Javier Carpio, en un momento del duelo.
Javier Carpio, en un momento del duelo.

Cádiz CF

SD Huesca-Cádiz CF (1-0) Son un regalo sorpresa

Una nueva desastrosa primera parte del equipo gaditano condena a los de Cervera en El Alcoraz

Por  19:08 h.
Huesca
1
Cádiz
0
SD Huesca: Remiro, González, Pulido, Jair, Akapo, Luso, Lluis Satre, Vadillo (Ávila, 72'), Malero, Gallar (Carlos David, 88') y Cucho Hernández (Ferreiro, 82').
Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Kecojevic, Villanueva, Brian, Abdullah (José Mari, 45'), Garrido, Álvaro García, Aitor García (Moha Traoré, 63'), Rubén Cruz (Barral, 45') y Carrillo.
Gol: 1-0: Sastre (11')
Árbitro: Pulido Santana, canario. Amonestó al local Pulido y a los cadistas Abdullah, Álvaro García y José Mari.
Incidencias: Partido correspondiente a la undécima jornada de Liga.
Estadio El Alcoraz.

Ya está, lo tenemos. Este Cádiz CF de Cervera es un huevo kinder, es decir, un regalo sorpresa. La sorpresa comienza desde la alineación del entrenador y se hace presente con la imagen del equipo. El cliente cadista que lo abre no sabe qué se puede encontrar pero difícilmente acaba encantado con lo que aprecia una vez quitado el envoltorio. Porque parece claro que a este Cádiz CF le ha dado por regalar partes, partes enteras, del primer al último minuto, oiga. Así, sin más. A veces puede que entregue la primera como en Lorca u hoy en Huesca, o a veces la segunda, como la semana pasada en Carranza ante la Cultural. Está bueno, ante todo generosos. Pero está feo, hombre. Porque esto va de ganar partidos y todo lo que no se hace en 90 minutos es más complicado hacerlo solo en 45.

Hoy lo ha vuelto a hacer. Ante un gran equipo, sí; como también lo pareció el Lorca, por cierto. Pero el Cádiz CF no está para regalar absolutamente nada. Se desconoce qué pasa por la cabeza de entrenador y jugadores, pero lo cierto es que los gaditanos están echando por tierra el maravilloso trabajo que se hizo en el comienzo de Liga. Han perdido chispa y del ‘adn’ aquel que tanto hablan no queda nada. Seguramente no será por falta de actitud, aunque hay jugadas que delatan falta de un esfuerzo que no se encuentra porque ni las piernas ni la cabeza acompañan. Nueva derrota. Justa. Siete partidos sin ganar y lo que es peor, ninguna señal de que pueda haber arreglo en pocos días.

Todo empezó mal en Huesca

Cómo no jugará la SD Huesca para que las dos primeras ocasiones reales de la que dispuso la tuvieran en sus botas sus dos laterales. Sí, sí, si. Sus dos laterales. Así, en solo diez minutos, la tropa de Rubi entregó a la sonrosada legión de Cervera en qué iba a consistir, al menos, los primeros 45 minutos. Qué manera de tocar la pelota, qué manera de hacer correr al rival, qué manera de bailarlo. Vadillo, Luso, Gallar, Cucho… Daba igual quien la tocase en el once azulgrana. Todos, sin excepción, se movían y movían el balón con un criterio que volvió loco a los cadistas. Así llegó la primera ocasión de Alexander González, que dribló con facilidad pasmosa a un Brian desconocido para chutar y encontrarse con los puños de Cifuentes. Poco después, el otro lateral, Akabo, que juega por la izquierda a pierna cambiada, era quien acababa disparando a puerta una jugada sublime conducida por el puertorrealeño Vadillo.

Se olía el gol y el gol llegó a la mesa. Fue en el minuto once después de un centro de película de Vadillo, que con su exterior y con rosca metía un balón potente al corazón del área para la llegada impetuosa de Lluis Sastre, que cabeceaba en boca de gol el primero para los oscenses,

Paradójicamente, el gol dio un respiro al Cádiz CF porque la SD Huesca levantó un poco pie. Pero fue por poco tiempo. Y es que los locales, en vista de que los andaluces seguían ahí como si nada, no tenían otra que tocar y tocar hasta meterse casi que sin querer en el área rosa. Entre tanto Cervera solo ordenaba cambiar de banda a un inexistente Aitor por Alvarito, que se convirtió en la única baza atacante del Cádiz CF. Suyas fueron las únicas aproximaciones al área oscense y todas ellas partiendo desde la banda derecha. En una primera, tras recortar a un defensa quiso sorprender por bajo a Remiro pero se quedó sin ángulo.

Los recursos del Cádiz CF eran excesivamente pobres. De hecho, Alvarito aparecía por el centro y muy retrasado con el afán de armar algo pareciéndose, salvando las distancias, lo que ocurre muchas veces al Barça de Messi cuando se atasca y el argentino deambula por el campo pidiendo la pelotita para inventar algo que no saben imaginar sus compañeros.

La SD Huesca seguía a lo suyo. Y cerca estuvo varias veces de hacer el segundo. Primero Gallar bajó un balón en el área cadista para ceder con un pase de la muerte a Cucho, que felizmente para el Cádiz CF no llegó bien colocado. La siguiente fue a raíz de una pérdida en campo propio de Alvarito, que a diferencia de Messi no tiene los galones necesarios para pasar olímpicamente del tema defensivo. El utrerano, que minutos antes había probado fortuna con un disparo alto y un buen pase atrás a Rubén Cruz sin éxito, dejó un balón muerto en la frontal del área de Cifuentes facilitando la tarea al delantero Cucho, que hizo estirarse a Cifuentes para que el arquero mandase el balón a córner. A cuatro para el descanso, otro pase de la muerte de Gallar no llegó a concretarlo Melero.

El pitido final que señalaba el camino a los vestuarios fue la mejor noticia para el Cádiz CF, que milagrosamente llegaba con vida al descanso, donde como era obvio Cervera tuvo que cambiar el plan y tiró por sensatez y veteranía sacando a José Mari y Barral por Abdullah y Rubén Cruz. ¡Qué cruz!.

Y la reacción no se hizo esperar. A los tres minutos, y tras un saque de esquina botado por José Mari, pudo llegar el empate si Garrido acierta a cabecear dentro después de que el meta Remiro se comiera el centro dejando la portería vacía. No pasaron ni cinco minutos para que José Mari tomara mando en plaza y armase una contra que casi finaliza Carrillo tras recibir de Barral, que se colocó de enganche.

El Cádiz CF, de buenas a primeras, se había convertido en el controlador del partido. Pero claro, el rival no se duerme y también juega porque regalos sorpresas solo hay uno en la categoría. En su caso suelen jugar con la misma intensidad durante los 90 minutos. Y en cualquiera de ellos puede hacer gol, como cerca estuvo Cucho de hacerlo en el 61′ con un disparo raso que detuvo Cifuentes bajo palos.

Cervera agota los cambios

Le quedaba hacer ya poco a Cervera para terminar de cambiarle la cara a su equipo y lo terminó de hacer en el 63′, minuto en el que sentó al ‘figurante’ Aitor García por Moha Traoré.

Sin embargo, el Cádiz CF perdió fuelle. Después de unos primeros 20 minutos bastante enchufados e intensos, los de rosa hoy volvieron a bajar los brazos dando la sensación de que no atraviesan por un buen momento físico. De pronto, el balón volvió a la SD Huesca y solo por una equivocación en la entrega de Pulido llegó una ocasión de Carrillo, que disparó desde lejos y cruzado tras quedarse sin potencia para adentrarse en el área de Melero.

El dominio volvió a ser del club altoaragonés, que de estar más acertado Melero tras un centro lateral al saque de una falta pudo haber sentenciado el choque a diez minutos para el final. Se desesperaba el Cádiz CF, que cada vez veía más lejos la portería de Remiro. Para colmo, la SD Huesca volvía a sentirse cómodo y los Gallar, Melero y compañía volvían a asociarse para dormir al Cádiz CF con posiciones eternas siempre finalizadas.

El Cádiz CF no sólo no atacaba en orden sino que se partía dando posibilidades a la contra al Huesca por mediación del colombiano Cucho Hernández, que con un control de cabeza en el centro del campo se coló en el área de Cifuentes para disparar fuerte y raso a las manos de Cifuentes.

Era lógico que el Cádiz CF tuviera que irse arriba con lo que fuese aunque fuera para ganar metros como lo hace un equipo de rugby desordenado. Alvarito ya estaba fuera de combate debido a su falta de ritmo tras la lesión y este equipo ya ha demostrado que sin el utrerano y Salvi es un regalito en manos de quien sea. Pese a ello, llegó alguna aproximación, una de Barral y otra con un centro sin rematador de Brian. Pero nada, muy inocentes como para desarmar a un conjunto oscense que acabó el partido plácidamente en el campo de un equipo gaditano que se mira a la cara y ya no sabe lo que ve.