Los futbolistas del Cádiz CF celebran el gol de Kecojevic ante el Albacete.
Los futbolistas del Cádiz CF celebran el gol de Kecojevic ante el Albacete.

CÁDIZ CF

Cádiz CF-Albacete (2-0): El Cádiz mete la quinta y busca la Primera

A falta de brillo, los de Cervera se aferran a su fortaleza defensiva, al balón parado y al estado de gracia de Salvi para encontrar la luz

Por  20:25 h.
Cádiz
2
Albacete
0
Cádiz CF: Cifuentes; Servando, Marcos Mauro, Kecojevic, Lucas Bijker; Garrido, José Mari (Abdullah, 86'), Salvi, Álex, Álvaro García (Aitor, 79'); y Carrillo (Dani Romera, 74').
Albacete: Tomeu Nadal; Arroyo, Chus Herrero, Saveljich, Gaffoor, Bíttolo (Morillas, 70'); Erice, Dani Rodríguez, Susaeta; Espíndola (Aridane, 69') y Héctor (Bela, 59').
Goles: 1-0: Saque de esquina lanzado por José Mari y Kecojevic cabecea con un remate imparable para Tomeu (39'); 2-0: Galopada de Salvi por la derecha y pase de la muerte que remata Romera a las redes (94').
Árbitro: Jorge Valdés Aller (colegio castellano-leonés). Amonestó a Bittolo, Kecojevic, Servando, Saveljich,
Estadio: Ramón de Carranza. 14.000 espectadores.

El Cádiz CF mete la quinta. Quinta victoria en busca de Primera. En el duelo que se antojaba más asequible y resultaba ser el menos brillante. Suele ocurrir pero… ¿a quién le importa a estas alturas de la película? Los amarillos culminan su semana fantástica, abandonan un mes maravilloso sin aflojar el ritmo y se aúpan al tercer peldaño con la idea, intencionada o no, de ascender al ático. En su afán de escapar del pozo está muy cerca de escalar a los cielos.

Ha encontrado el equilibrio que conduce al éxito. Si no hay herida, la posibilidad de triunfo aumenta exponencialmente. Cifuentes guardaba su arco inmaculado por sexta jornada consecutiva. Primer paso. La estrategia mantiene sus prestaciones. Segundo. Con esos dos pasitos se recorre cualquier camino, pie tras pie, alegría tras alegría.

Kecojevic, el conquistador de Heliópolis, asestaba otro golpe mortal en esta ocasión al Albacete. Los amarillos no necesitaban más para calentar un día que amanecía helado y entraba en ebullición en la última acción del compromiso, con Salvi a lomos de su corcel y Romera sentenciando la cita, señalando al horizonte. En busca de un final que todavía no se atisba en él.

El Cádiz CF, con problemas al inicio

Dulce sorbo de Copa, dos días de resaca y a recuperar la compostura. Las alegrías son pasajeras y aún más en una competición donde prima el divertimento. En Liga regresa la exigencia. Y Cervera se frota las manos, no sólo por el frío, al comprobar como la hazaña histórica del Villamarín apenas pasa factura física a un Cádiz CF que maravilló en Heliópolis con la segunda unidad.

La seriedad demanda al bloque que ha construido una racha maravillosa partiendo del desastre. El mismo once del duelo con el Valladolid, con la incorporación de Kecojevic en ausencia del tocado Villanueva. Carril diestro para Servando, autopistas para los bólidos, el cinturón de seguridad de los tres veteranos y la referencia de Carrillo.

Cada choque es un mundo, cada adversario merece, partiendo desde la misma filosofía, un desarrollo diferente. Ante los pucelanos, el míster lanzaba toda su artillería en los minutos iniciales para sorprender al tímido conjunto vallisoletano, antes de que se sintiera cómodo en Carranza. Ante el Albacete, optaba por cocinar lentamente al otrora queso mecánico.

Los manchegos, con mayor pundonor, no se dejaban arrollar en las preliminares. Aguantaban sólidos, sin arriesgar con la bola en su poder y frenando desde muy pronto las acometidas amarillas, sin permitir siquiera su origen. Enrique Martín cerraba espacios mientras Erice y Susaeta carburaban en la medular, desactivando el juego exitoso y primario del Cádiz CF.

En un ambiente gélido para lo que se estila en el sur del sur, los amarillos no entraban en calor. Sólo Salvi arrancaba la motocicleta. El resto seguía a ralentí, sufriendo al no superar la barrera blanquilla en la zona ancha. Sin espacio para los puñales, el cuadro gaditano se quedaba sin bombardeo.

Un disparo de Susaeta sacaba la esquirla en la madera defendida por Cifuentes. Primer aviso, de esos que Cervera se toma muy en serio. El entrenador apostaba por una variante táctica, deslizando a Álex a la zurda para incrustar a Alvarito en el medio. Para agitar ese terreno, removerlo, y plantar la semilla de otro triunfo.

El efecto funcionaba. Un eslalom de Salvi corroboraba el giro de tendencia. El jugadón de Alvarito, en un movimiento de ‘play station’, mantenía esa sensación y entonces José Mari sacó la pizarra. Otra vez, otra vez. El roteño lanzaba desde la esquina y Kecojevic sorprendía con un testarazo inapelable para dar continuidad al éxtasis del Villamarín.

Nunca la estrategia ofreció tanto rédito al Cádiz CF. Ni con Manolo Pérez ni Aketxe. Sexto gol en los últimos cinco encuentros en los que los amarillos anotan a balón parado; la llave para abrir la puerta de estas cuatro jornadas. El Cádiz CF se ha encaramado de nuevo a la inercia positiva y con lo mínimo obtiene el máximo premio.

Cádiz CF-Albacete, tras el descanso

El giro de guion desarbolaba al Albacete, recién ascendido con menos recursos para aspirar a la remontada. El Cádiz CF reducía revoluciones y jugaba con el tiempo a favor, infundiendo tranquilidad al espectáculo. En contadas ocasiones se han visto los de Carranza superiores a nivel técnico, con la bola en posesión más que en carrera.

El crono se estiraba sin noticias de Cifuentes, las mejores para los locales. El Cádiz CF se relajaba y el Albacete parecía jugarse todo al arreón final. En medio, el sopor. Ocasiones aisladas sin concreción. Martín retiraba a sus dos delanteros, con menos peligro que el pescado en blanco, y enfilaba ese último cuarto de hora como la esperanza para rascar algo de la nada.

Dani Romera, estelar en Sevilla rompiendo su sequía, traía el pulmón de recambio para mantener la presión desde el inicio de jugada. Abdullah y Aitor aparecían, pero se sentían incapaces de evitar el final al que acostumbran los amarillos cuando el suspense pulula en el marcador. Agobios ante la imposibilidad de cercenar las acometidas manchegas. Hasta que el abusón Salvi, tremendo lo del sanluqueño, galopaba 50 metros para servir el gol de la sentencia a Dani Romera. No había para más. Tranquilos. Por este domingo.