Pedro Pérez, pastor trashumante

«No cambio esta vida por nada»

Este ganadero de Jaén advierte del declive del sector por los bajos precios y la falta de relevo generacional

Pedro Pérez, en la ruta trashumante por tierras de Jaén.
Pedro Pérez, en la ruta trashumante por tierras de Jaén.

En la trashumancia no cabe la televisión por cable, pero si la telefonía móvil. Pedro Pérez, ganadero jiennense de 48 años, asegura que los mensajes de texto suavizan la dura jornada del pastor itinerante. Asegura también que le encanta su trabajo de días bravos y noches con fogata. Por eso lamenta que su modo de vida esté en peligro de extinción.

- ¿La trashumancia tiene los días contados?

- La ganadería es la que corre peligro. Y sin ella, no hay trashumancia. Los ganaderos tenemos que hacer frente a los precios bajos del mercado, al retraso en la concesión de las ayudas y la falta de relevo generacional. En Santiago-Pontones había 70.000 cabezas de ganado y quedan 50.000. Algunos jóvenes se han incorporado por falta de trabajo en otros sectores, pero no hay vocación.

- Si usted la tiene ¿es por qué desconoce otro modo de ganarse la vida?

- En absoluto. Durante varios años trabajé en Alicante en fábricas de calzado o de albañil. Ganaba mucho dinero, pero lo dejé. Prefiero ganar menos y tener una vida más sana. Trabajo en lo que me gusta. Lucho por la naturaleza. Vivo de ella y con ella. No cambio esta vida por nada.

- Si es tan buena, ¿a qué se debe que tienda a desaparecer?

- Al desconocimiento de sus ventajas. La gente de la ciudad vive deprisa y eso es un error. Nuestra vida es dura, sí, pero te la puedes montar bien. Hay días en los que no haces nada y otros en los que te faltan horas. Aquí no se trabaja como en una oficina. No fichas.

- Pero tendrán una rutina.

- Por lo general nos levantamos a las 6 de la madrugada, antes de que amanezca. Tenemos una hora para desayunar y recoger. A las 7 de la mañana salimos con los animales. La primera parte de la ruta dura hasta la una o las 2. Comemos y nos ponemos de nuevo en camino hasta las 6 de la tarde. Tras la cena, encendemos una hoguera, charlamos... Nos acostamos entre las 11 y las 12 de la noche.

- ¿Por dónde transita con su ganado?

- Desde mayo hasta diciembre busco los pastos de la Sierra de Segura, a 1.500 metros de altitud. Cuando llega el frío bajamos hasta la comarca de El Condado, a 600 metros, donde la temperatura es más cálida para nuestro ganado. Tengo 1.200 ovejas, 150 vacas y un centenar de cabras. Llegué a tener 250, pero voy a dejar de criarlas porque nos pagan 35 euros por un choto vivo. Con ese dinero no amortizamos su coste. Deberían de pagar más porque después lo venden al consumidor a un precio muy elevado.

- Para hacerle esta entrevista he llamado a su teléfono móvil ¿Las nuevas tecnologías han cambiado la vida de los pastores?

- Hasta cierto punto, sí. La tecnología nos entretiene, hace más llevaderas las horas porque hablas por teléfono o lees mensajes. Pero, como somos gente de campo, manejamos lo justo las redes sociales.

 

El atractivo turístico de la trashumancia

Harto de enviar cartas de queja a la administración sin acuse de recibo, Pedro Pérez decidió en 2000 llamar directamente a los medios de comunicación para que conocieran en situ el estado lamentable de las vías pecuarias por las que transitaba su ganado. Como, al margen de la denuncia, la experiencia fue un éxito, este ganadero de Pontones ideó convertir la trashumancia en un atractivo turístico. Por un precio muy asequible se puede acompañar al ganado en la época en la que se desplaza. La tarifa varía en función de la duración del trayecto y del medio de transporte escogido, siempre que se acepte el empeine como tal. Un itinerario de 4 días a pie cuesta 150 euros (desayuno, comida y cena incluidos). Si se recorre a caballo vale 300 euros. El itinerario completo, que enlaza Santiago-Pontones con la comarca de Linares dura 10 días. Su precio, a caballo, es de 500 euros. Pérez asegura que una buena parte de los visitantes, además de recorrer el camino, participa en las tareas de los pastores.

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