Josep Maria Bartomeu ante los medios de comunicación
Josep Maria Bartomeu ante los medios de comunicación - AFP
Fútbol

Bartomeu, acorralado

El presidente del Barcelona se encuentra en el momento más delicado de su mandato, acuciado por graves problemas deportivos y sociales

BarcelonaActualizado:

Ni el guionista más perspicaz e ingenioso hubiera pergeñado un guión tan rocambolesco para una película que tuviera al Barcelona y a Josep Maria Bartomeu como protagonistas en este periodo estival, lo que coloca al mandatario azulgrana entre la espada y la pared dos años después de haber accedido al sillón presidencial. Cruce de declaraciones, denuncias de los medios afines por una presunta mala gestión en la venta de los asientos libres, incapacidad para fichar cracks, estrellas a la fuga con demandas judiciales, Messi e Iniesta no firman, divorcio con una plantilla que se fotografía con los dos futbolistas que han criticado a la directiva, mociones de censura, dos derrotas ante un Real Madrid muy superior en la Supercopa, dificultad para cerrar la plantilla a falta de poco más de una semana para que concluya el mercado de fichajes... Y si alguien pensaba que nada más podía pasar, se equivocaba.

El penúltimo capítulo de este vodevil se vivió este pasado miércoles. Ya de madrugada, un pirata informático se hacía con la cuenta del club azulgrana y confirmaba en las redes sociales el fichaje de Ángel di Maria, lo que generó una gran confusión entre los seguidores del club catalán. La situación ha llegado a tal límite que hasta el Burgos se le sube a las barbas al Barça y ayer mismo se cachondeaba con este hecho troleando al club culé y asegurando que habían fichado a Messi. «Pensé que iba a ser divertido. Nuestro entrenador, Patxi Salinas, nos ha dicho que le ha gustado. Que nadie piense que nos estamos riendo del Barça, es algo que debe ser entendido desde el buen humor», explicaba posteriormente Rubén Urbaneja, community manager del club burgalés.

Pero el hecho que refleja la situación en la que vive el Barcelona en estos momento queda reflejado con el descarte de Jean Michael Seri, el centrocampista del Niza con el que se había llegado a un acuerdo para las próximas cuatro temporadas. El club catalán y el Niza habían acordado el traspaso por 40 millones de euros y este miércoles debía hacerse oficial. No obstante, a última hora, los técnicos le descartaron al considerar que no encajaba en el perfil que estaban buscando. La decisión genera un sinfín de dudas sobre la capacidad de los encargados de configurar la plantilla que debe competir esta temporada contra el Real Madrid por todos los títulos en juego. Y es que la situación es preocupante a falta de una semana para que se cierre el mercado de fichajes. Socios azulgranas consultados por este diario coinciden en señalar que la sensación es que el Barcelona «está dando bandazos y no tiene las ideas claras».

Divorcio con la plantilla

El Barcelona ha visto frustrado el fichaje de los dos jugadores preferenciales para reforzarse esta temporada, Bellerín y Verratti. Y se ha gastado 88 millones de euros en futbolistas que ni siquiera tienen la capacidad de ilusionar a la masa social culé. La llegada de Deulofeu, Semedo y Paulinho no compensan la marcha de Neymar, al que Valverde echa de menos. El técnico ya ha mandado varios avisos a la directiva sobre la necesidad de reforzarse para alcanzar los objetivos que se le piden. Ahora, el punto de mira está en Coutinho y Dembélé. Con 222 millones en la caja y la imperiosa necesidad de reforzarse, los gestores culés se ven abocados a negociar con Liverpool y Dortmund, que no tienen ninguna urgencia económica.

Mientras todo esto sucede, la plantilla trata de mantenerse al margen y este miércoles se reunió en un restaurante de Gavá para realizar una comida de hermandad, cuyo objetivo era dar la bienvenida a los nuevos fichajes y conjurarse de cara a este inicio liguero. Ernesto Valverde y sus ayudantes también han estado presentes en el ágape.

Josep Maria Bartomeu afronta la situación más complicada de su mandato. Aunque el presidente fue elegido democráticamente el pasado 18 de julio de 2015 con el 54,63 por ciento de los votos, se encuentra en una disyuntiva acuciado por una serie de problemas deportivos y sociales. Arrastra una mochila que le impide andar erguido. Heredó el timón de manos de Sandro Rosell, que decidió dimitir acorralado por las irregularidades en el fichaje de Neymar, y se encontró maniatado por decisiones firmadas previamente, con el acuerdo con Qatar o la imposibilidad de fichar en dos ventanas de mercado por una sanción de la FIFA como las más relevantes. Fichó a Luis Enrique y las capeó bien, como demuestra el triplete logrado en su primer año y el doblete en el segundo. Pero su aura y su carisma se han ido apagando y ahora se encuentra acorralado por un sinfín de cuestiones deportivas y extradeportivas. Su continuidad al frente del club es una incógnita, a pesar de su insistencia en cumplir su mandato.

«Es urgente que dimitan ya por el bien del Barcelona, no tienen ningún tipo de planificación», argumenta Agustí Bendito, impulsor de una moción de censura que iniciará durante este mes de septiembre. «Estamos apurando los últimos días en los que el club puede inscribir jugadores y después del último episodio la Junta Directiva no reacciona. Nunca diría que quienes dirigen el Barcelona están haciendo el ridículo, porque representan a la entidad, pero sí que lo están haciendo rematadamente mal», añade.