El realizador corso Thierry de Peretti
El realizador corso Thierry de Peretti - JUAN JOSÉ ÚBEDA
SEFF

Terrorismo y conflictos fraternales en el Festival de Cine de Sevilla

«A Violent Life» y «Winter Brothers» compiten en la Sección Oficial del certamen, que encara su recta final

SEVILLAActualizado:

Los realizadores Thierry de Peretti y Hlynur Pálmason tienen en común su condición de insulares. El primero es corso y el segundo islandés. También comparten el hecho de ser cineastas emergentes: Pálmason ha debutado con «Winter Brothers», mientras que Peretty llega con su segunda película «A Violent Life».

Ambas ofrecen dos miradas diferentes sobre una Europa periférica y actual: la primera, sobre una asilada mina en medio de un paisaje nevado danés para contar una historia de rivalidad entre dos hermanos; mientras que la segunda se introduce en los ambientes del independentismo corso, en una historia violenta, donde el terrorismo entra en conflicto con las mafias que operan en el territorio.

Dos títulos que hablan sobre la Europa actual dentro de la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF), donde se presentó ayer también «Little Crusader», una producción checa dirigida por Václav Kadrnka que, a diferencia de aquellas, se retrotraía a la Europa medieval.

Al igual que en su debut, «Les Apaches» (2013), el segundo largometraje de Peretti muestra Córcega lejos de «estereotipos» que, en su opinión, le ha impuesto el ser un «destino turístico», que la reduce en la mayoría de las ocasiones a «imágenes de postal, de playas y bosques».

El realizador corso, en cambio, ha optado en su película por mostrar una «belleza más problemática» del territorio, alternando las imágenes de Ajaccio y sus suburbios con la realidad rural de la isla para construir un relato de una época convulsa del independentismo corso a finales de los años noventa y principios de siglo.

La historia la cuenta Peretti a través de un joven de buena familia al que su activismo le lleva a enrolarse en un grupo terrorista corso que terminará entrando en colisión con otros intresese presentes en la isla, como los de la mafia, que siguen haciendo de la llamada Isla de la Belleza uno de los territorios más violentos de Europa.

El realizador aborda la crónica de estos años no como un relato «periodístico», sino como una «evocación de lo que ha quedado en nuestros recuerdos». Para construir el protagonista, Peretti se ha valido de un compañero de generación que fue «militante nacionalista», aunque introduciéndole algunos de sus recuerdos personales.

Ese periodo convulso desde el punto de vista nacionalista ha quedado atrás por cuanto los nacionalistas están en el gobierno, explica el director, aunque la violencia del crimen organizado perviva en la isla.

Los jóvenes corsos de ahora, añade, han canalizado «el compromiso político» hacia otros terrenos, como la lucha por los derechos sociales, conscientes, además, de que las sociedades son más complejas. «Aquello era más romántico e ingenuo, y las cosas son más complejas, no es una cuestión de blando o negro».

La película ha generado numerosas reacciones en Córcega, explica, aunque ha «funcionado muy bien, incluso mejor que películas americanas», explica. «Había un deseo de ver ese periodo representado en imágenes, lo que para mí como cineasta es muy gratificante y también por razones políticas, porque puede fomentar el diálogo».

Conflictos de familia

Más abstracto es lo que cuenta, en cambio, el islandés Hlynur Pálmason en «Winter Brothers» quien vuelve la vista sobre los conflictos fraternales, un tema tan viejo como el mundo y que podría situar la película en el mito. Sin embargo, el islandés ha huído de este terreno para expresar, en cambio, una «brújula emocional».

«Cuando trabajo y empiezo a escarbar en el material, el guión y los personajes intento llegar a un lugar donde la película tome el protagonismo y sigo hasta donde me quiere llevar. Eso forma parte del misterio del trabajo. Nunca ruedo con la idea de querer contar algo importante, trascendente, sino que busco una verdad con mirada crítica».

Con este presupuesto, el realizador ha presentado una ópera prima sobre dos hermanos que trabajan en una mina aislada bajo la nieve en Dinamarca, uno de ellos templado y bien parecido, y otro aficionado a las armas, el alcohol y los problemas, cuya relación estalla cuando uno de ellos se echa novia.

La película, rodada en 16 milímetros y que logró cuatro premios en el Festival de Locarno, buscaba ser «bellísima y brutal» para mostrar el «deseo de ser amado, que es el corazón del film, lo que le hacía palpitar».