El exalcalde de Casares, Juan Sánchez, a su salidad de la cárcel de Alhaurín de la Torre
El exalcalde de Casares, Juan Sánchez, a su salidad de la cárcel de Alhaurín de la Torre - EFE
CASARES

La doble cara de un alcalde sobornado por la mafia

Al exalcalde de Casares, Juan Sánchez, le acaban de condenar a ocho años y medio de prisión por diferentes delitos relacionados con el urbanismo

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Juan Sánchez ha sido el alcalde más longevo de Casares, municipio malagueño con un censo cercano a los 6.000 habitantes, lugar de nacimiento de Blas Infante, ideólogo del andalucismo. Durante dos décadas, Sánchez comandó un equipo de gobierno al frente de Izquierda Unida. Fue el primer edil de este pueblo entre 1979 y el 2000. En ese año, el ciclón de los Independientes Liberales de Jesús Gil lo desbancó. Durante cinco años, el «gilismo» se adueñó de la ciudad, pero Juan Sánchez volvió a ser alcalde en 2005. Y en el sillón de mando estuvo hasta que cedió el testigo en 2009. Pasó a ser presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental, donde destacó por ser un «político negociador». Cuando le detuvieron en el seno de la operación «Majestic» en 2012 era concejal de Relaciones Institucionales, Cooperación y Vivienda de Antonia Morera, también alcaldesa de Izquierda Unida. El sumario del caso le imputa relaciones con la mafia rusa, que le llegó a sobornar según la investigación.

Casares es uno de los bastiones de Izquierda Unida en Andalucía. Ahora dirigido por José Carrasco Martínez (IU), el gobierno de esta localidad hizo a José Sánchez un emblema del comunismo en la región. Su talante estaba totalmente alejado del nuevo cuño de la Izquierda Unida que se ha pegado a Podemos. Al exalcalde se le sigue definiendo en Casares como «honrado», pese a que está condenado a ocho años y medio de prisión por malversación, prevaricación, fraude, blanqueo de capitales y cohecho. Quienes le conocían aseguran que la detención «causó impacto» y que «nunca se dudó de su inocencia». Dice quien le ha conocido de cerca en su vida política que era «cercano, amable y palco en palabras».

«Era un tipo agradable y bastante normal», aseguran aquellos que compartieron plenario con Sánchez y que le ven en las antípodas de otros alcaldes inmersos en procesos por corrupción, como podría ser el caso de los responsables de entramado saqueador de Marbella. «No me cuadra. No tiene nada que ver con el típico corrupto. Me ha sorprendido mucho la sentencia», explica uno de sus conocidos, que asegura que «no se le veían grandes lujos». «Llevaba una vida discreta», apuntan las mismas fuentes. Sin embargo, el juez ha dictado el decomiso de varias propiedades en el residencial La Noria de Manilva (Málaga) y también dos coches: un Mercedes C220 y un Opel Corsa.

Siempre se le definió como un «hombre de consenso» y se le achaca la modernización de Casares. Desarrollo que ha mostrado su cara oculta en la urbanización «Majestic», donde se ha desatado toda la trama que ha acabado en la condena del regidor la semana pasada. La sentencia emitida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Estepona señala a que Juan Sánchez «retorció el urbanismo de la localidad para favorecer los intereses de la empresa promotora», que comandaba su amigo y, según los testigos, mando en la sombra del Consistorio casareño Frank Robert Mani –también condenado a ocho años de prisión en el mismo proceso–.

Caso «Majestic»

«Era una persona con la que se podía negociar», explica quien le hizo oposición y ese talente, según el sumario del caso «Majestic» le granjeó grandes amistades en los submundos mafiosos. Según la investigación, que ha acabado con la condena del exregidor de Casares, Sánchez y su mujer, María Luisa Calvente –también condenada–, recibieron pagos para blanquearlos a través de sociedades que habían comprado o con boletos premiados de la ONCE. En ese dinero negro la pareja, según las pesquisas recogidas en el sumario, había recibido los pagos de la mafia.

Se trata de una relación documentada por los investigadores con la organización «Kremlyoscaya», que lavaba a través de ellos capitales procedentes de actividades ilícitas diversas, como el tráfico de drogas o armas y el contrabando de vodka. Los investigadores consideran en sus informes al exalcalde «un peón de esta organización criminal» que tiene a Robert Gaspar, administrador único de Majestic Construction and Development, como hombre fuerte del capo Ricardo Fanchini. El nombre de Gaspar aparece en más sociedades con diversos intereses en la zona. En una de ellas, Carrera Entertainment Corporation, aparece también Frank Robert Mani, el promotor socio de Sánchez, según la sentencia, también condenado por este caso.