Sociedad

Cinco mujeres que han superado un cáncer cruzan el Atlántico en un velero para demostrar su espíritu de superación

Quieren aportar ilusión a las personas que se están enfrentando a esta enfermedad y demostrar que «hay más vida y, hasta veces, mejor que la que teníamos»

Las tripulantes del «Cannonball» tras recibir a algunas autoridades
Las tripulantes del «Cannonball» tras recibir a algunas autoridades - ABC

Cinco mujeres que han superado un cáncer se enfrentan ahora a un nuevo reto en sus vidas al intentar cruzar el océano Atlántico en velero en un viaje que está previsto que dure dos semanas y que ayer hizo escala en el puerto Málaga.

Marian, Patricia, Susana, Carmen y Yolanda, de entre 37 y 57 años de edad, han tenido vivencias y profesiones que nada tienen que ver con la vela, pero han decidido embarcarse en esta aventura tras padecer un cáncer y vencer a la enfermedad con el fin de demostrar que la motivación, las ganas de vivir y la superación personal siguen siendo una máxima existencial, como ya lo fue durante su proceso de recuperación.

A Marian Santiago, sargento de Tráfico de la Guardia Civil de 46 años, reconoce que le encanta formar parte de esta iniciativa que define como «un reto personal insuperable, independientemente de lo que significa para mí en cuanto a sacrificio, entreno y superación». «Podré aportar mi granito de arena a esas mujeres que como yo han pasado por un cáncer de mama y darles una pizca de ilusión, de esperanza, un simple pensamiento de que después de pasar un cáncer hay más vida y a veces puede que hasta mejor que la que teníamos», agregó.

Yolanda Preciados, empresaria de 50 años residente en Mijas (Málaga), señaló en un comunicado que piensa que «hay oportunidades, como esta, que valen la pena y me niego a dar lástima, quiero con todas mis fuerzas volver a vivir una experiencia intensa y difícil, con la suerte de estar apoyada por las mejores compañeras de viaje, en idéntica situación, sin las cuales sería imposible superarla, vencerla y surgir totalmente fortalecida».

Patricia Alonso, bióloga de 37 años, no ha dudado participar en esta aventura «para demostrarme a mí y a todos los que están pasando por un cáncer, que después de la enfermedad se pueden volver a hacer muchas cosas, incluso enfrentarte a nuevas situaciones que antes no te hubieras ni planteado».

Esa lucha por la vida, es generalizada entre todas las participantes, como lo expresó Susana Laguarda, escolta en Casa Real de 42 años, quien apuntó que «este reto para mí significa vida, vida para seguir luchando por lo que se quiere, para poder llegar a la meta desafiando nuestros propios límites aun cuando parece que no se puede más. Significa poder decirles a las personas que lo están pasando mal con su enfermedad que con esa fuerza interior que sacamos y nos hace ser valientes, podemos seguir luchando para no rendirnos y superar toda dificultad».

Carmen Peláez, médico de 57 años, por su parte, quiso expresar «la gran alegría que siento, tras haber superado esta enfermedad, por vivir la cantidad de cosas positivas que un hecho como este, que en principio te obliga a replantearte el día a día, puede llevar unido».

Las tripulantes del «Cannonball», como se llama el velero que debe llevarlas hasta la isla caribeña Martinica, se reunieron con el alcalde malagueño, Francisco de la Torre, quien les apoyó en su empresa, que tendrá su siguiente parada en Tenerife.

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