial con EE.UU.?

En el congelador. Queríamos cerrarlo con Obama pero fracasamos. No queríamos bajar estándares europeos fitosanitarios, laborales y medioambientales y no logramos abrir el mercado de licitaciones públicas. No lo conseguimos con Obama, así que con Trump nos olvidamos de momento. Hay líneas rojas que no vamos a traspasar. Hace tres semanas nos amenazó con aranceles; no vamos a negociar con la pistola en la cabeza.

¿Por qué es tan difícil retomar las negociaciones?

Proponemos un pacto amplio que tiene sentido si entran en el acuerdo por el cambio climático. Pero cuando Trump habla de hacer acuerdos comerciales es muy selectivo: solo quiere bajar aranceles donde le interesa.

¿Se arrepienten de no haberlo firmado con Obama?

No, porque no podíamos. No queríamos bajar los estándares europeos y no lo vamos a hacer con nadie, ni con EE.UU. Nos arrepentimos de no haber podido convencer a Obama.

¿Esperarán a que Trump deje la Casa Blanca para volver a negociar?

O a que cambie de opinión. Ahora está con el Tratado de Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) y no le está siendo fácil. Ha salido también del Acuerdo Transpacífico (TPP). Trump se dará cuenta de que salir de ese acuerdo ayuda mucho a China, mientras está en guerra comercial con ellos. En EE.UU. no todos están contentos con su política comercial.

Respecto al CETA, ya en vigor, ¿qué resultados está dando?

Son resultados anecdóticos porque no tenemos estadísticas aún. Hay compañías que ya han ido allí y abierto mercado. Hay ya 8.000 empresas españolas que están en Canadá.

¿Qué nuevos acuerdos comerciales tiene Europa en el horizonte?

Con Chile estamos muy cerca de modernizar el acuerdo; el de Mercosur también, aunque ahí tenemos una ventana que se cierra ahora por las elecciones en Brasil. Tenemos el 95% del acuerdo cerrado. Si lo conseguimos, sería un gran avance. También está el acuerdo con Australia y Nueva Zelanda que puede ir rápido: año y medio o dos años.