Cultura

Bienal de Flamenco 2016: El baile de «El Choro», flamenco sin red

«Aviso: Bayles de Jitanos» es un trepidante montaje de flamenco sin ningún adorno

«El Choro», anoche en el Teatro Central
«El Choro», anoche en el Teatro Central - ABC
MARTA CARRASCO - abcdesevilla Sevilla - Actualizado: Guardado en:

El 9 de junio de 1781 en la venta Caparrós, cercana a Lebrija, un cartel anunciaba: «Bayles de Jitanos», y curiosamente el aviso se ilustraba con una pareja vestida con zapatillas y palillos.

Imagino que este histórico cartel fue la idea de la que partió el coreógrafo Rafael Estévez, para realizar la dirección artística del primer espectáculo en solitario de Antonio Molina «El Choro» (Huelva, 1985), «Aviso: Bayles de Jitanos», que anoche se presentó en el teatro Central dentro de la programación de la Bienal de Flamenco 2016, y que está producido por la Fundación Cristina Heeren, donde el bailaor cursó sus estudios.

Estrenado en el pasado Festival de Jerez donde le valió el premio Revelación, «Aviso: Bayles de Jitanos» es un trepidante montaje de flamenco sin ningún adorno. Con el escenario desnudo y el cante, la guitarra y la percusión, «El Choro» y la participación de la bailaora jerezana Gema Moneo, el espectáculo es una sucesión de bailes flamencos sin más. Es como un flamenco sin red…, no hay donde esconderse.

«El Choro» y Gema Moneo
«El Choro» y Gema Moneo- ABC

No hay colores, ni siquiera en el atuendo de la bailaora, para no dar relevancia más que al baile. No se cuenta una historia, simplemente se baila, que no es poco.

Con coreografías del propio «Choro», Rafael Estévez y Nani Paños, la obra discurre de las bulerías, la zarabanda a las cantiñas, pasando por las seugiriyas, la tonás y la zambra y desembocando en los tangos, los jaleos, soleá, soleares y bulería final. Es un derroche de bailes, sin interrupción, más que los cantes de tres enormes artistas: Pepe de Pura, inmenso en las seguiriyas; Moi de Morón y Jesús Corbacho, que se acompañó a la guitarra por cantiñas. En el toque, dos jóvenes pero ya consagrados: Jesús Guerrero y Juan Campallo, y Paco Vega a la percusión. Nada distorsionaba en este espectáculo. Todo tenía un rango de calidad compenetrándose unos artistas con otros. Eso es de agradecer.

El baile de «El Choro» es visceral, sale de dentro y eso se nota. Es un bailaor que mete los pies con la naturalidad de tener el compás en las entrañas, pero sin olvidar dos cosas importantes: los brazos y los silencios. Si empezó por bulerías como una exhalación, las cantiñas, tonás y tangos, fueron exquisitas. No me canso de ver sus remates, sin repetir ni espacio ni recurso, y por jaleos, bulerías, soleá y soleares hizo que el auditorio disfrutara con este baile añejo que sabe a joven. La jerezana Gema Moneo es una buena réplica al baile del onubense, y se lució por una preciosa zambra.

«Aviso, Bayles de Jitanos» es una espectacular «ópera prima» llevada a cabo con cabeza: eligiendo a quien te coreografíe. Coreografiar no es obligatorio, es como los buenos vinos, se adquiere a veces con los años, aunque no siempre. «El Choro» ha creado algunos bailes, pero ha sido inteligente llamando a Estévez-Paños para contar con sus experiencias y unirlas a sus propuestas, lo que ha resultado un tándem casi perfecto. «El Choro» tiene el futuro por delante y esto no ha hecho más que empezar.

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