Cultura

Rafael de Utrera, canastas peleonas

El de Utrera ofrece un recital adecuado en su vuelta a La Bienal de Flamenco de Sevilla

Rafael de Utrera, durante su recital en la iglesia de San Luis de los Franceses
Rafael de Utrera, durante su recital en la iglesia de San Luis de los Franceses - ÓSCAR ROMERO
LUIS YBARRA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

El cante de Utrera tiene unos cánones estilísticos definidos. Rafael los conoce pero se aleja de ellos para arrimarse a otras fuentes, como las de Camarón o Duquende. Los años que ha pasado acompañando al baile han moldeado las características de su forma cantaora. Y aún tiene que distanciarse de esta etapa para naturalizar otros recursos. Lleva la palma ferrea cuando tiene que desgañitarse a compás. Tiene un eco poderoso que no se doblega. Antes prefiere romperse. Y durante la tarde en San Luis llevó sus metales al borde de los quebrantos.

Rafael de Utrera
Rafael de Utrera- ÓSCAR ROMERO

Entró demasiado apretado con el tono en las cantiñas. Ahí comienza a caminar de Córdoba a Cádiz. Y busca a Chano. De las alegrías cambia a la romera. Se va El Pele, Camarón y Mairena. Y en el «barquito de vapor» coquetea con el límite de su voz. Aunque el utrerano posee un arco muy generoso en la garganta, tiene un tope que no debe sobrepasar. En la soleá apolá decidió ganar bordones en el mástil de la guitarra. Un acierto. José Quevedo «El Bolita» es un superdotado de la técnica. Tiene colobrís de agua en las manos. Y le dio varias bocanadas de aire para que el otro tirara hacia arriba y abajo con mayor solvencia. También se mostró sereno en la malagueña, la toná y la seguirilla. Llegándose a gustar en el enlace de la vidalita con la farruca. Sin experimentar dificultades innecesarias. Pues no todo es morder la frontera de las capacidades.

Tal vez sean las bulerías y los tangos los palos más interesantes en su repertorio. Lleva varias canastas peleonas en el gañote. Las saca a sarpullidos y se mete el compás entre los dientes. El público lo recibe y se levanta. Entrar con el grito a la libertad del Lebrijano es de valientes. Reversionar la «Leyenda del tiempo» del genio de la Isla a petición del respetable, aún más. Tiene torería en su recuerdo a los trajes de luces. Personalidad en el conocido tema «Señorita». Y conecta con el dolor compartido a través pregón de Vallejo. Fue en busca de lamentos. Cuando mira bien, los encuentra.

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