Cultura - Arte

Los Van Gogh robados en 2002 estaban en manos de uno de los capos más duros de la mafia

Están valorados en unos 90 millones de euros. El jefe de la camorra los escondió en una casa cerca de Nápoles en un hueco entre dos muros

El director del Museo Van Gogh, Axel Ruger, muestra los cuadros recuperados
El director del Museo Van Gogh, Axel Ruger, muestra los cuadros recuperados - REUTERS
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES - Actualizado: Guardado en: Cultura , Arte

El robo fue espectacular, de película, e igualmente clamorosa ha sido la recuperación de dos cuadros de Vincent Van Gogh, sustraídos en el 2002 del museo de Amsterdam dedicado al pintor holandés. Se trata de un tesoro de unos 90 millones de euros, que estaba en manos de un jefe de la camorra –mafia napolitana-, importante narcotraficante con inversiones inmobiliarias en España.

Los cuadros han sido recuperados gracias a una operación de la Guardia de Finanzas y de la fiscalía de Nápoles, que han secuestrado otros bienes valorados en decenas de millones de euros a un grupo de la camorra dedicado al tráfico internacional de cocaína. Las dos telas del célebre pintor son «Vista del mar desde Scheveningen» (1882) y «Salida de la Iglesia Reformada de Nuenen» (1884-1885). Se encontraban escondidas en el hueco de una doble pared en una casa de Castellammare di Stabia, a 35 kilómetros de Nápoles, propiedad de Raffaele Imperiale, un poderoso narcotraficante, aliado de uno de los clanes más fuertes de Scampia, barrio de Nápoles famoso por sus condiciones infernales que contó el escritor Roberto Saviano en «Gomorra». Personaje astuto, Imperiale fue detenido en el 2006, actualmente está huido de la justicia y se encuentra en Dubai, donde dirige su imperio y organiza sus fechorías. Gracias al tráfico internacional de droga, ha lanzado operaciones inmobiliarias y diversas inversiones en los Emiratos. Uno de sus grandes negocios es la construcción de pequeñas villas de 20 millones de euros cada una. Raffaele Imperiale ha logrado establecer relaciones potentes y peligrosas con empresarios e incluso algún diplomático. Maneja una red de fieles correos y viajantes, cultivando «amistades» en Venezuela y Perú. Desde Dubai funcionaba como broker internacional sobre importantes cantidades de droga para distribuir en los mercados del sur de Italia.

La droga y sus ingentes ganancias le permitían a Imperiale diversificar una montaña de dinero, poniendo la atención también en el mercado negro de obras de arte. Así pudo meter mano sobre estos dos excepcionales Van Gogh. Falta ahora por reconstruir detalles sobre los canales concretos que han llevado las obras hasta Castellammare di Stabia. Su recuperación ha sido posible por las declaraciones de un arrepentido de la camorra, Mario Cerrone, socio de Raffaele Imperiale. En realidad, desde hace años se hablaba en ambientes judiciales de las inversiones en arte de la camorra y en particular de Imperiale. Esta investigación llevó a la fiscalía de Nápoles, en el pasado mes de febrero, a solicitar el arresto de Raffaele Imperiale y su clan. Cerrone fue detenido y comenzó a colaborar con la justicia, hasta revelar dónde custodiaba Imperiale los dos lienzos.

Los investigadores han confesado que se quedaron boquiabiertos al descubrir el tesoro. Según ha manifestado el coronel Giovanni Salerno, jefe de la Guardia de Finanzas, la reacción inmediata fue depositarlos en la caja fuerte de este cuerpo policial y llamar a un experto para establecer su autenticidad. El director del Museo de Amsterdam, Axel Rüger, estuvo ayer en la rueda de prensa en Nápoles para presentar los dos cuadros: «Después de todos estos años –catorce- no teníamos ya el coraje de contar con un posible hallazgo. Tenemos una gran deuda de gratitud hacia los investigadores. ¡Los cuadros han sido encontrados! No creí que iba a poder pronunciar ya estas palabras», subrayó Axel Rüger.

Las dos telas han sido depositadas ahora en la caja fuerte de un banco, según ha explicado el coronel Giovanni Salerno y no se sabe aún cuándo se trasladarán a Amsterdam. «Los cuadros robados se encuentran en condiciones relativamente buenas, contrariamente a nuestras expectativas», ha precisado el director Rüger, explicando los daños ligeros que han sufrido: «Quitaron los marcos. El cuadro "Vista del mar desde Scheveningen" está dañado: La pintura en el ángulo inferior izquierdo se ha deteriorado en una superficie de 5 x 2 cm. La tela "Salida de la Iglesia Reformada de Nuenen" parece íntegra a primera vista, aparte de algunos leves daños en los bordes».

El director del Museo Van Gogh ha hecho también una valoración de la importancia histórico-artística de las dos pinturas: «Su valor es enorme. "Vista del mar desde Scheveningen" es la única obra de nuestra colección del periodo de Van Gogh en La Haya (1881-1883). Se trata de uno de los dos cuadros marinos que Van Gogh pintó durante sus años en Holanda y es un ejemplo claro del primer estilo de su pintura, donde muestra su carácter fuertemente individual».

Los dos lienzos son de pequeñas dimensiones: «Vista del mar desde Scheveningen» (34,5 x 51 centímetros) representa una escena del litoral cercano a La Haya durante un temporal. «Salida de la Iglesia Reformada de Nuenen» (41 x 32 centímetros) representa la iglesia de Brabant, cerca de Nuenen, donde el padre de Van Gogh era pastor protestante. La tela fue pintada por el artista para dedicarla a sus padres.

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