Enduro

Laia Sanz: «No puedo competir sin mi medallita de San Antonio»

La piloto consigue su quinto título mundial en la disciplina que practica para preparar su verdadero reto anual: el rally Dakar

Laia Sanz posa sonriente tras conseguir su quinto título consecutivo de enduro
Laia Sanz posa sonriente tras conseguir su quinto título consecutivo de enduro - ABC
LORENA LÓPEZ - Actualizado: Guardado en:

Sigue repitiendo que su gran reto es el rally Dakar. Mientras tanto, Laia Sanz (30 años) ha vuelto a proclamarse campeona del mundo de enduro femenino por quinta vez consecutiva. Este año le ha costado más de lo normal. Un mal arranque de temporada le obligó a tener que luchar hasta la última carrera. Ahora, con el título ya en la mano, reconoce que es el que mejor sabe después de tanto esfuerzo.

¿Cuál es el secreto para ganar 18 títulos mundiales?

-Trabajo, esfuerzo y otras muchas cosas. Una buena moto, un buen equipo y que no se me olvide decir trabajo y esfuerzo (bromea).

-¿Quien tiene la voluntad, tiene la fuerza?

-Exacto. Es el lema que representa mi carácter, según mi padre. Lo grabó en una pulsera cuando pasaba un mal momento, una lesión de rodilla. La llevo desde entonces. Hay otros pilotos que tienen mucho talento y facilidad para hacer las cosas. Yo no me considero de esos. Soy más hormiguita, más de trabajar, tener cabeza y ser perseverante. Con trabajo y constancia se puede llegar a cualquier sitio, siempre que la meta sea realista.

-¿Por qué el trial?

-Es lo que veía en casa, lo que hacía mi padre. Probablemente, si él hubiese practicado otra disciplina, sería otra historia la que estaría contando. Me gustaba la marcha. Con 4 años, era una niña movida e inquieta y hacer deporte me iba bien para calmarme un poco.

-¿Cuál fue el momento en el que supo que se dedicaría al motor?

-Para mí fue importante ganar el Campeonato de España cadete en 2000. Todavía no tenía claro que me iba a dedicar a esto, ¡era muy joven! Lo gané compitiendo contra niños, era la única chica. Y, con lo alto que está el nivel de trial en España, quería decir que lo podía hacer bien. Otro momento clave fue cuando llegue a mi equipo de trial, a Montesa. Entrar como piloto oficial con 18 años te cambia… Me podía dedicar al 100% al trial.

-¿Tiene alguna manía?

-Siempre llevo una medallita que me regaló mi abuela, de San Antonio. Especialmente en el Dakar. No puedo competir sin ella. Aunque manía más bien la de llamar a mis padres en cuanto bajo de la moto. Sufren mucho… Normalmente no pueden venir porque las carreras son lejos así que, como mínimo, les envío un mensaje rápido para decirles que todo ha ido bien.

-¿Ha tenido miedo alguna vez encima de la moto?

-Hay momentos que sí, sobretodo en el Dakar. Cuando ves a un compañero que ha caído y lo ves que están mal… vas un rato más despacio, más tranquilo. Te das cuenta de que también te puede pasar a ti.

-¿Enduro o Dakar?

-Quizás trial, pero ahora el Dakar es mi prioridad.

-¿Echa de menos el trial?

-Me gusta mucho y ojalá pudiera hacerlo también, pero ya son muchas cosas. Al final es lo que he estado haciendo durante más de 20 años.

-El Dakar, ¿en moto o en coche?

-Ojalá llegue el momento de hacerlo en coche, pero, de momento, me queda mucha cuerda en moto y es más cosa de futuro.

-¿Tiene algún reto marcado antes de retirarse?

-Me gustaría repetir un top 10 en el Dakar o hacerlo en coche.

-Hay un gran dominio español en el motor. ¿Por qué cree que no se traduce en afición?

-Quizá precisamente por eso. Hay tanta gente buena en tantas especialidades que quizá no se les valora. Cada año se gana un mundial de trial, un mundial de enduro... Cuando ganaba Jordi Tarrés creo que se le daba mucha importancia porque en esa época, deportistas buenos en España había cuatro: Carlos Sainz, Tarrés, Àlex Crivillé y algún tenista. Ahora mismo hay todo tipo de deportistas en todas las disciplinas y muy buenos. La gente está malacostumbrada.

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