COFRADÍAS

Vera-Cruz y Cádiz, un vínculo histórico

La muestra ‘Convento y Museo’, comisariada por Lorenzo Alonso de la Sierra, recoge la especial unión de la cofradía decana con la ciudad

Vera-Cruz y Cádiz, un vínculo histórico

Vera-Cruz afronta la recta final del 450 aniversario de su fundación. Han sido distintos los actos que se han celebrado para recordar esta importante efeméride de la hermandad decana que finalizará con la clausura del Año Jubilar el próximo 4 de octubre. La salida extraordinaria del mes de agosto fue uno de los momentos más especiales para los hermanos y devotos de esta cofradía. Pero ahora Vera-Cruz ha ido más allá y tras más de un año de trabajo ha inaugurado una brillante exposición en la que se hace una doble conmemoración ya que también se refleja el aniversario del convento de San Francisco. El historiador Lorenzo Alonso de la Sierra es el comisario de esta muestra y el responsable de hacer realidad este espacio gracias al trabajo de numerosos colaboradores y entidades que le han apoyado desde que comenzaron los preparativos. «Partimos de tres circunstancias, los 450 años de Vera-Cruz y del convento de San Francisco donde tuvo su origen y además se asienta en el Museo que se ubica justamente en parte de lo que fue ese convento, de ahí el título ‘Convento y Museo’», explica el propio Alonso de la Sierra.

La exposición se ha dividido en cuatro sectores. En el primero está presente el Museo a través de piezas que recogen la visión de distintos artistas de una zona que antes era el segundo claustro del convento franciscano. «Hay que recordar que el convento ocupaba todo el Callejón del Tinte, lo que fue la Escuela de Arte y la finca del Museo. Además la Plaza de Mina era la huerta hasta que en el siglo XIX ya se urbaniza la plaza». En esta primera parte se puede observar la iconografía franciscana como la Pentecostés de Zurbarán y un San Antonio del siglo XVIII, además de piezas costumbristas en las que aparecen lugares del convento franciscano con la visión de distintos artistas. Así se enlaza el convento con el Museo.

En el segundo sector se hace referencia a la presencia franciscana en Cádiz. Alonso de la Sierra explica que «no solo está presente el convento de San Francisco sino otros conventos franciscanos que hubo y hay en Cádiz, como el de los Descalzos que estaba en el Cine Andalucía, el de Capuchinos, los concepcionistas que tienen vinculación franciscana y una orden gaditana que es el Rebaño de María. La presencia es importante. Hay piezas de estos conventos que hoy pertenecen al Obispado y también hemos querido vincular las compañías espirituales del Santo Rosario a través de la más antigua de ellas que es la de la Archicofradía de la Palma».

En el tercer sector destaca la protagonista de esta exposición que es la cofradía. Aquí hay que destacar una gran recuperación que ha sido la restauración por parte de Ars Nova del que fuera el antiguo Cristo de la hermandad y que se conoce como el Cristo de papelón. «Estaba en muy mal estado. Se trata una obra del siglo XVI que se ha recuperado. Es un Cristo americano que ha vuelto a su ser». Este crucificado enlaza con el último sector de la exposición. «Al visitar la casa del convento del Rebaño de María pude ver que había piezas americanas y las monjas nos han prestado una gran colección. A través de la vinculación con la cofradía hablamos de la importante vinculación que existe entre Cádiz y América», comenta el comisario de la muestra.

Para Lorenzo Alonso de la Sierra esta exposición es una gran oportunidad para observar parte del impresionante patrimonio de la ciudad. «El recorrido es muy interesante. Creo que se ha conseguido que tenga un tono con el carácter de la cofradía: elegante, seria... y hemos pretendido sobre todo que sea agradable y rigurosa, que interese a todo el mundo porque hay piezas patrimoniales que nos interesan a todos. A su vez hemos intentado cuidar la escenificación con la belleza artística para que se vea con holgura, con relax. Tiene casi sesenta piezas, se puede ver con tranquilidad y en el marco del Museo, que es muy especial. La cofradía y el convento son supervivientes valientes y han llegado hasta nosotros, otros se han quedado por el camino por eso esta exposición es tan valiosa».

Hay muchísimo trabajo detrás de esta muestra. En ella se pueden ver obras espléndidas como la titular del convento de San Francisco, la Virgen de los Remedios (que se ha bajado para la ocasión y se puede contemplar de cerca) la Virgen de la Asunción o el San Francisco de Martínez Montañés. También hay una serie de piezas muy cuidadas y brillantes de Capuchinos o las de la propia hermandad de Vera-Cruz. «Hay una pequeña Dolorosa que nos ha prestado un particular, Julián Oslé, que es una réplica de la antigua Dolorosa de Soledad de la Vera-Cruz que se quemó», explica Alonso de la Sierra.

Toda la tarea previa se ha realizado con el máximo respeto y cuidado por las piezas. Se ha trabajado según los trámites legales y con toda la documentación que se requiere en estos casos. En este sentido el historiador Lorenzo Alonso de la Sierra destaca sobre todo la actitud de las entidades y personas que han colaborado. «Los franciscanos que han sido tan generosos, las monjas del Rebaño de María, la Archicofradía de la Palma, el Museo... también tengo que agradecer la confianza y el apoyo de Emilio Bienvenido. El factor humano es fundamental estamos tratando entre personas y lo estamos haciendo para todos le hemos puesto todo el cariño del mundo y nuestro objetivo es transmitir esa devoción que hemos tenido nosotros».

La muestra se ha inaugurado esta misma semana y se podrá visitar hasta el próximo 13 de noviembre. También está disponible un riguroso catálogo con fotos de José María Reina.

La impresionante recuperación del Cristo de papelón

Cada obra de las expuestas tiene un significado pero quizá la pieza que más sorprende es la del antiguo Cristo restaurado por Ars Nova. Para Alonso de la Sierra «es casi un milagro porque estaba fatal y además por la historia que hay tras esta imagen porque se aleja de la belleza estándar y es muy bonito que captara la devoción de la gente de Cádiz, se aleja de la belleza a lo griego a lo clásico pero llega al corazón del fiel. Cuando se trae el actual Cristo en el siglo XVIII el pueblo de Cádiz no lo quería por la devoción que tenían por el primitivo. Es una historia muy bonita. Incluso a Pons, el gran ilustrado, le escandalizó ese rechazo porque no comprendía ese sentimiento íntimo que está por encima del arte».

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