Carrillo celebra uno de sus dos goles ante el Barcelona B.
Carrillo celebra uno de sus dos goles ante el Barcelona B.
CÁDIZ CF

La pizarra del Cádiz CF-Barcelona B: Sencillo, que no simple

El equipo amarillo cambia el paso ante el dominio azulgrana y desborda con velocidad por bandas e intensidad en ataque
Por  14:43 h.

El Cádiz CF firma su séptima victoria consecutiva ante el Barcelona B, y tantos triunfos juntos no llegan por casualidad. El equipo amarillo es un escuadra muy bien trabajada tácticamente, su fútbol es sencillo pero aquí el término no es sinónimo de simple. Contempla variantes y Cervera cambia en función del rival y del desarrollo del encuentro.

Lo hace sin que la maquinaria chirríe, con piezas que ejecutan a la perfección los movimientos que exige el míster. Es tan difícil que hasta parece sencillo. Curioso.

Falla el plan A

El Cádiz CF tenía un plan para doblegar al Barcelona B. Una táctica previsible por la fisonomía de ambos contendientes. Esta vez los amarillos no se lanzaban al ataque a tumba abierta, sino que cedían la bola al filial azulgrana con el objeto de recuperar en mediocampo y salir con velocidad al ataque.

La calidad técnica, la precisión y la rapidez con la que los chicos de Gerard López movían la pelota impedían que fuera efectiva la presión de los locales. Al menos, la fortaleza defensiva de todo el bloque, no sólo de la última línea, lograban que Aleñá, Lozano, Arnáiz y compañía no se acercaran con peligro a los dominios de Cifuentes.

2. Velocidad por bandas

Tras esa apuesta fallida, el cuadro gaditano decidía tomar el poder aunque eso conllevara algunos riesgos, solventados por el apoyo de Garrido a la retaguardia. Álex tomaba galones e interpretaba el papel de José Mari, lanzando al equipo por las bandas.

La velocidad de los extremos, de un gran Alvarito y un soberbio Salvi, desbordaba a los azulgrana a falta de atinar en el último pase, en donde los equipos se juegan las habichuelas. Rubén Cruz sigue sin sentirse cómodo y el trabajo de Romera no ofrecía sus frutos.

3. Intensidad en ataque

El Cádiz CF subía dos marchas al salir del descanso. Cervera quería agitar el partido y vaya si lo conseguía. El ataque en tromba desnudaba la fragilidad de la zaga culé, donde los cuchillos entraban como si fuera mantequilla. El gol de Salvi allanaba el camino. El técnico utilizaba entonces a dos delanteros con la entrada de Carrillo y la salida de Rubén Cruz y la acumulación arriba terminó por derribar la débil muralla visitante.

Del 4-2-3-1 del inicio se pasaba al 4-4-2. Barral suplía al lesionado Carrillo sin variar el dibujo. Nico terminaba de lateral derecho por las molestias físicas de Servando, ocupando el lugar donde ya se bautizó en el Villamarín. Esos problemas provocaron el despiste que culminaba en el gol de Cardona y el final de la racha de Cifuentes.