AULA DE CULTURA DE ABC

Pablo D'Ors: «Estamos enfermos de acción y necesitamos escucharnos más»

Pablo D’Ors ensalza el valor del silencio y de la meditación en el Aula de Cultura de ABC

Pablo D'Ors, junto a Francisco Robles
Pablo D'Ors, junto a Francisco Robles - J.M. SERRANO
EDUARDO BARBA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Una oda al silencio. En eso prácticamente se convirtió la disertación que anoche ofreció el sacerdote y escritor Pablo D’Ors en torno a su obra y, muy especialmente, a lo que ha venido a denominar Trilogía del Silencio, compuesta por «El amigo del desierto» (2009), «El olvido de sí» (2013) y, sobre todo, «Biografía del silencio» (2012), un verdadero fenómeno de ventas y de impacto que más allá de tratarse de un mero manual de autoayuda para aprender a meditar es «un remedio contra el ruido ensordecedor de nuestros días». Así lo expuso el propio autor en el Aula de Cultura de ABC, patrocinada por la Fundación Cajasol y la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y presentada por el periodista y escritor Francisco Robles, quien presentó a D’Ors como un «maestro de la sencillez en el lenguaje, que no de la simpleza», y un «portento de sinceridad al tratar en sus libros no sólo sus luces sino también sus propias flaquezas».

De todas ellas habló durante media hora larga el protagonista de este encuentro, dirigiéndose directamente al público al modo de una clase magistral y conectando a la perfección dos conceptos: el que centra sus escritos, la meditación, y los principales problemas de la sociedad actual, que D’Ors señaló con decisión y vehemencia. «Estamos enfermos de acción, de activismo, pero en cambio nos falta escuchar, contemplar, lo que nos haría conocer de verdad. Hoy necesitamos más que nunca a personas y a sociedades que se apoyen en la contemplación». En este sentido, el escritor madrileño, recordó que «cuando las palabras nacen del silencio que en realidad somos, entonces son verdaderamente operativas y creadoras, pero si lo hacen entre el ruido, sin habernos escuchado antes a nosotros mismos, no son más que palabras banas». D’Ors apuntó que «todo el bombardeo que nos llega a diario de todas partes nos pone frenéticos, nos impide escucharnos a nosotros y al resto, y eso acaba destruyéndonos como seres humanos. No hay más que vernos, estamos así hoy. Y lo estamos, además, porque hemos montado una sociedad de la diversión, del entretenimiento, que nos hace vivir permanentemente hacia afuera para no tener que vernos por dentro».

Sin mediadores

Por ello, el autor aboga por esa práctica de la meditación, «pues en silencio y en quietud es cuando alguien descubre realmente lo que es. Mira adentro, contempla sus luces, sus sombras, sus miedos... Y los acepta. Para amarnos a nosotros mismos y poder amar a los demás, es imprescindible conocernos. Sin conocerse uno, es imposible que se quiera. Y la mejor manera de hacerlo es con el silencio, que no necesita mediación de nada más».

«Tenemos la sensación de estar viviendo en un simple vestíbulo -añadió-. Vamos tan aprisa que no nos miramos, pero en cuanto meditemos nos pondremos delante de un espejo y eso nos llevará poco a poco a convertir ese espejo en una gran ventana desde la que veremos un inmenso castillo por explorar, que en realidad es lo que somos y no lo sabemos porque, sencillamente, no nos escuchamos». En este punto, D’Ors indicó que «la educación nos ha llevado siempre a pensar en que hay que ayudar a los demás, que ser bueno es hacer cosas por los demás, y sí, es así, pero también hay que educar para quererse uno mismo y hacer cosas para uno. Eso no es egoísmo sino conocerse. Y sin hacerlo de verdad no podremos llegar a amar a los demás». El escritor defendió el silencio «incluso ante la razón, porque con ésta se puede resolver un problema, pero con el silencio se puede disolver. Y eso, en muchas ocasiones, es incluso mejor».

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