La concurrida inauguración del Metro de Granada tras una década de espera
La concurrida inauguración del Metro de Granada tras una década de espera - EFE/Miguel Ángel Molina
METRO GRANADA

El metro de Granada echa a rodar con rumbo al futuro

Miles de usuarios estrenan con optimismo el tranvía que la Junta de Andalucía debería haber inaugurado hace una década

GranadaActualizado:

En Granada, que vive ensimismada, los continuos incumplimientos de las administraciones han provocado que se instale, no ya en la capital, sino en toda la provincia, la sensación de ninguneo, de derrota; de que Granada podría ser más de lo que es. Era el metro de una de las deudas pendientes más importantes de la Junta de Andalucía, si no la que más. Ayer, con una década de retraso, el esperado tranvía fue inaugurado y echó a rodar en la misma dirección a la que este jueves miraron los granadinos: el futuro.

Tras más de medio año en fase de pruebas, la irrupción efectiva del metro parece haber servido de acicate a los granadinos para recuperar la fe en su modernidad. En pleno éxtasis, miles de curiosos quisieron probar ayer la recién estrenada infraestructura. «Pues habrá que montarse, que con lo que nos ha costado…» apuntaban con sorna algunos usuarios junto a las máquinas de billetes, en referencia a los casi 600 millones de euros que ha costado.

Aún permanecían en el recuerdo las molestias generadas por una década de trabajos, en los años más crudos de la crisis económica, con la ciudad abierta en canal mientras centenares de negocios se desangraban al borde de las zanjas de las obras. Paradójicamente, aquella exigencia irreductible del PP –la de soterrar parte del trazado, una opción duramente criticada por el PSOE– cuando gobernaba en la capital ha permitido que se agilicen los tiempos de viaje, que en estos momentos superan a los proyectados sobre el papel.

«Al final, todo se olvida: las vallas, el ruido, el polvo…», comentó a este periódico un alto responsable de la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía, que este jueves no ocultaba su satisfacción por la inauguración del tranvía y la aceptación que manifestaron la mayoría de usuarios: «Esto ha triunfado en Sevilla y en Málaga, y Granada no va a ser menos».

Al acto inaugural asistieron los alcaldes de los cuatro municipios implicados, así como el consejero de Fomento, Felipe López, y la delegada de la Junta en Granada, Sandra García. Faltó en la foto la presidenta del Gobierno andaluz, Susana Díaz, que sí estuvo en Málaga para hacer lo propio con el metro costasoleño. Sin embargo, Díaz, que desde hace meses frecuenta poco Granada, se limitó a publicar un mensaje en redes sociales para felicitar a los granadinos, a quienes dio la enhorabuena por el estreno del tranvía: «Una infraestructura de primer nivel para una gran ciudad y su entorno».

Ni prisa ni pausa

La velocidad del tranvía era uno de los aspectos de la infraestructura que más preocupaban a los granadinos. «Va lentito, se nota que tiene muchos cruces que animan poco el paso, pero vamos a ver aquí en el túnel, que se supone que no hay coches», apuntaba Ángel antes de que, efectivamente, el tranvía aumentara la velocidad en el 15% del trazado que va bajo tierra: «¡Aquí sí parece un metro de verdad!».

El miedo a que los tiempos de viaje pudieran ser exagerados y poco eficientes se desdibujó ayer, pues no va aprisa, pero tampoco con pausa, aunque el metro sigue sin alcanzar los 45 minutos que debería tardar en ir de un extremo a otro y ronda la hora de duración. Celia, que trabaja como técnico de laboratorio en el Parque Tecnológico de la Salud, comprobó que los trayectos de su casa –por La Caleta– al trabajo se van a acortar significativamente: «Nos va a venir muy bien». Antes tardaba sobre una hora en autobús y ahora Celia podrá hacerlo en apenas 20 minutos, y en un novedoso medio de transporte que ha encandilado a muchos por su estética.  

Los usuarios más mayores recordaban ayer con frecuencia y nostalgia el tranvía que hasta el año 74 conectaba a Granada con los pueblos de alrededor y Sierra Nevada. «Ojalá no lo hubiesen quitado», señalaba Juan, un jubilado al que no le cabe duda de que la nueva infraestructura va a ser un éxito y que se integrará a la perfección en la ciudad: «Si el tranvía funcionaba en el año 74, y ahora hay muchísima más gente, ¿cómo no va a funcionar?».

Críticas a los precios

La viabilidad del tranvía sigue siendo una de las incógnitas que orbitan alrededor del metro. Sólo el tiempo dirá si tiene fundamento el temor a que pase en Granada algo parecido a lo que ocurrió en Jaén, donde el tranvía cerró a las pocas semanas de iniciar su actividad.

Fuentes de la Junta de Andalucía descartan este extremo, si bien otros expertos en movilidad advirtieron a este periódico que el futuro de la infraestructura podría depender directamente de la integración tarifaria como la medida más acertada para reducir el tráfico rodado y las emisiones contaminantes en el área metropolitana de Granada.

La Junta ha negado al Ayuntamiento de Granada la posibilidad de hacer transbordos gratuitos con las líneas de autobús, algo que también demandaban ayer algunos usuarios descontentos con los precios del metro, que son los mismos que en otras ciudades andaluzas: 1’65 el tique sencillo y 82 céntimos con tarjeta monedero. «El billete no es caro, sino carísimo», sostenía una de las viajeras.