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La pobreza sigue creciendo en Andalucía pese a bajar el paro y subir el PIB

«Las personas son pobres en Andalucía y no lo saben», asegura el presidente de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social

Niños en un comedor escolar
Niños en un comedor escolar - INES BAUCELLS
ANTONIO R. VEGA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Un total de 1.075.000 andaluces se encuentran en pobreza extrema. Es decir, sobreviven con ingresos inferiores a 332 euros mensuales en su hogar, según el informe de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN Andalucía) presentado este viernes en Sevilla. Es el 12,8 por ciento de la población de Andalucía, que se convierte en la segunda comunidad con los datos más altos de pobreza después de Canarias.

El paro ha bajado, ha subido el Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad, pero la lacra de la pobreza siguió creciendo en Andalucía durante 2015: 0,9 puntos con respecto a los datos de 2014. El 43,2 por ciento de las personas en esta región vive inmersa en el círculo de la pobreza. En números absolutos significa que 3,62 millones de andaluces viven en hogares con una renta inferior al 60 por ciento de la mediana de la renta nacional equivalente, según el índice Arope que mide la tasa de riesgo de pobreza. La pobreza se siente pero no se ve.«Sólo el 26 por ciento de las personas percibe la pobreza», destaca Manuel Sánchez Montero, presidente de EAPN en Andalucía.«Las personas son pobres en Andalucía y no lo saben», afirma.

El 12,2 por ciento no pueden mantener su casa a una temperatura adecuada en verano ni en invierno

Sucede que mientras en España la tasa se ha reducido en 0,6 puntos, Andalucía navega en la dirección contraria. ¿A qué se debe esta paradoja? Manuel Sánchez Montero cree que la causa principal hay que buscarla en una peor redistribución de la riqueza y en las «políticas públicas» que lleva a cabo la Junta de Andalucía pese a medidas «importantes» como garantizar tres comidas al día a los niños. «La comida es algo importante pero no lo es todo; todavía estamos muy lejos de la media nacional», señala.

El informe invita poco al optimismo. El 8 por ciento de los andaluces padecen carencia material severa, un punto y medio menos que en 2014 (9,5). Sin embargo, esta mejora no se traduce en una caída de la pobreza en general. Por carencia material severa se entiende a la incapacidad para afrontar gastos básicos del hogar. Así, el 55,1 por ciento de los andaluces no pueden realizar gastos imprevistos, el 13,3 por ciento ha tenido retrasos en pagos relacionados con la vivienda y el 12,2 por ciento no puede permitirse mantener su casa a una temperatura adecuada en invierno o en verano.

La situación más grave se produce en la población infantil andaluza. Pese a descender tres puntos con respecto al año anterior aún se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social el 48,1 por ciento de la población menor de 18 años. Subsiste también una «pobreza emocional», que este colectivo pretende combatir con una campaña contra la pobreza invisible. Destaca la resignación de los andaluces con esta situación. Acaban asumiendo como normal lo que no lo es. «Los andaluces acaban asumiendo que esto es así y que tenemos que ser más pobres que a nivel nacional», llamó la atención la vicepresidenta de EAPN en Andalucía, Manoli García.

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