Barral celebra su gol.
Barral celebra su gol.

Cádiz CF

Cádiz CF-Zaragoza (2-0): Solo estaban durmiendo

Los goles de Barral y Álvaro García devuelven al equipo a los puestos de 'play off' tras anular al Zaragoza en Carranza

Por  23:32 h.
Cádiz
2
Zaragoza
0
Cádiz CF: Cifuentes, Correa (Kecojevic, 65'), Marcos Mauro, Servando, Lucas Bijker, Álex, Garrido, Perea (Nico, 70'), Álvaro García, Carrillo y Barral (Jona, 80')
Zaragoza: Cristian Álvarez, Delmás, Verdasca, Mikel, Lasure, Eguaras, Zapater, Javi Ros (Guti, 60'), Febas (Buff, 60'), Toquero (Pombo, 75') y Borja Iglesias.
Goles: 0-1: Barral (6'); 2-0: Álvaro García (67')
Árbitro: Vicandi Garrido, vasco. Amonestó a los cadistas Álex y a los visitantes Febas. Amonestó al entrenador del Zaragoza, Natxo González. Expulsó en el 65' por doble amonestación a Delmás.
Incidencias: Partido correspondiente a la 39 jornada.
Estadio Ramón de Carranza

No estaban muertos, solo dormían. Lógico, cuando se trata de construir un sueño. Porque ellos confiaban en su reacción a pesar de que muchos de los suyos hubieran dejado de hacerlo. Admitían que las cosas no funcionaban aunque se negaban a asumir que no estaban capacitados para mayores logros que la permanencia. No, ellos sabían que su reacción estaba por llegar y qué mejor escenario para demostrarlo que en Carranza y ante un rival de Primera como era el Zaragoza, Y dicho y hecho. El Cádiz CF ha tenido que esperar a saltar sin red -comenzó el partido en octava posición- para gritar a los cuatro vientos que está preparado para detener un tren. Y del octavo, con tres puntos, esos que se resistían desde hace siete fechas, al cuarto. Y con la moral por las nubes.

Barral abrió el marcador para acallar las voces que clamaron contra su particular feria de Jerez y salió de Carranza como lo hacen los toreros, por la puerta grande y el público en pie. El isleño puso el primero y el segundo no pudo salir de otro que no fuese Alvarito, rescatado para la ocasión, como también lo está un hombre que creció exponencialmente en la noche de este lunes, Alberto Perea, a quien las palabras de su entrenador le han motivado Dios sabe hasta dónde.

Volvió Cervera a apostar, a empeñarse mejor dicho, por Carrillo en punta pero con Barral en la banda y sorprendía, para bien, con Perea en el once tras argumentar días atrás que el manchego no está fino para meterse 90 minutos, que no para salir de inicio. Y en frente, el Zaragoza, que con su once dejaba a las claras que venía con la intención clara de merendarse al Cádiz CF desde el primer momento con una dupla ofensiva temible. Y pese a todo, el Cádiz CF salió decidido y con la idea de asfixiar al rival en los primeros compases del encuentro. Pero claro, cuando te enfrentas a otro equipo que sale con la misma determinación lo más normal es que el cruce de derechazos se sucedan. Así, tras una internada de Perea que acabó con un centro al primer palo al que casi llega Carrillo, le siguió un acercamiento de Toquero, que tras controlar con el pecho dentro del área remató a bote pronto a las manos de Cifuentes. Los primeros minutos del partido respondían a las expectativas.

El ritmo del encuentro siguió acelerándose. Por banda izquierda, y tras dos cambios de juego de los centrales, Lucas Bijker fabricaron una jugada aprovechando la parsimonia de los atacantes maños, que dejaron a Álex conectar con Alvarito dentro del área para que el utrerano metiese un balón raso que enganchó, ¡de qué manera!, a la media vuelta Barral para colocar el balón en la misma escuadra y devolver al Cádiz CF a los ‘play off’ de manera temporal.

No rebajó la intensidad el Cádiz CF con el marcador a favor, aunque con el lógico paso de los minutos tanto gaditanos como araganoses bajaron el ritmo y el partido entró en una fase de especulaciones donde el Zaragoza se encontraba más cómodo con el balón que, poco a poco, le fue entregando los hombres de Cervera tras unos minutos muy aplaudidos por una afición cadista que volvió a ver como su equipo conseguía dar tres pases seguidos y en dirección incluso vertical.

Pasada la media hora, definitivamente, el Zaragoza tomó el control del partido, algo que ya se sabe no incomoda especialmente al Cádiz CF, que comenzó a activar su plan A, ese del ‘robo y me voy’. Precisamente, tras una recuperación de Álex, Perea volvió loco a los defensas rivales y entregó a Barral, que casi pone a Carranza en pie tras fintar a dos defensas y no salirle un tercer regate con el que se hubiera adentrado solo en el área.

Pero no porque las cosas se pusieran como más le gusta a Cervera, el guion favoreció a sus jugadores. Porque medirse a Borja Iglesias es medirse a un artillero de Primera. Y muy cerca estuvo de mostrar su calidad con un disparo raso y potente que se fue a la cepa del palo antes de rebotar en Cifuentes. La jugada estaba anulada, pero la huella del pichichi maño quedó estampada en la mente de todos los cadistas que poco antes habían tragado saliva.

El primer tiempo tocó a su fin con la enésima falta de un jugador del Zaragoza, que volvió a emplearse al límite tal y como demostró Papu dejando para el arrastre a José Mari.

La reanudación comenzó de la mejor forma posible, es decir, con Alvarito enchufado y poniendo un balón de oro al primer palo que Carrillo remató enviando a córner su marcador. No tardó en responder el Zaragoza, que casi empata con un derechazo desde 25 metros que envió a córner Cifuentes.

El encuentro estaba en el aire. Y lo estaba porque se veía un clarón bajón físico en jugadores del Cádiz CF que estaban siendo claves como Alvarito, Perea o Barral. Entre tanto, los lugartenientes del sistema, Garrido y Álex seguían aguantando el tirón en un centro del campo donde cada vez aparecían más jugadores rojillos. Pero los genios salen cuando ellos quieren. Y poco les importa el estado físico porque cuando el talento rebosa, pues no tiene otro  remedio que salir. Y así, en plan genio, se sentía Perea, que cerca estuvo de volver a más de uno loco tras adentrarse en el área rival con un cambio de piernas que dejó sentado a dos defensas. Al final, entre una maraña de hombres acabó una jugada que iba para cumbre.

A sabiendas de que venían curvas, Carranza salió al rescate, algo que el equipo agradeció como mejor sabe hacerlo: dándolo todo. Perea y Alvarito tiraban de sus últimas energías. ¡Y vaya si tiraron! Porque poco después de que en el 65′ se retirase Correa lesionado y Delmás expulsado, Perea mandó un balón de oro a la carrera de Alvarito para que el utrerano reventase por bajo a Cristian Álvarez después de darse una carrera como el que huye de un león.

Dos goles de renta, Carranza hecho un hervidero y el rival con uno menos. No podía tener mejor la cosa un Cádiz CF que veía pasar los minutos con el deseado sosiego de volver a disfrutar en su casa y con su gente.

No estaban muertos, solo dormían. Y es normal que lo hicieran porque el sueño del ascenso, tras la exhibición ante el Zaragoza, sigue intacto.