Salvi completó un encuentro extraordinario en El Molinón.
Salvi completó un encuentro extraordinario en El Molinón.
CÁDIZ CF

La pizarra del Sporting 0 Cádiz CF 3: Recital en El Molinón

El equipo de Cervera va a más y esta vez completa una actuación sensacional durante los 90 minutos en uno de los estadios más difíciles de Segunda
Por  17:22 h.

Hace una semana que nos deshacíamos en elogios hacia el Cádiz CF por su excelente primer periodo ante el Reus en el Ramón de Carranza. Ahora todos esos halagos parecen quedarse pequeños para el conjunto entrenado por Álvaro Cervera después del soberano repaso al Sporting en El Molinón. Un recital ante un equipo que no es cualquiera y en un estadio en el que ganar no es nada sencillo. De hecho, nadie lo había conseguido esta temporada en LaLiga 123 como visitante.

Esta vez no fueron 45 o 60 minutos. Esta vez fueron 90 minutos de principio a fin en los que el Cádiz CF dejó su impronta en un escenario mítico del fútbol español.

Sin lugar a dudas, los gaditanos han metido la directa después de tres victorias consecutivas. Eso sí, no conviene bajar la guardia porque en Segunda tan pronto estás luchando por acceder al ‘play off’ (ahora, sin ir más lejos) como intentando evadir el descenso (hace menos de un mes). En el Cádiz CF son conscientes de ello, así que toca aprovechar este dulce momento

1. De otra galaxia

Todo el equipo cadista dejó excelentes sensaciones sobre el tapete gijonés. Defensa férrea y ordenada, un centro del campo con dotes de mando, clase en la mediapunta, velocidad por las bandas y trabajo desde la delantera. Todos del notable hacia arriba. Ahora bien, mención especial merece la actuación estelar de Salvi. Lo suyo es para hacer un apartado.

El extremo sanluqueño del Cádiz CF completó un partido apoteósico. Desde el minuto uno fue una amenaza constante para la defensa del Sporting, luchó hasta la extenuación y trajo por la calle de la amargura a Isma López, un contrastado jugador de banda que para nada es lento. Todo lo contrario.

A todo eso se unieron dos asistencias sensacionales para que Álvaro García y Barral remataran a un adversario muy herido. Sólo le faltó el gol para salir a hombros.

Por la banda del mítico estadio rojiblanco han pasado extremos de altísimo nivel a lo largo de la historia. Seguro que también recordarán aquella noche en la que Salvi les amargó la cita.

En resumidas cuentas, matrícula de honor para un extremo con desborde, descaro, trabajo, esfuerzo y una velocidad punta descomunal. Con todos estos ingredientes será raro que Salvi no esté pronto en la máxima categoría. Hagan sus apuestas.

2. El balón parado ya funciona

Durante muchas semanas no terminaba de estar engrasada la máquina del balón parado en el Cádiz CF. Elemento clave para desatascar partidos en una categoría realmente igualada y en la que se deciden muchos encuentros por esa vía. Tuvo que llegar el mejor José Mari para recoger el guante y hacerse cargo de la faena. ¡Vaya delicia!

El roteño puso el 1-0 ante el Reus en la cabeza de Carrillo (el encuentro del delantero en Gijón también fue magnífico) y ante el Sporting repitió la gesta. En este caso con Garrido como rematador. En ambas situaciones fueron dos saques de esquinas y dos portentosos remates de cabeza que permitieron que el equipo de Álvaro Cervera tomara ventaja en el marcador.

Con Aketxe en el Athletic, José Mari lleva los galones en ese sentido. Al menos en los saques de esquina. Su precisión es de cirujano.

La mejor noticia es que en esta plantilla hay más jugadores que tienen un guante en sus botas. Alberto Perea, Álex Fernández… Pinta bastante bien el asunto.

3. Preocupante inicio, magnífico final

El Cádiz CF ganó 0-3 y en todo momento fue superior al Sporting, uno de esos equipos con el cartel de favorito para volver a Primera cuanto antes. Sin embargo, no todo pintaba bien en los primeros compases. Sobre todo porque Carpio, lateral derecho indiscutible del Cádiz CF, tenía que abandonar el terreno de juego contra su voluntad a los 17 minutos de juego. Mazazo para el cadismo, pues el escenario no era el idóneo para hacer experimentos y menos sin un lateral nato en la suplencia.

Entró Marcos Mauro (el único zaguero presente en el banquillo) y el encargo fue para el polivalente Servando, que pasó del centro de la retaguardia al lateral derecho. Cervera confía plenamente en el isleño y el capitán cadista hizo que los cadistas le pusieran una estatua tras su homenaje. Tremendo su partido. Y eso que no lo tenía nada fácil ante Michael Santos, que intentó buscarle las cosquillas con su rapidez.

La preocupación por ese inicio se tornó en un final feliz para el cadismo (no tanto para el sportinguismo). El 0-3 fue obra de Barral, que pidió perdón al público que tanto le adoró en su día y que esta vez le recibió en gran parte con silbidos. Al final, aplausos también para él. El delantero isleño se marcha contento y eso es lo mejor que puede pasarle a su actual equipo.