Jona busca un balón en el partido Cádiz CF-Real Oviedo.
Jona busca un balón en el partido Cádiz CF-Real Oviedo.

Cádiz CF

Cuatro delanteros y un solo puesto

Jona, tras su gran segunda parte ante el Oviedo, se perfila como el siguiente en tener una oportunidad en el once

Por  19:19 h.

El Cádiz CF cuenta en nómina en estos momentos con cuatro delanteros, pero Álvaro Cervera solo juega con uno de inicio. En algunas ocasiones, si el partido se pone de cruz, mete a un segundo dentro del terreno de juego, pero no siempre ocurre eso. De hecho, ante el Oviedo, pese a jugar con un hombre más, cambió en el descanso a Jona por Barral. Es decir, hombre por hombre. Carrillo no jugó.

Precisamente el murciano es el que más minutos ha disputado con la elástica amarilla en lo que llevamos de temporada. Es el único que supera la barrera de los mil minutos jugados (menos del cincuenta por ciento del total) e iguala con Barral en cuanto a número de goles: cuatro.

El isleño, titular en el inicio de campaña y que últimamente aparece y desaparece como el Guadiana, tuvo una buena ocasión ante el Oviedo, pero Cervera decidió dejarle en el banco tras el descanso. No llega a los 800 minutos jugados. Dani Romera, entre lesión y lesión, ha disputado menos de 600 minutos en los que ha marcado dos goles.

Se trata de cifras muy pobres en lo anotador para los delanteros centros de un equipo que está inmerso de lleno en la lucha por el ascenso a Primera. Por eso, en invierno, Cordero trajo a Jona. El hondureño está llamado a darle un salto de calidad en lo que a olfato de gol se refiere en el equipo amarillo. En la segunda parte ante el Oviedo jugó muy bien y podría ser titular por fin ante el Numancia.

Jona, un perfil diferente

Con Barral en la recta final de su carrera y con Carrillo y Romera sin haber demostrado nada aún en el fútbol profesional, Jona es el delantero más fiable de cara a puerta de la actual plantilla cadista. De hecho, el año pasado, en un equipo que acabó descendiendo como el UCAM de Murcia, metió 15 goles, sólo dos menos que los 17 de Ortuño en el Cádiz CF.

Dejando a un lado las cifras, lo que le hace ser un jugador diferente al resto son sus desmarques. Tiene una capacidad para abrir espacios y para encontrar huecos típica de delanteros centros natos, de goleadores. Esa capacidad es la que le hace estar cerca del gol con más facilidad. Su segunda parte ante el Oviedo, más allá de que no marcó, fue perfecta a nivel de movimientos.

Ha jugado dos ‘ratitos’ y ante el Numancia merece salir de inicio para intentar demostrar que el bajón que sufrió en el Córdoba fue pasajero y que sigue teniendo su arma cargada. A un goleador se le pueden olvidar muchas cosas, pero nunca marcar.