Carlos Soto Femenía, autor de «El carbonero»
Carlos Soto Femenía, autor de «El carbonero»
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«El carbonero», sangre en las manos

Carlos Soto pone en pie una truculenta venganza rural. Una novela con ritmo e intensidad, pero fallida

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Pueden los lectores orientarse sobre el estilo y trama de esta novela si digo que la situaría en el cruce entre «Intemperie», de Jesús Carrasco, y «Tarde para la ira», la excelente película de Raúl Arévalo. Aunque también advierto que hago la comparación no por la calidad, pues la novela de Carlos Soto está bien por momentos y la encuentro digna, pero resulta fallida, no alcanza el nivel artístico requerido, al no haber sabido resolver la intensidad de la trama, desvaída y artificialmente solventada.

Con «Intemperie» comparte la localización rural y un cierto regusto en la arcaica reconstrucción de un mundo ya clausurado, que se persigue tanto en la selección del léxico como en los objetos y oficios: el de buhonero; la sitja en la que se fabrica el carbón, los pozos de nieve, el estraperlo que desata el conflicto; personajes como la señora y el señor en su casa solariega; una Mallorca aldeana donde se sitúa una historia que nos sirve una truculenta trama, apoyada en la serie de asesinatos que son consecuencia del crimen primero, cuando un hachazo parte la cabeza de una mujer. El charco de sangre es visto por el hijo de siete años, Marc, que cuando ya es un adulto joven dedica su tiempo y energía a hallar a los culpables e inicia una venganza que no escatima escenas de violencia extrema, tan sangrientas como las que sufrió la madre y originó el conflicto.