Evolución del Ibex, ayer. :: EFE
Economia

La crisis del peso argentino hace sufrir a las empresas españolas

El Ibex-35 registra su peor sesión en un año por las tensiones en las divisas, con BBVA y Telefónica entre las más afectadas

MADRID. Actualizado: Guardar
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El hundimiento del peso argentino y la incertidumbre que ha vuelto a surgir sobre el país provocó un duro castigo bursátil a las empresas con intereses en Argentina y extendieron las tensiones a otras divisas. El temor al desplome del precio de las divisas latinoamericanas, tras la mayor depreciación del peso argentino desde el 'corralito', hace más de diez años, y el anuncio de que se acaba la restricción a la compra de dólares que el Gobierno de Cristina Fernández impuso a los argentinos en 2011 marcaron el sentimiento del mercado.

El Ibex-35 perdió un 3,64%, en su peor sesión desde hace un año, y los 10.000 puntos. El segundo banco español BBVA, con una importante presencia en la región, fue el cuarto valor más castigado del selectivo, al perder un 5,14%, también afectado por la lira turca. Argentina proporcionó 148 millones de beneficio atribuido entre enero y septiembre al BBVA, el 5,6% del total de beneficio consolidado del grupo. La entidad que preside Francisco González reconocía en su último informe trimestral que las depreciaciones de los tipos de cambio del peso y otras monedas de países de América del Sur han tenido «un impacto negativo en los estados financieros correspondientes a esa área».

Y es que cuanto más se deprecie la moneda local, más perjudicará los beneficios de las empresas españolas en la región al trasladarlos a euros en los resultados consolidados. Fuentes empresariales reconocieron que el tipo de cambio ha tenido un efecto negativo en sus resultados desde hace varios trimestres, pero que no cambiarán su estrategia ni sus planes por la depreciación del peso. «Nunca hemos salido de un mercado por ninguna devaluación», afirmaron dichas fuentes, que insistieron en que han soportado «situaciones mucho peores».

Telefónica, otra de las grandes compañías presentes en Argentina y en la que el 5% de su ebitda (beneficios antes de impuestos, intereses y amortizaciones) procede de aquel país, vio cómo su cotización bajaba un 4,55%. El especialista de aerogeneradores Gamesa bajó un 5,33%. Banco Santander, que está más centrado en Brasil y México, cayó un 3,53%. Caso aparte es el de Repsol. La petrolera española estaba presente en Argentina a través de su filial YPF, hasta que el Gobierno de Kirchner decretó su nacionalización. Pero la empresa que preside Antonio Brufau aún está pendiente de recibir una compensación por parte del Ejecutivo argentino. El principio de acuerdo al que llegaron ambas partes establecía un pago de 5.000 millones de dólares en bonos argentinos. El hecho de que, efectivamente, la compensación se realice en divisa estadounidense blinda a Repsol frente a los bandazos del peso argentino. «El perjuicio en este caso puede ser para Argentina, que además tiene más prisa que Repsol por llegar a un acuerdo, ya que pretende demostrar a los mercados que es un país más o menos fiable», aseguran fuentes del sector.

«Pero Repsol también corre el peligro de no cobrar, en caso de que el Banco Central argentino se quede sin divisa. Hay que recordar que el Gobierno de aquel país es especialista en no pagar sus deudas», alerta Ramón Alfonso, profesor de finanzas internacionales de EADA. A su juicio, «los mercados se han puesto excesivamente nerviosos con este proceso de depreciación del peso argentino. El efecto inmediato es que el valor de las inversiones y de los negocios pierde atractivo. Pero a largo plazo puede ser positivo, porque mejorará la competitividad del país y crecerá la actividad». El profesor recuerda que «hablamos de empresas que tienen muy diversificado su negocio, y que cuando invierten allí asumen unos riesgos».

La mayor devaluación

El peso argentino sufrió una devaluación del 13,9% entre el miércoles y el jueves, mientras el Banco Central argentino no intervenía para frenar la depreciación que estaba registrando en los últimos días la moneda. Cuando en el mercado oficial el tipo de cambio llegó a ocho pesos por un dólar, el Banco Central tuvo que vender cien millones de dólares para evitar que siguiera depreciándose el peso. Ayer, el Gobierno aceptó acabar con el 'cepo cambiario' que había impuesto en 2011 y permitir a partir del lunes la compra de divisas (fundamentalmente dólares) para tenencia y ahorro.

El motivo, intentar evitar que se vaya el dinero del país. Cualquier devaluación, y más cuando es de la magnitud de la vivida por el peso y en un ambiente político de falta de dirección, provoca la huida de dinero ante el temor de futuras pérdidas de valor. A ello se une además una altísima inflación y una pérdida de reservas monetarias. El Banco Central tiene el menor nivel de reservas de divisas de los últimos años; apenas 29.000 millones de dólares cuando en 2011 tenía 52.000.

Con el levantamiento del cepo cambiario, el Gobierno argentino quiere dar una señal de confianza a los mercados. Tras haber negado que la devaluación del peso estuviera inducida por el Gobierno, el jefe de gabinete de la presidenta, Jorge Capitanich, reconoció que «el precio del dólar (en el mercado oficial) ha alcanzado un nivel de convergencia aceptable para los objetivos de la política económica».