Cultura

José Mercé: «El Compás del Cante es el Nobel del flamenco»

El cantaor jerezano recibe en el Alfonso XIII el prestigioso premio que otorga la Cruzcampo junto con el poeta Antonio Murciano, mención de honor

Julio Cuesta, Antonio Murciano, Mª Ángeles Rodríguez de Trujillo, Jorge Paradela y José Mercé
Julio Cuesta, Antonio Murciano, Mª Ángeles Rodríguez de Trujillo, Jorge Paradela y José Mercé - R. DOBLADO
Alberto García Reyes Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Hace casi 40 años, su paisano el poeta José Manuel Caballero Bonald le escribió la letra de unos tangos para su primer disco. Esta noche ha sonado ese cante en la voz juvenil del niño que había aprendido a cantar en la escolanía de la Merced, entraña del barrio de su familia, Santiago, donde su tío Manuel Sordera recogió el legado de su ancestro legendario, Paco la Luz, e iluminó de nuevo Jerez con un sol mucho más claro que el que se cría bajo el velo de flor de las soleras. José Soto Soto, junco de los jereles que no ha logrado doblar el tiempo, ha hecho justicia a aquel verso del creador literario de Doñana, bodeguero de las palabras, y ahora es bandera de Andalucía por donde quiera que va. Su historia está llena de cruces: el exilio adolescente a Madrid en busca de las habichuelas, la vida como cantaor de atrás, las fatigas de los tablaos, su hijo, sus inquietudes incomprendidas... Pero en esta ocasión ha cargado la cruz contraria, la Cruz del Campo, que le ha reconocido todos sus logros: 17 discos, miles de seguidores, una forma propia de entender el flamenco y un prestigio a prueba de bombas. «Estoy muy orgulloso porque este premio está considerado el Nobel del flamenco y con razón, lo han recibido los mejores de este tiempo y yo me veo ahí y no me lo creo», reflexionaba José Mercé mientras se llenaba el Hotel Alfonso XIII para el acto de entrega. «Esto me refuerza mucho porque todos los artistas tenemos dudas. Yo estoy contento con mi carrera, he ido poquito a poco y creo que siempre muy positivamente, pero este tipo de premio ayuda a ratificar que el camino que he andado ha sido el correcto», pensaba en voz alta.

El salón estaba lleno de autoridades jondas. Antiguos premiados, genios de otros géneros que tal vez son el mismo, como Curro Romero, flamencos de la clase obrera, primera figuras... Pero José señaló especialmente a uno, el poeta Antonio Murciano, que recibió junto a él la mención de honor. «A Murciano lo conozco desde que yo era pequeñito, sabe toda mi carrera y todos los pasitos que yo he ido dando, y es un poeta como la copa de un pino, así que es otro orgullo recoger este premio junto a él». Por eso el presidente de la Fundación Cruzcampo, Jorge Paradela, dio paso a un video en el que es precisamente el poeta de Arcos de la Frontera quien describe al cantaor: «De lo primero que me acuerdo es de cuando lo presentó Manolo el Morao en los Jueves Flamencos en Jerez». Entonces era José un chiquillo que había llamado la atención del gran guitarrista jerezano. Morao tenía ojo clínico para descubrir talentos por las casas de vecinos. Pero en realidad había sido otro su descubridor, como reveló Murciano: «Antonio Gallardo lo vio en la escolanía de la Merced, tendría José 12 años, y le habló de él a Morao. Luego Gallardo fue quien lo convenció para que se fuera a Madrid a buscarse la vida». Gallardo era un poeta popular que le escribía letras a los cantaores de aquel tiempo, sobre todo a la Paquera, que tiene en su repertorio algunas de las coplas más conocidas de aquel bohemio, como «Maldigo tus ojos verdes». A Mercé también le escribió sus primeros cantes para su debut en la capital: «Precisamente lo recuerdo también cuando se presentó en el tablao Torres Bermejas», rememoró el poeta arcense. Allí rápidamente se le comparó con Camarón, que había pasado por ese escenario poco tiempo antes. Y José tuvo que rehacerse para encontrar su propio camino, una etapa en la que fue clave para él su paso por la compañía de Antonio Gades. Y como hay un dicho que dice que las cosas no son como ocurren, sino como se recuerdan, lo siguiente que dijo Murciano fue un salto mortal. Mercé hecho figura. Las fatigas, al cajón. «Una cosa que tengo muy grabada también es cuando ingresa en la Real Academia de Jerez. Ese día le hice un poema que pongo en labios de él». Lo recitó. Una tanda de soleares. Puro Compás del Cante. «El cante es toa mi vía, / aunque si me miras bien / aún no tengo biografía». «Se paró el campo a escuchar / que estaba cantando el Chozas / en medio del pegujal». «A Tía Anica y la Paquera / escuché siendo mu chico, / al Terremoto, al Sordera, / al Serna y al tío Borrico». «Ay, madre, qué borrachera / de cantes por bulerías / de Jerez de la Frontera». «En los aires de Jerez / aprendió a cantar un día / el niño José Mercé». «A ser artista en Madrid / se fueron mis ilusiones, / pero yo siempre bebí / agua en los albarizones». «Ni el último ni el primero, / de los cantes de Jerez / quiero ser el heredero». «Y me tenéis que escuchar / porque aprendí a hablar conmigo / cantando por soleá». Ahora Mercé es el heredero de Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Enrique Morente, Fosforito, Chano Lobato, Matilde Coral, la Paquera o Manuel Mairena, entre otros muchos astros que han ganado este premio.

«Más vale tarde que nunca», ironizó el maestro, cuya voz tembló, con lo que eso significa, recordando a quienes le han antecedido. La trigésima edición del Compás de Cante recae en uno de los cantaores con más compás del último siglo. Un gitano largo que sigue obsesionado con grabar una antología que sirva de acicate para las nuevas generaciones. Como Jesús Méndez, sobrino nieto de la Paquera, uno de los ecos más rotundos de la chavalería. El de Jerez alzó el grito por fiesta para demostrar que la bandera de Andalucía, el cante grande, sigue ondeando. Y Mercé, que estaba por allí, en el paraíso de la cerveza... A partir de aquí la historia no es para contarla, es para vivirla.

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