Antonio, en la residencia, tras ser rescatado por la Guardia Civil.
Antonio, en la residencia, tras ser rescatado por la Guardia Civil.
SUCESOS

Fallece el anciano que estuvo encerrado en su casa de Chiclana durante diez años

Su historia conmocionó a todos cuando la Guardia Civil lo rescató de la vivienda en la que, enfermo, había sido abandonado supuestamente por su cuidador

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Solamente ha podido vivir diez meses disfrutando de todas las comodidades que se le ofrecían. Después de haber pasado diez años preso en su propia casa de Chiclana, Antonio fallecía el pasado 25 de noviembre en la residencia a la que le llevó la Guardia Civil después de rescatarlo del más absoluto abandono.

Su caso conmocionó a la opinión pública. Nadie podía entender cómo una persona de más de 70 años, con una dura diabetes encima que le había incapacitado, había sido capaz de sobrevivir en unas terribles condiciones de higiene, alimentándose a base de latas de comida caducada y abrigado tan solo durante los duros inviernos por unas cuantas mantas mojadas. Sin apenas ropa. Sin ventanas. Sin ayuda. Bueno, la de un 'amigo', Agustín D. F., que decía ocuparse de él pero que al que se detuvo acusado de haberle robado a este anciano la pensión y haberlo tenido así entre engaños y presuntos fraudes.

La historia de Antonio parecía sacada de una película de terror. Pero, ocurrió. Exactamente pasó en una finca llamada ‘Villa Juana’ en el Pinar de los Franceses. Y la penosidad no terminó entonces. Ahora, cuando este hombre estaba ya fuera de aquella casa, cuando ya podía vivir en paz, las graves secuelas físicas y psíquicas que le quedaron de haber pasado por esa 'supervivencia', han terminado por firmar su final. «Ha muerto pero por lo menos lo ha hecho en paz y no abandonado como un perro», lamenta una de las personas que han estado cerca de él en estos meses de relativa tranquilidad.

Hasta que los agentes lo sacaron de allí en febrero. Más de diez años estuvo Antonio atrapado en esa realidad del espanto que un ‘amigo’ había supuestamente diseñado para él. Su fatalidad vino por confiarle todo lo que tenía a esta persona, quien supuestamente se excedió de manera cruel y empezó a apropiarse de los bienes del anciano sin escrúpulo alguno. Según relató la propia víctima a los agentes que le rescataron, este individuo le llevaba los asuntos. Lo había conocido en otra residencia donde ambos tenían ingresados a familiares y allí se ganó su cariño.

Antonio estuvo diez años malviviendo sin agua corriente, ni calefacción, ni apenas comida

Y de ello parece que se aprovechó sin límites. Cada mes se quedaba de su pensión 1.250 euros, entregándole a él solo 50 euros. Pero fue a más. Hasta tal extremo llegaron sus sucias argucias, que un piso que poseía la víctima en San Fernando, lo vendió supuestamente por casi 160.000 euros, no dándole ni un solo euro por la venta. Tras conocer lo que ocurría, agentes de la Guardia Civil investigaron el caso y detuvieron a Agustín, un taxista de unos 50 años, como presunto autor de un delito de apropiación indebida. Los investigadores calculan que le llegó a estafar más de 400.000 euros.

Una vecina fue la que dio la voz de alarma ante el mal estado que presentaba la vivienda. La Policía Local de Chiclana activó entonces un protocolo de seguimiento del caso para comprobar si alguien podría estar aprovechándose del anciano. Tras hacer algunas pesquisas, llegaron a la conclusión de que a pesar de que debería gozar de una posición económica desahogada, debido a la pensión que percibía, malvivía en esa finca que, encima, tenía embargada.

La casa donde malvivió diez años Antonio.
La casa donde malvivió diez años Antonio.

«Se nos cayó el alma a los pies»

Los agentes decidieron ir a verle. «Se nos cayó el alma a los pies», explicaban fuentes del caso. El estado de la casa era tal, que carecía de puertas, ventanas, agua corriente y ni siquiera tenía algún aparato que le diera calor ante las bajas temperaturas. Pero la desgracia iba a más. El anciano había sufrido varias amputaciones de dedos de los pies, debido a una diabetes que no se trataba, y estaba en un evidente riesgo de empeorar. «Me curaba yo con agua y sal cuando lo veía muy mal... Me decía que si me llevaba al médico iba a terminar en una residencia...», contaba el propio Antonio en febrero a LA VOZ. Y sobre cómo aguantó esos diez años... «La mayoría de los días comía latas o algo de pan duro que me dejaba. Alguna vez rebuscaba en el contenedor… el estómago es ciego, ¿lo sabías?», nos decía. «Cuando le pedía más comida o dinero me daba largas». Y así, meses y meses.

Latas de conserva en el frigorítico sin luz corriente.
Latas de conserva en el frigorítico sin luz corriente.

El día que la Guardia Civil entró en casa de Antonio se encontró con varias garrafas de agua de grifo almacenadas. Era lo que tenía no solo para beber, sino también para su aseo. «Yo mismo me lavaba con una pastilla de jabón pero con la humedad de esta casa no me secaba bien». «A veces escondía el agua para que trajera más o guardaba la sucia por miedo a quedarme sin ninguna». Así pasaba las horas. Eternas. Interminables.

Al verlo en esas condiciones, los agentes lo trasladaron en el mismo coche patrulla hasta el centro de salud, y tras la primera exploración médica, quedó ingresado para ser tratado y recuperado.

Una vez que ya estuvo el anciano fuera de peligro, los guardias civiles descubrieron que hacía diez años que había otorgado un poder notarial al tal Agustín, que le confería facultades ilimitadas para obrar sobre sus bienes. Esto le animó presuntamente a vender sin su permiso el piso de San Fernando, a no darle el dinero de la venta y a dejar de pagar la hipoteca de la finca donde vivía. Según se sospecha, el acusado retiraba la totalidad de la pensión cada mes dejando apenas unos euros para mantener activa la cuenta, cuya libreta y tarjeta asociada poseía y manejaba él.

Baño de la casa.
Baño de la casa.

La instrucción del caso continuará y será la Fiscalía la que asuma el peso de la acusación contra el 'amigo' que supuestamente le estafó

Una vez fallecido Antonio, sin herederos aunque con un hermano con el que no tenía relación, ahora será la Fiscalía seguramente la que siga comandando la acusación de este caso cuya instrucción continúa en el Juzgado Mixto número 4 de Chiclana.